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La agencia reguladora pide más transparencia fiscal

Las declaraciones de la agen cia reguladora no han gustado a los bancos suizos.

(Keystone)

La autoridad supervisora del sistema financiero de Suiza (FINMA) rompe filas con la comunidad bancaria y aboga por un mayor intercambio de información con otros países.

El exhorto llega justo cuando el Gobierno helvético intenta salir bien librado de las insistentes demandas de intercambio de información automática por parte de la Unión Europea (UE).

Patrick Raaflaub, director de FINMA, advirtió sin concesiones que Suiza podría perder todas las ventajas competitivas, si no resuelve de una vez por todas la disputa legal internacional que lleva a cuestas desde hace tres años.

“Realmente me pregunto si Suiza será capaz de mantener el liderazgo de la gestión de fortunas que hoy tiene”, declaró durante la conferencia de prensa anual celebrada este martes (27.3.) en Berna. “Un creciente acceso a los datos bancarios (entre gobiernos) es inevitable”.

Raaflaub se abstuvo, no obstante, de abogar por un intercambio automático de información. Suiza ha cedido ya de forma muy importante a las exigencias internacionales en materia de transparencia fiscal y transmisión de datos relativos a sus clientes bancarios, a pesar de que para muchos esto ha implicado la dilución paulatina de su secreto bancario.

Un proceso que ha ido in crescendo. A principios de 2012, el Parlamento suizo, por ejemplo, cedió terreno al aceptar que los bancos helvéticos entreguen información sobre sus clientes extranjeros a países que investigan casos de incumplimiento fiscal, incluso si carecen del nombre del presunto evasor.

“Replanteamiento radical”

El Gobierno suizo se ha mantenido firme su principio de rechazar el intercambio automático de información cuando un cliente extranjero abra una cuenta en Suiza, sin importar si está o no bajo sospecha.

A cambio, los negociadores helvéticos han intentado responder a la presión que recibe la plaza financiera ofreciendo cobrar un nuevo impuesto liberatorio sobre las ganancias de sus clientes extranjeros, recursos que luego se transferirán a las Haciendas de estos estados. Este gravamen ha sido el eje de los nuevos acuerdos fiscales negociados con Gran Bretaña y Alemania.

La semana pasada, se dio a conocer el acuerdo con Gran Bretaña –en su versión revisada- con la promesa de que sus contenidos salvarán todas las objeciones que había formulado previamente la Comisión Europea (CE).

La CE aún no se ha pronunciado sobre dicho acuerdo, que necesita el aval del Parlamento británico antes de convertirse en realidad. Por su parte, los políticos alemanes también mostraron reticencias respecto al llamado acuerdo Rubik pactado entre Berna y Berlín.

El director de FINMA fue claro al expresar que el camino correcto para resolver el problema reside en mejorar el intercambio de información bancaria. Y aunque reconoció que la banca realiza esfuerzos para a eliminar la evasión, urgió a un “replanteamiento radical” en Suiza con respecto a los compromisos de intercambio de información que tiene con otros Estados.

“Restringir la asistencia administrativa tanto como le ha sido posible y proveer a gobiernos extranjeros información sobre sus contribuyentes solo cuando era indispensable fue una decisión suiza consciente y políticamente aceptada y respaldada por la ley durante muchas décadas”, dijo Raaflaub.

“Pero está claro que una actitud restrictiva ya no responde a las expectativas internacionales”, puntualizó.

Sin potestad fiscal

El director de la autoridad supervisora del sistema financiero declinó comentar cuánto más debe ceder Suiza, limitándose a expresar que “FINMA tiene un interés considerable” en un intercambio recíproco de información con otros países.

Tampoco quiso opinar sobre los tratados Rubik que están en camino, ni sobre la negociación en curso con Estados Unidos para aplicar la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras (FATCA por sus siglas en inglés). Entrará en vigor previsiblemente en 2013 y obligará a todos los bancos extranjeros a entregar de forma automática a Washington información sobre las cuentas de ciudadanos estadounidenses.

Por otra parte, un grupo de cinco países europeos, que defienden perseguir la evasión fiscal internacional, llegaron a un compromiso con EEUU en el marco de la propia FATCA para alcanzar futuros acuerdos de información análogos.

