En términos generales, Suiza tiene un peso político ligero, pero como nación comercial ocupa un lugar importante entre los países con una economía de tamaño medio. El comercio internacional desempeña un papel fundamental: Suiza gana uno de cada dos francos en el extranjero.

Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el año 2014, la economía suiza se situaba en el puesto 20 de la clasificación mundial, con un Producto Interno Bruto (PIB) de 679 000 millones de francos.

Con un PIB per cápita superior a los 85 500 millones, Suiza era la quinta potencia económica mundial, detrás de Luxemburgo y Noruega, y delante de Suecia y Dinamarca.

Visite la página del Ministerio de Economía para obtener más información sobre las relaciones comerciales y la política económica.

Historia de la industria

Suiza tiene una larga tradición industrial. Hay que remontarse al siglo XVIII y a la fabricación de relojes y cronómetros en la región occidental del país. Los suizos han perfeccionado su pericia en la ingeniería de precisión de aplicación múltiple. Ese conocimiento ha sido adaptado a la tecnología de punta, de tal manera que actualmente hay trabajadores suizos especializados que están en condiciones de fabricar robots accionados por programas informáticos.

La industria pesada tuvo su época en Suiza, como por ejemplo la fabricación de locomotoras para ferrocarriles, aunque hoy ya no queda mucho de ella. Al igual que otros países europeos, Suiza también ha pasado de la industria manufacturera a la economía basada en el conocimiento.

Industria farmacéutica

El teñido de textiles en el siglo XIX dio paso a la industria farmacéutica. En la actualidad Novartis y Roche, ambas con sede en Basilea, son los actores más importantes de la industria farmacéutica.

En realidad son dos multinacionales con sede en Suiza que traen del extranjero gran parte de su personal directivo y profesional. La industria farmacéutica suiza tiene una actividad mundial, con instalaciones y centros de investigación asentados en varios continentes. 

La relojería

Los relojes suizos nacen generalmente en pequeñas fábricas situadas en el ‘arc jurassien’. Esta zona relojera por excelencia empieza en Ginebra, se extiende por las colinas del Jura, en la Suiza noroccidental, y llega hasta la ciudad de Schaffhausen, a orillas del río Rin. Entre los centros relojeros más importantes están, aparte de Ginebra,  Neuchâtel, Biel y Grenchen.

Durante muchas décadas los relojes suizos representaron prácticamente la mitad de la producción mundial. A

Aunque el reloj de cuarzo fue inventado en Neuchâtel, los que se fabricaban en Asia eran tan baratos que a principios de los 70 estuvieron a punto de destruir la industria relojera suiza. Pero la industria ha vuelto a ser rentable gracias a la oportuna reestructuración empresarial, el desarrollo de Swatch y el inesperado retorno del reloj mecánico de alta calidad.

Más información está a disposición suya en la página de la asociación del sector.

PYMES

Aunque Suiza tiene muchas corporaciones, como el gigante alimentario Nestlé y Asea Brown Boveri (ABB), no son estas firmas las que en realidad representan el carácter industrial del país.

De hecho, casi la totalidad (99,6 por ciento) de los negocios en Suiza está a cargo de las pequeñas y medianas empresas (PYMES). Estas compañías dan empleo a 1,45 millones de personas, más o menos el 70 por ciento del total de empleados que no trabajan en empresas del Estado. Sólo unas 750 firmas tienen una plantilla de más de 300 personas, si bien representan el 30 por ciento de todo el mercado laboral.

Muchas de estas empresas se desenvuelven en los ámbitos de la ingeniería electrónica y mecánica, el sector industrial número uno en Suiza. La mayoría son de alta especialización y orientadas a la exportación y producen, por ejemplo, maquinaria de herramientas o instrumentos electrónicos que no tienen nombres familiares, pero que son exportados a cualquier parte del mundo para la fabricación en serie.

Para más información vea el informe de la Cámara de Comercio Suiza sobre las empresas suizas.

Energía

Gracias a su topografía y a los altos niveles de pluviosidad anual, Suiza tiene condiciones ideales para producir energía hidroeléctrica.

Este tipo de energía tuvo un periodo inicial de expansión hacia fines del siglo XIX, y entre 1945 y 1970 experimentó un auténtico boom. A principios de los años 70 constituía casi el 90 por ciento de la producción interna de electricidad, pero este volumen bajó a casi un 60 por ciento en 1985, por la construcción de plantas nucleares en Suiza, y hoy representa casi la mitad.

El mercado de la energía hidroeléctrica representa alrededor de 2.000 millones de francos y es, por ende, un importante segmento de la industria energética suiza.

El comercio de electricidad transfronterizo es muy importante para Suiza en términos económicos y de seguridad de abastecimiento. Suiza es parte de la red de electricidad de Europa occidental. En verano puede exportar electricidad, pero generalmente la importa en invierno. En el año 2009 importó 52.000 millones de kWh y exportó 54.200 millones de kWh en el mismo periodo.

Más información acerca de la política energética de Suiza está a su disposición en la página de la Oficina Federal de Energía.

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