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Comercio internacional


Suiza depende de las decisiones comerciales de EEUU y la UE




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Un tratado de libre comercio entre Washington y Bruselas podría arrebatar miles de millones de francos a la economía helvética, si el país queda excluido de las ventajas del mismo. Es la conclusión de un estudio realizado por encargo del Gobierno.

Si las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europa (UE) resultan exitosas, verá la luz uno de los tratados de libre comercio (TLC) más relevantes y complejos del mundo.

La llamada Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI) podría generar pérdidas o ganancias sustanciales a Suiza dependiendo de su contenido final, pero, sobre todo, de si habrá terceros países que accedan a sus beneficios.

En el peor de los escenarios, Estados Unidos y la UE -los dos principales socios comerciales de Suiza- llegarán a un acuerdo discriminatorio que imponga barreras a otros países, lo que podría reducir un 0,5% el PIB suizo, según un estudio del Instituto de Comercio Mundial (WTI) de la Universidad de Berna. Puesto en números, la economía helvética perdería unos 3.000 millones de francos suizos (3.400 millones de dólares) anuales.

Comercio con EEUU y la UE

La Unión Europea es el principal destino de las exportaciones suizas, delante de Estados Unidos.

En 2012, el 56% de las exportaciones suizas fueron a la UE y el 66% de las importaciones provinieron del mercado comunitario.

El 7,9% de las exportaciones de la UE se dirigen a Suiza, el tercer mercado más importante después de EEUU y China. El 5,8% de las importaciones provienen de Suiza, el cuarto socio comercial después de China, Rusia y EEUU.

Las exportaciones suizas a EEUU equivalen a 25.000 millones de francos anuales, mientras que las importaciones de bienes y servicios estadounidenses suman 11.200 millones de francos al año.

El 19% de inversión extranjera directa de Suiza tiene como destinatario EEUU (201 millones de dólares en 2013), uno de los mercados favoritos de los inversores corporativos helvéticos. De hecho, EEUU concentra el doble de la inversión que reciben de Suiza sus vecinos -Alemania, Austria, Francia e Italia- juntos.

Si, por el contrario, se obtiene un acuerdo comercial no discriminatorio, la economía suiza generaría riqueza adicional (18.000 millones de francos). Y el PIB, que actualmente suma 632.000 millones de francos, crecería un 2,87%.

De materializarse, la ATCI sería un acuerdo con la misma relevancia que el 'Tratado de Roma', explica a swissinfo.ch Thomas Cottier, director del WTI. Una referencia al acuerdo que permitió crear la Comunidad Económica Europea (CCE) en 1957, al fijar un solo paquete de reglas comerciales que aceptaron y firmaron numerosos países del Viejo Continente.

“Si Suiza no sube a bordo, entonces puede que las empresas nacionales se vean obligadas a abandonar el país para establecerse en el mercado de la UE”, anota Cottier.

Igualdad de condiciones

La relevancia de un acuerdo potencial ya genera inquietud entre las autoridades suizas, aunque tardará varios años en concluirse.

En febrero pasado, tras reunirse con representas comerciales de EEUU en el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, el ministro suizo de Economía, Johann Schneider-Ammann, expresó su preocupación sobre la posibilidad de que Suiza quede fuera de este TLC.

“Estados Unidos es el segundo socio comercial más importante para Suiza, después de la Unión Europea. Por ello, es de suma importancia para nosotros encontrarnos en igualdad de condiciones (en materia comercial)”, declaró entonces al diario ‘Neue Zürcher Zeitung’.

Por “igualdad de condiciones” Schneider-Ammann entiende que, aunque Suiza no sea miembro de la UE, sus empresas puedan disfrutar de las mismas tarifas y librarse de los mismos trámites burocráticos que los países socios de la ATCI.

Y es que este acuerdo promete ir mucho más allá de una simple reducción de los aranceles por los bienes importados. También intentará armonizar la legislación y los reglamentos relativos a los derechos de la propiedad intelectual en las contrataciones públicas. Actualmente, las empresas suizas ganan el 7% de todos los contratos gubernamentales que ofrecen los países de la UE, según el estudio del WTI.

