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Cura radical para debilitado sistema de voluntariado político




Miembros de un concejo local durante una asamblea en un gimnasio de Wolfenschiessen (Nidwalden), hace más de 20 años.    (Keystone)

Miembros de un concejo local durante una asamblea en un gimnasio de Wolfenschiessen (Nidwalden), hace más de 20 años.   

(Keystone)

La sentencia a muerte amenaza la que se considera una característica única de la política suiza: El servicio ciudadano voluntario en los gobiernos y las administraciones. Un grupo de reflexión con sede en Zúrich pide la implementación de un deber cívico obligatorio para mantener vivo el llamado sistema de milicias.

Una guía de 200 páginas de Avenir Suisse pinta un cuadro sombrío de la realidad en los 26 cantones de Suiza y sus más de 2 300 comunas,  con base en las estadísticas disponibles.

El voluntariado para un cargo político en los ámbitos local o regional -a menudo efectuado junto con empleos de tiempo completo- ha decrecido en las últimas dos décadas. Se estima que dos de cada tres comunas luchan por encontrar ciudadanos dispuestos a prestar el servicio.

Paradójicamente, el sistema político de milicias del país goza de gran estima en los sondeos de opinión, señala Avenir Suisse, grupo de reflexión sobre asuntos sociales y económicos.

Las dificultades de muchos pequeños municipios para encontrar ciudadanos dispuestos a efectuar el servicio público quedan ilustrados en dos casos en los que inusuales candidatos aceptan asumir un cargo.

Uno de ellos se produce en Sedrun. Un hombre que vive y trabaja en otra parte del país, pero que posee una casa de vacaciones en ese pueblo de montaña, será seguramente elegido alcalde en marzo, ya que es el único candidato.

El otro, tiene lugar en Hüttlingen, comuna rural del este de Suiza, con poco más de 800 habitantes, en la que los votantes eligieron como munícipe a un alemán, pocos meses después de que el hombre obtuviera su pasaporte suizo.

Parlamento profesional

Los dos casos pueden ser diferentes, pero las razones subyacentes son similares.

Según Avenir Suisse, los ejemplos representan una tendencia general en la sociedad hacia un mayor individualismo, en un momento de creciente complejidad en los puestos de la administración pública, las tareas de los concejales locales, de los miembros del consejo escolar, de las comisiones para la construcción, o del trabajo social como parte de una comunidad eclesiástica. Las personas que acepten ese tipo de trabajo deben conciliarlo con sus compromisos familiares y laborales.

Al mismo tiempo, existe una indiscutible tendencia hacia una mayor profesionalización de la labor de los miembros del Parlamento suizo, como lo muestra una investigación de la politóloga científica Sarah Bütikofer.

Un millón de horas

Se estima que unas 150 000 personas ocupan cargos en los tres niveles del sistema político suizo: nacional, cantonal y comunal.

Solamente en este último, unos 14 000 miembros de los consejos locales pasan un millón de horas por año en reuniones sobre la conducción del gobierno. En la mayoría de los casos, por un muy simbólico bono remunerativo de alrededor de 25 francos por hora.

Gerhard Schwarz, director del grupo de reflexión y exjefe de la sección de negocios del reconocido periódico ‘Neue Zürcher Zeitung’, alaba el sistema de milicias.

Milicia

El término “sistema de milicias” se aplica tanto a las fuerzas armadas como a una forma de voluntariado político.

Es definida en el Diccionario Histórico de Suiza como un sistema de organización de la vida pública basado en los ideales republicanos: Todo ciudadano capaz cumple una tarea u ocupa un cargo público de forma voluntaria o como una ocupación a tiempo parcial y con lo mejor de sus conocimientos.

“Es parte del ADN de Suiza, pero a diferencia de la neutralidad o la democracia directa, focaliza mucho menos la atención de los medios”, señala. Los resultados empíricos son alarmantes, dice, ya que para el sistema político de milicias es clave la dirección de políticos aficionados que tienen sus raíces en la vida cotidiana.

