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Integración


Paredes de la Esperanza también en Suiza


Por Marcela Aguila Rubín, Monthey


La Pared de la Esperanza en Monthey contó con la participación de decenas de vecinos y fue realizada bajo la batuta de las maestras de la Escuela de Perquin. (swissinfo.ch)

La Pared de la Esperanza en Monthey contó con la participación de decenas de vecinos y fue realizada bajo la batuta de las maestras de la Escuela de Perquin.

(swissinfo.ch)

Casi un centenar de vecinos de la ciudad valesana de Monthey unieron sus historias para crear una Pared de la Esperanza bajo el modelo de la Escuela de Perquin: iraquíes, colombianos, eritreos, suizos, bosnios…plasmaron nostalgias e ilusiones en una muestra de arte colectivo, ejemplo vívido de integración.

“Fue como una Torre de Babel, pero a la inversa”, narra la profesora Claudia Bernardi. Y es que mientras que en la historia bíblica la edificación naufraga por la falta de entendimiento, en Monthey el entusiasmo y la voluntad fueron más grandes que las barreras de la lengua.

El marido de la pareja serbo-croata, que habla alemán, se dirigía a Angelika, misma que hablaba con Florencia, quien finalmente transmitía la pregunta a Dina. Del alemán al español, pasando por el francés, los mensajes iban y volvían en una cadena de participación. Incluso se comprendían en comunicación directa las maestras, de habla hispana, y esa delegación de las comunidad de naciones.

Prodigio de la buena voluntad y de las ganas de entenderse, ese idioma universal que las maestras de Perquin, Claudia Bernardi, América Argentina Vaquerano (Dina), Claudia Verenice Flores Escolero y Rosa del Carmen Argüeta, han utilizado también en otras partes del mundo. En Guatemala, por ejemplo, con las comunidades de habla Achi, Quiche, Kaktchil, Kanjobal y Mam.

Migración e integración

Como en Guatemala, El Salvador, Colombia, Estados Unidos, Canadá e Irlanda, en Monthey hay ahora una Pared de la Esperanza. No fue fácil. La empresa llevó a Florencia Roulet, de Amnistía Internacional Suiza, dos años de una intensa labor de preparación que concluyó el sábado en el marco de las IV Jornadas de la Diversidad organizadas por la Comisión local de Integración. 

Merced a ese esfuerzo, a la suma de muchas solidaridades y a una espléndida respuesta de la comunidad, en el centro de la población valesana, justo detrás del teatro, quedó la obra colectiva sobre migración e integración, temas esenciales en la agenda helvética y testimonio de vida de sus 86 autores:

En un extremo del muro, un ángel de la justicia esgrime una espada con una mano mientras en la otra sostiene una balanza. A su derecha hay una bandera de Suiza y debajo de ésta los rostros de cuatro personas. Su autor, un ciudadano etíope, simboliza las cosas buenas de Suiza: salud, comida, vivienda,  y las malas: el trato a los refugiados. “Nos miran a la espalda, no a la cara”, lamenta.

La obra no está conformada por un solo muro lineal sino que se reparte en varios espacios. Se trata de las paredes de la entrada a un estacionamiento, el sitio que Florencia logró luego de muchos esfuerzos, y que sin embargo resultó óptimo puesto que permitió varios sectores y una extensión muy amplia, aunque apenas la necesaria para ese mapamundi de la añoranza:

Añoranzas e ilusiones

El abuelo de Jalel que tomaba mate en el valle de la Bekaa como solía hacerlo cuando vivía en Argentina; el mate de Gustavo y los bizcochitos de grasa; el campesino mexicano que al alejarse de su tierra deja tras él la huella de sus pasos en la hojas del camino; la isla de Cuba con sus cafetales; el caribe colombiano con sus frutas; el pulso africano en las percusiones; la población iraquí en medio de las montañas, el cucurucho con dulces del primer día de clases en Alemania, la torre Eiffel en las alturas y el metro en las entrañas parisinas…

La pared de Monthey cuenta también historias de amor. La de esa pareja peruana que se conoció en un barco y cuya familia se autoretrató; la del lutier argentino que emigró a Cremona, donde conoció a la valesana de sus sueños; la de la pareja suizo-colombiana que se enamoró en Bolivia; aquella otra italo-francesa simbolizada por dos montañas en medio de las cuales un ave larga un huevo…

El mural quedó ahí, en el corazón de la ciudad, como un libro abierto al paso del público en el que se entretejen las imágenes de ayer y de hoy de sus autores: las montañas de los Andes y las de los Alpes, los vecinos Dents du Midi y el lejano Popocatépetl; las flores típicas de Eritrea, el edelweiss suizo, el izote, flor nacional de El Salvador que nace una y otra vez en una metáfora de resistencia.