Adicionalmente, la ATCI planea eliminar otro tipo de barreras no arancelarias que obstruyen el comercio, como las restricciones que imponen las legislaciones relativas a la salud y la seguridad en temas que abarcan tanto la producción de alimentos y los ensayos clínicos, como los límites de emisión de carbono en la producción de los bienes de consumo o la extensión máxima que debe tener el cable eléctrico de una tetera para reducir el riesgo de incendios en los hogares.

Todas estas reglas ya están homologadas entre los Estados miembros de la UE, pero Suiza dedica mucho tiempo a adaptar sus productos para cumplir las diferentes normas en la UE y EEUU.

Controversia en torno a TISA

Ginebra es sede actualmente de una negociación internacional para liberalizar el comercio en materia de servicios en la que participan Suiza y otros 49 países.

El llamado Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA en inglés), propuesto a instancias de EEUU, busca actualizar el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (pactado en 1995), con el fin de liberalizar el flujo de datos a través de las fronteras, aumentar la transparencia y eliminar los monopolios estatales.

Este último genera oposición entre los grupos socialista y verde de Suiza que consideran que los servicios públicos son vitales y que hospitales o escuelas no deben parpar en manos privadas.

Una iniciativa llamada ‘Alto al Acuerdo TISA pide que el Gobierno investigue cómo afectaría la potencial privatización de servicios, que hoy están a cargo del Estado y generan medio millón de empleos en el país.

El grupo que encabeza la iniciativa ha puesto en evidencia los problemas que enfrenta el hospital privado ‘La Providence’, de Neuchâtel, que en 2013 enfrentó una huelga de personal cuando los dueños se negaron a firmar el convenio colectivo de trabajo que proponían los empleados.

En diciembre, cerca de 1.000 personas se manifestaron contra las negociaciones en Ginebra.

Opciones  limitadas

Las ganancias que pueden obtener las empresas suizas si logran acceder a los beneficios de la ATCI son enormes. Tan grandes como las pérdidas que experimentarían de quedarse excluidas, ya que sus rivales comunitarias tendrán enormes ventajas competitivas.

“Como mínimo, Suiza debe mostrar a EEUU y la UE que está interesada en tomar parte de cualquier acuerdo que emerja”, afirma Cottier.

El embajador Didier Chambovey, jefe de la División de Comercio de la Secretaría de Estado de Economía (Seco), sin embargo, aspira a más.

Durante una presentación en Berna, el pasado 10 de julio, Chambovey declaró que Suiza tenía tres opciones: intentar relanzar la negociación de un TLC con EEUU que se vino abajo en 2006; intentar ser parte de la ATCI como país tercero participante; o cruzarse de brazos.

Son mínimas las probabilidades de que EEUU acceda a negociar un acuerdo independiente con Suiza, aun cuando lo hiciera como miembro de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) a la que pertenecen, además, Noruega, Islandia y Liechtenstein.

“Los negociadores estadounidenses están concentrados ahora en la ATCI”, dijo el representante de Seco. “Suiza perdió su último barco en 2006, cuando las negociaciones con EEUU se rompieron por los desacuerdos sobre la apertura del mercado agrícola”.

Aún hay esperanzas

Cruzarse de brazos tampoco parece un escenario viable. Los pronósticos del WTI sobre el impacto negativo para el sector exportador en temas como las reglas de origen coinciden con los de Seco.

Seco evalúo cómo repercutiría en las exportaciones el que Suiza no sea parte de la ATCI y cómo favorecería a EEUU y la UE. La investigación encontró que los productores suizos de automóviles e instrumentos de precisión serían los más afectados, así como los que se desarrollan en los sectores farmacéutico y químico.

Aun así, Chambovey se mantiene optimista con respecto a que Suiza pueda beneficiarse de la ATCI. El diplomático se ha reunido en dos ocasiones con delegados comerciales de EEUU para transmitirles que en Europa existen otras economías (fuera de la UE) dignas de ser tomadas en cuenta.

Aunque es prematuro asumir que un TLC entre EEUU y la UE será una plataforma comercial dispuesta a acoger a otros países, Chambovey confía en que Suiza tendrá acceso a los beneficios del acuerdo final.

Un tratado que, en su momento, valorarán los políticos para determinar si responde a los intereses helvéticos, tanto en materia de agricultura como de otros sectores.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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