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Identidad y lealtad


Antonio Hodgers, hijo del exilio


Por Rodrigo Carrizo Couto, Berna


Antonio Hodgers llegó a Suiza en 1981, con su madre y hermana, como refugiado político. ()

Antonio Hodgers llegó a Suiza en 1981, con su madre y hermana, como refugiado político.

Su padre es uno de los miles de ‘desaparecidos’ de la dictadura militar de Videla. Él, argentino de nacimiento y suizo de adopción. En el libro ‘Fils’ (Hijo), el diputado de Los Verdes narra sus vivencias en el seno de una familia de guerrilleros revolucionarios y el largo exilio que le trajo a Suiza.

Fils es una narración muy íntima en la que se entremezclan recuerdos de infancia, el terror ante la represión de la dictadura, la guerrilla y el compromiso revolucionario, los años de exilio en México e Italia, la cárcel (que Antonio Hodgers llegó a conocer siendo un niño) y las dificultades para integrarse en un mundo siempre cambiante. Al final del libro, el diputado nacional que acaba de ser elegido concejal de Ginebra presenta su visión de la ecología política.

swissinfo.ch: ¿Cómo nació ‘Fils’?

Antonio Hodgers: La idea del libro surgió del editor. Quería presentar mi trayectoria y mi compromiso político, pero me di cuenta de que mi vida era más interesante contada a dos voces con mi madre. Es un libro político, pero no electoralista, aunque está escrito pensando en el público suizo. Me interesa mostrarles otra dimensión de los inmigrantes en Suiza.

Antonio Hodgers

Nace en 1976, en Buenos Aires.

Realiza estudios de Relaciones Internacionales y de Desarrollo en Ginebra.

Desde niño le interesa la vida política y da sus primeros pasos como presidente del Parlamento de los Jóvenes en su comuna de Meyrin, Ginebra.

Es uno de los impulsores del Noctambus, línea de autobuses nocturnos puestos al servicio de los jóvenes que vuelven tarde a casa los fines de semana.

También ha luchado por el derecho de voto de los extranjeros residentes a escala municipal.

Elegido al Parlamento cantonal a los 21 años, preside el grupo parlamentario entre 2002 y 2003. Es presidente de Los Verdes de Ginebra y desde 2007 diputado por Ginebra en el Parlamento nacional.

El pasado 10 de noviembre, Antonio Hodgers fue elegido miembro del Gobierno cantonal de Ginebra, el primero con un pasado de refugiado político, una primicia histórica y un símbolo de la apertura de Suiza, según varios analistas.

Su credo político puede resumirse en “la necesidad de buscar soluciones para desarrollarnos respetando los límites físicos de los recursos naturales”. En opinión su opinión, “este es el gran desafío de la Humanidad para el siglo XXI”.

Su primera hija nació a los pocos días de publicar Fils.

swissinfo.ch: ¿Cuál es su relación con la tierra de sus padres?

A.H.: Viajo a América Latina a menudo, cada dos o tres años. Y es que tengo a parte de mi familia viviendo aún en Argentina, incluidas mi abuela y mi tía. Pero cuando era adolescente, el primer encuentro con ellas no fue fácil. La realidad no estuvo a la altura de mis expectativas. Hoy, las cosas van mejor.

swissinfo.ch: ¿Los argentinos le aceptan como un igual?

A.H.: No. Allí me ven como a un extranjero. Me dicen: Pero vos no sos argentino. Eso me lastima, pero aquí en Suiza me dicen lo mismo. Aún me enfrento a cierta hostilidad, e incluso a veces hay gente que me dice que me vaya a mi país. Tiene gracia que me digan eso siendo diputado en el Parlamento suizo…

swissinfo.ch: ¿Y qué aprendió en América Latina?

A.H.: Que si bien en Suiza y Europa existen aún injusticias, allí se multiplican exponencialmente. Las desigualdades son infinitamente mayores que aquí.

swissinfo.ch: Hoy se habla mucho de los refugiados. ¿Cuál es su experiencia?

A.H.: Cabe aclarar que un exiliado y un inmigrante económico viven realidades muy distintas, aunque a veces parezcan similares. Lo que caracteriza al exiliado es la imposibilidad de elegir entre quedarse o irse de la tierra de adopción. El inmigrante económico tiene más opciones.

swissinfo.ch: En su libro usted sostiene posturas polémicas, como cuando muestra cierta comprensión hacia la lucha armada y el terrorismo de las guerrillas izquierdistas.