Basarse en un creciente número de profesionales generaría un grupo más elitista y daría lugar a un Estado más caro, financiado con impuestos más altos de ciudadanos y empresas.

“El sistema de milicias es como un campo de entrenamiento para la democracia directa”, añade Andreas Müller, coautor del folleto de  Avenir Suisse, que también incluye el análisis de politólogos (Andreas Ladner, Sarah Bütikofer), sociólogos (Hans Geser, Hanna Ketterer), antropólogos (Martin Heller) y filósofos (Georg Kohler).

“Puede ayudar a evitar un distanciamiento de ciudadanos enojados de su gobierno”, añade.

Ideales republicanos

Si bien existe un amplio consenso sobre las conclusiones, las opiniones difieren considerablemente en la forma de encontrar una cura para detener el aparentemente inevitable declive del ideal republicano: Ciudadanos dispuestos y preparados para contribuir con un Estado más allá del pago de impuestos y la participación en votaciones y elecciones.

¿Una reforma parcial podría ser el remedio o se necesitará una importante revisión del sistema del Estado suizo moderno, establecido  en 1848? ¿Se debe replantear la remuneración o cambiar de orientación las tareas?

Avenir Suisse ofrece una provocativa solución, el reciclaje de una idea muy gastada para la reforma del sistema de milicias en el ejército.

En un esfuerzo por abrir un debate público sobre el tema, el grupo de reflexión prevé la introducción del deber cívico de unos 200 días para todos los ciudadanos y ciudadanas, incluyendo a los inmigrantes con permiso de residencia, desde los 20 hasta los 70 años.

El plan esboza una amplia variedad de opciones, incluyendo la posibilidad de formar parte de un consejo local o de una administración regional, y la introducción de incentivos financieros.

Sería un complemento -y no la anulación-  del sistema de milicias del ejército por el bien común, con la esperanza de impulsar las relaciones entre los ciudadanos y su Estado.

Reacción mixta

Esta propuesta parece tener un apoyo limitado. Ninguno de los principales partidos políticos de la derecha, la izquierda o el centro ha mostrado su apoyo. Ha sido ampliamente rechazada como poco práctica, contradictoria o es percibida como una amenaza para el ejército de milicias.

Sin embargo, Müller dice que está contento con la reacción del público.

“Hemos tenido éxito en llamar la atención sobre un problema real y transmitimos nuestro mensaje”, explica. “Los medios de comunicación han informado ampliamente y en un tono neutral acerca de nuestro estudio, los politólogos también discuten del tema en sus blogs”.

Pero se siente decepcionado por la aparente falta de voluntad de los partidos políticos para participar en un debate en profundidad.

“Algunos políticos podrían estar en un dilema, sobre todo antes de las elecciones de octubre. No pueden apoyar abiertamente a un Parlamento más profesional o negar esa tendencia a largo plazo”.

Servicios y deberes

El deber cívico no debe ser confundido con el servicio civil, que fue introducido en 1996 como una opción alternativa para los conscriptos en las Fuerzas Armadas. Tiene una duración 1,5 veces mayor que el servicio militar regular.

Hombres considerados no aptos para el ejército tienen que servir en unidades desarmadas de protección civil. Apoyan a los servicios de emergencia en casos de desastres.

El deber cívico sería obligatorio para todos los hombres y mujeres, incluidos los extranjeros con permiso de residencia (permiso C).

Avenir Suisse propone un total de 200 días de servicio obligatorio, incluyendo un sistema de incentivos. Las actividades podrían extenderse del servicio militar al trabajo en hospitales y hogares, así como a una administración local o un consejo local.

Bajo el sistema de conscriptos de Suiza, todos los hombres sin discapacidad, de entre 18 y 34 años, sirven en las Fuerzas Armadas del país. Menos del 5% de sus miembros son profesionales, el resto son soldados de milicia a tiempo parcial.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch



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