Ahí quedó también el mensaje de unidad en el trenecito suizo que rodea al baobab y en el río que pintó Florencia, que recorre el mural, y que acá es el Ródano, allá el Moldava, por otro lado el Danubio y más lejos el Magdalena o el Río de la Plata.

Quedó igualmente un mensaje de esperanza: los girasoles de Javorka y Serdjan, serbios del Kosovo, que voltean hacia todos lados en espera de la respuesta a su solicitud de asilo…

Mural de Sierre

A invitación de Amnistía Internacional, de la Escuela Superior de la Suiza Occidental y de la Comuna de Monthey, las maestras de Perquin se encuentran en Suiza para mostrar las diferentes facetas de su trabajo.

A poco de su llegada, los días 24 y 25 de mayo, las artistas dirigieron a los estudiantes de la Escuela Superior de Trabajo Social de Sierre en la elaboración de una pintura mural.

El tema, definido por los jóvenes valesanos es el del trabajo social como un camino de continuo aprendizaje, con los cinco sentidos alerta para alcanzar la sabiduría y permitir que se expanda en ondas concéntricas como las que hace una gota de agua al caer en un lago.

Abordaron igualmente el difícil equilibrio que debe encontrarse en las relaciones Norte-Sur, buscando un vínculo de paridad, de corazón a corazón.

El mismo día 23, Claudia Bernardi dictó una conferencia en La Buanderia del Hospital Psiquiátrico de Malévoz, Monthey, sobre 'El Arte como Herramienta de Paz y Esperanza'.

Durante su estancia en Suiza, hasta el próximo 17 de junio, Claudia y las maestras de Perquin hablarán de su obra a la sociedad helvética. De las Paredes de la Esperanza que han contribuido a crear, con poblaciones flageladas por la violencia, como un conjuro contra el olvido.

A invitación de Amnistía Internacional, de la Escuela Superior de la Suiza Occidental y de la Comuna de Monthey, las cuatro maestras de Perquin se encuentran en Suiza para mostrar las diferentes facetas de su trabajo.

7.06, 18 horas. Conferencia ‘Perquin, El Salvador: el arte comunitario al servicio de la memoria histórica’. Espace Mozaïk-Appartenances. Rue de Côtes de Montbenon 15, 1003, Lausana.

8.06, 17 horas. Conferencia ‘Artista en resistencia/artista en residencia’, conferencia de C.B. sobre Arte, derechos humanos y salud mental’, seguida de una performance de Christian Bruchez. Galerie La Buanderia, Hospital de Malévoz.

13.06, 18 horas: Conferencia Paredes de la Esperanza, Casa Romero, Kreuzbuchstrasse 44, Lucerna.

14 de junio

: Conferencia sobre Derechos Humanos en Lugano.

Escuela de Perquin

Claudia Bernardi creó en 2005 la Escuela de Arte y Taller Abierto en la población de Perquin, capital de Morazán (El Salvador).

Este proyecto internacional de derechos humanos, educación y desarrollo comunitario busca contribuir a la recuperación de la memoria histórica de las comunidades víctimas de la violencia, constituirse en un puente para la reconstrucción del tejido social y un ejercicio diplomático que colabore a la perspectiva de un mejor futuro.

Amén de la impartición de talleres gratuitos para los jóvenes de Perquin y de los proyectos de arte público en la región de Morazán, la Escuela desarrolla una estrategia internacional denominada Paredes de la Esperanza (El Salvador, Guatemala, Colombia, Irlanda)

Se trata de murales colectivos realizados por sobrevivientes de experiencias traumáticas: masacres, tortura, violencia sexual, desaparición de personas cercanas, desplazamientos forzados, conflictos interreligiosos, migración.

swissinfo.ch



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