Al respecto, la Asociación Suiza de Banqueros (ASB) rechazó las preocupaciones manifestadas por Raaflaub bajo el argumento de que el regulador carece de autoridad para intervenir en este tema.

“Los bancos contribuyen a la existencia de una plaza financiera estable y bien supervisada al proveer información completa y de alta calidad sobre sus negocios  y cooperando ampliamente con las autoridades correspondientes”, señaló la ABS a través de un comunicado. En él añade que “FINMA no tiene ninguna potestad en materia fiscal, por lo que no entendemos su llamamiento a una mayor cooperación internacional”.

Decisión controvertida

Ciertamente, FINMA carece de un papel directo en la negociación de acuerdos vinculados a la evasión fiscal, pero posee la autoridad necesaria para intervenir si considera que el sector financiero suizo está en riesgo.

En 2009, en una inesperada y controvertida acción, FINMA ordenó al UBS que entregara a Estados Unidos datos de centenares de sus clientes cuando sobre el banco pesaba la acusación de haber promovido la evasión entre sus clientes estadounidenses.

Un año después, el Tribunal Administrativo Federal (TAF) consideró que FINMA se había extralimitado. Pero el fallo de TAF fue, a su vez, revertido en 2011 por la más alta instancia judicial de Suiza, el Tribunal Federal, según el cual los cargos contra el UBS habían amenazado en aquel momento la estabilidad de la economía helvética.

Hoy, con un Gobierno suizo vigorosamente implicado en apagar el incendio internacional que ha encendido la evasión fiscal, las oportunidades de FINMA de actuar con el mismo aplomo y contundencia se reducen.

No obstante, la autoridad reguladora expresó que sigue siendo su misión notificar a los políticos las preocupaciones que tiene sobre una falta de transparencia fiscal que podría minar la estabilidad del sistema financiero.

“Facilitar o tolerar silenciosamente la evasión fiscal de los clientes extranjeros (de la banca suiza) ya no puede ser un modelo de negocios viable. Ningún marco legal que consienta la evasión será compatible con la calidad (en la gestión de fortunas) que exige el mundo actual”, puntualizó.

Guerra contra la evasión fiscal

UBS fue el primer banco suizo que cayó en manos de la justicia de Estados Unidos. En 2009 recibió una multa de 780 millones de dólares por promover e incentivar la evasión entres sus clientes estadounidenses con cuentas en Suiza.

Un año después, el Gobierno suizo aprobó la entrega a Washington de información confidencial sobre 4.500 cuentas de clientes del UBS. El Parlamento suizo tuvo que ratificar la oferta posteriormente.

Actualmente, el Departamento de Justicia de EEUU investiga a 11 bancos, de origen suizo o con oficinas en Suiza, por promover y encubrir la evasión. Algunas instituciones enfrentan una situación aún más delicada; se las acusa de haber recibido, con pleno conocimiento de causa, a evasores que abandonaban el UBS cuando iniciaron las pesquisas.

Uno de estos bancos, Wegelin, terminó por vender la mayor parte de su negocio al grupo bancario Raiffeisen en enero pasado, marcando con ello el declive de la institución.

En febrero, Wegelin fue acusado de promover evasión entre sus clientes estadounidenses, lo que lo convirtió en el primer banco extranjero en haber recibido cargos en EEUU.

En Europa, Suiza ha rechazado múltiples llamados a un intercambio automático de información fiscal. Ha negociado acuerdos fiscales con Gran Bretaña y Alemania que le comprometen a cobrar los impuestos derivados de las ganancias de sus clientes británicos y americanos para luego transferirlos a estos países, siempre sin revelar la identidad de su cliente.

El nuevo tratado fiscal entre Berna y Berlín, conocido como Rubik, probablemente será rechazado por el Legislativo alemán. Y la Comisión Europea amenaza con emprender acciones legales contra los dos países si finalmente ponen en marcha estos acuerdos.

Alemania, Gran Bretaña, Francia, España e Italia están a punto de concluir un nuevo pacto con EEUU para aplicar la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras (FATCA) en sus territorios.

FATCA obligará a todos los países a intercambiar información automática con EEUU sobre las cuentas de ciudadanos estadounidenses en bancos extranjeros.

Varios expertos coinciden en que Suiza no tendrá más remedio que cumplir con esta estricta legislación cuya entrada en vigor está prevista para 2013.

Fin del recuadro


(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch

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