A.H.: En el libro no están reflejadas mis opiniones actuales, sino que yo escribo cada etapa como pensaba en esa época. Cuando soy niño escribo como niño, y cuando soy adolescente como adolescente. Es por eso que en los primeros capítulos parezco defender posturas con las que hoy no me identifico. Pero escribo siempre en presente como recurso narrativo.

swissinfo.ch: ¿O sea que usted no defiende la guerrilla y la lucha armada?

A.H.: Si un grupo minoritario toma el poder y elimina los derechos cívicos, yo puedo entender que la gente se entregue a la lucha armada como forma de resistencia. Pero hoy veo claramente hasta qué punto muchas guerrillas en América Latina fueron un error, pues los revolucionarios no contaban siempre con el apoyo popular. Pero ellos se veían como vanguardias en el sentido leninista del término. O sea: unos pocos clarividentes que dirigen a muchos ignorantes. De la izquierda clásica me molesta mucho esa idea de minorías esclarecidas que lideran la lucha.

swissinfo.ch: Muchos analistas comentan que hoy América Latina está polarizada en dos grandes bloques: por un lado los ‘bolivarianos’ liderados por Cuba y Venezuela, y por otro los países que aplican reglas liberales con economías de mercado, como Chile o Brasil.

A.H.: Yo no los veo tan separados. La diferencia no es tanto de sistemas, pues todos los países (a excepción de Cuba) son democracias, y la gente vota libremente a sus dirigentes. La gran diferencia está en la retórica, y es que a mí el caudillismo mesiánico me molesta profundamente. No es algo que esté en mi cultura política. En ese sentido soy suizo al 100%, pues creo que los procesos políticos son plurales y no pueden depender de los designios de un solo hombre o mujer.

swissinfo.ch: ¿Piensa usted en gente como Hugo Chávez?

A.H.: Claro, aunque le reconozco virtudes en su lucha contra la pobreza. Pero creo que su uso de petrodólares en políticas cortoplacistas y no sostenibles es un error. Aunque le aclaro que yo estuve como observador en las últimas elecciones venezolanas, y fueron absolutamente limpias. Venezuela no es una dictadura y se respetan los procesos democráticos.

swissinfo.ch: ¿Y en Cuba?

A.H.: El caso cubano es complejo. Obviamente, no es una democracia. Yo he vivido una situación muy dura en La Habana siendo joven. Durante un intercambio de estudiantes, los cubanos tenían prohibido confraternizar con nosotros los suizos, o seguirnos en una excursión de fin de semana. La excursión era un premio por reparar una escuela, y no fuimos hasta que nuestros amigos cubanos fueron autorizados a acompañarnos.

‘Fils’

Los autores son Antonio Hodgers y su esposa, Sophie Balbo, quien asume en la narración la voz de Silvia Hodgers, madre del diputado.

La narración es un relato a dos voces en las que madre e hijo explican, cada uno a su manera, las vivencias de la lucha armada, la persecución de la dictadura militar y el exilio en México e Italia hasta llegar a Ginebra.

Silvia Hodgers es bailarina, coreógrafa y profesora. Hoy vive en Ginebra, donde se instaló como refugiada política en 1981.

El libro fue publicado a fines en septiembre por Editions de l’Aire, Vevey.

swissinfo.ch: ¿Y qué opina de su país de origen, Argentina?

A.H.: Cristina Kirchner ha conseguido algunos logros interesantes a nivel del respeto a los derechos humanos, pero su cultura caudillista no es la mía, por las razones que le comentaba antes. Creo que el gran riesgo de Argentina es que los logros de hoy sean cortoplacistas y que no resistan el día de mañana.

swissinfo.ch: ¿Cuál es el mensaje central de ‘Fils’?

A.H.: La identidad es el gran tema del libro. Creo que es un tema universal, aunque lo cierto es que cada vez más nuestras identidades y lealtades tienden a ser múltiples. Pero pienso que el verdadero eje es la filiación y la herencia. Lo central es lo que uno guarda de sus padres y lo que no. He escrito este libro pensando en mi hija, que acaba de nacer.

swissinfo.ch: ¿Comprende hoy a sus padres?

A.H.: Les comprendo desde un punto de vista afectivo, pero hay muchos hijos de exiliados que no tienen el mismo grado de comprensión hacia la generación de los combatientes.

swissinfo.ch: ¿Habrá una versión del libro para los argentinos?

A.H.: Creo que no… aunque puede ser divertido. En Fils intento explicar Argentina a los suizos. Si acaso, lo más probable es que algún día escriba otro libro explicando Suiza y su democracia directa a los argentinos.

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