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Migraciones La sabiduría del payaso como vía de integración

Nadja Moraes

Nadja Moraes combina sus saberes de actriz y terapeuta para ayudar a los migrantes a sentirse mejor.


(Liliana Tinoco Baeckert.)

La sabiduría del humor, del teatro y del payaso pueden convertirse en aliados de los migrantes. La terapeuta y actriz Nadja Moraes está convencida de que los extranjeros, fuera de su contexto cultural, pueden hacer uso de las técnicas de la improvisación y el humor para fortalecerse en un mundo diferente.

Egresada de la Escuela de Teatro de San Pablo, ciudad en la que se formó como payaso con los ‘Doctores de la Alegría’, y profesora de yoga, Nadja proyecta implementar talleres de payaso con migrantes que viven en Suiza para ayudarles a su adaptación.

Con su experiencia como terapeuta, entrenadora, actriz y migrante, considera las técnicas teatrales como verdaderas perlas para los extranjeros que se sienten desplazados y subvalorados cuando están fuera de sus países de origen.

"Trabajar con lo inusual, que es lo que hacemos en tanto payaso, ayuda a aceptar el hecho que somos seres no preparados, que tenemos defectos y fallas de carácter. En la medida en que aceptamos esta premisa, nos sentimos aliviados, descargamos un peso y hasta podemos reírnos y divertir a otros con nuestros errores”, explica Nadja que vivió en Polonia durante un año, y que acaba de llegar a Suiza.

Artículo del  blog "La Suiza de puertas abiertas” Enlace externode la periodista Liliana Tinoco Baeckert.

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swissinfo.ch - ¿Cómo aportar las enseñanzas de su formación en teatro, humor y payaso a la realidad de un migrante?

Nadja Moraes (N.M.): Las necesidades de un extranjero están directamente ligadas a lo que aprendemos en la formación de payaso. La condición de migrante refuerza la necesidad básica de todo ser humano, que es la de pertenencia. En tanto que extranjero, que persona nueva en esta sociedad, o al menos de un ser que no creció en este lugar, ese sentimiento de querer pertenecer aparece con mucha fuerza en esa fase de la vida.

En cuanto a la cuestión de la formación, trabajamos con la máxima de que no estamos acostumbrados a lidiar con nuestras emociones. En realidad, todos somos niños grandes que crecimos solos, en el exterior. Y la base de la formación de payasos consiste en admitirlo, apropiarse de esa realidad y reírse de nuestras fallas y defectos.

La técnica facilita reconocer que no somos seres preparados. En la medida en que aceptamos esa premisa, se da un alivio. Nos desprendemos de un peso.

Todos nosotros, suizos, brasileros, europeos o africanos, tenemos las mismas necesidades vitales. Queremos hacer parte, necesitamos adaptarnos y ser aceptados. Al final de cuentas, nacemos para vivir en comunidad.

¿Y por qué el payaso? Porque es una figura presente en todas las culturas. Es el arquetipo de lo inusual, de aquel que vive en dos mundos, que cabalga en la dirección contraria. ¿Qué trato de decir con esto? Que es el que tiene la función de enseñarnos a reírnos de nosotros mismos.

swissinfo.ch: ¿Y que tiene mucho que ver con la situación del migrante?

N.M.: Exactamente. ¿Existen personas más diferentes que los extranjeros, seres fuera de su contexto cultural, en el país de otro? Nos comportamos de forma que no deberíamos, somos vulnerables, hablamos el idioma con errores, y somos o nos sentimos criticados. Y es la función del payaso, justamente, la de enfrentarse a su vulnerabilidad, aceptarla y convertirla en un punto fuerte.

swissinfo.ch: ¿Entonces, con esa técnica, usted quiere reforzar el hecho que no es grave si no se corresponde con un padrón?

N.M.: Así es. Está bien no ser perfecto. Cuando hice la formación, me parecieron super interesantes los ejercicios que nos estimulaban a perder el miedo a hacer el ridículo. Es un sentimiento liberador. Si uno tiene algún miedo, o vergüenza, es exactamente esa técnica la que va a tratar de hacer frente. Si a usted no le gusta su nariz, por ejemplo, la técnica puede inclusive darle un sentido de diversión al hecho de tener esa nariz.

Así que, volviendo a este personaje, trabaja con el otro, lee al otro jugando, básicamente, con la improvisación. Esta figura funciona sin guion, devuelve lo que el público le da. Se trata de un intercambio muy grande y un gran entrenamiento sobre cómo actuar en situaciones inusuales.

swissinfo.ch: ¿Piensa que esa técnica logra promover más la armonía y la vida en la diversidad?

N.M.:  Sí. Imagina un migrante que logra integrar sus diferencias. Crear esa conexión implica vivir en mayor armonía y en comunicación con el otro, incluso a pesar de todas esas diferencias.

La base de la improvisación, que es la esencia del payaso, es poder lidiar con lo que se tiene, y aprender a usarlo a su favor, en conexión con el otro. El migrante necesita desarrollar justamente esa capacidad de valorizar lo que él aporta de nuevo a esa sociedad de acogida, ya que nunca será un local.

Otro punto que es totalmente aplicable al contexto migratorio es el hecho de que hay intercambio solo cuando existe escucha. La comedia se produce en ese momento, cuando hay que dar y recibir en la comunicación.

Cuando hice mi formación en ‘Doctores de la Alegría’, tuve la oportunidad de asistir con una de nuestras maestras, a una lección viva de transformar una situación desfavorable en un hecho propicio. Ese día, ella estaba muy cansada, pero tenía que hacer una presentación para los niños. Necesitaba usar ese sentimiento de cansancio para lograr la risa de los niños. Y en su papel tenía que dormirse. Se escondía y ellos debían encontrarla. Fingía que hacía una siesta. Lo que quiero decir con este ejemplo es que la maestra no necesitó despojarse de su cara de cansancio y de su sentimiento de fatiga para divertir. Sino que tomó aquella aparente “desventaja” para reírse de si misma y hacer reír a los niños.

El payaso no necesita ser gracioso, sino que debe ser interesante. Y así debemos ser nosotros. Porque lo mejor que podemos ofrecer es ser auténticos, ser como en realidad somos.

swissinfo.ch: ¿Cuál sería su consejo para esas personas que sufren tanto cuando están lejos de sus países de origen?  

N.M.: Es una buena pregunta. Diría que dejen de ser alguien que no son. Que usen esa energía para aceptar sus “defectos”, admitir que necesitan ser aceptadas, amadas y parte de un todo. Y que no pretendan ser fuertes. Que sean quienes son, y se muestren vulnerables. Así se promueve la conexión. Y más que eso, que se enorgullezcan de su cultura y diferencias para entender y encarar el mundo. Estamos aquí para complementar.


Traducido del portugués por Sergio Ferrari

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