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Suiza se ha visto una vez más recubierta de pósteres de la UDC contra los extranjeros. (Keystone)

Suiza se ha visto una vez más recubierta de pósteres de la UDC contra los extranjeros.

(Keystone)

En vísperas de las elecciones federales, la Unión Democrática del Centro (UDC) relanza su campaña contra los extranjeros con el fin de ganar el consenso popular.

El partido de la derecha quiere reintroducir cuotas y renegociar el acuerdo sobre libre circulación de personas. Propuestas que han suscitado fuertes críticas.

En algunos países grandes como Estados Unidos, los éxitos electorales dependen principalmente de tres factores: el atractivo del candidato a la presidencia, la política económica y las guerras.

En Suiza, ninguno de estos tres elementos es decisivo para las elecciones federales: la presidencia rotativa de los miembros del gobierno no está en juego, la economía goza de un estado de salud demasiado bueno para suscitar grandes debates y de las guerras no se habla ciertamente en el país de la neutralidad.

Durante los últimos diez años, el tema más recurrente previo a los comicios ha sido el de los extranjeros. Este colectivo ha sido acusado de aumentar la criminalidad, de aprovecharse del sistema social, de abuso al derecho de asilo. Las campañas electorales basadas en estos temores han contribuido en gran medida al éxito de la UDC, que desde 1995 ha duplicado su electorado para convertirse en la primera fuerza política nacional.

Mientras se atenúa el efecto Fukushima, que en los últimos meses había centrado la atención en la política energética, el partido de derecha en la carrera pone en marcha una vez más su caballo de batalla favorito, multiplicando las conferencias de prensa, los anuncios y las vallas publicitarias. El último cartel, colgado por todo el país, muestra figuras oscuras que cruzan la frontera con zapatos negros y pisan el suelo suizo.

Cuotas anuales

La campaña gira en torno a la iniciativa popular “contra la inmigración de masas”, lanzada a finales de julio por la UDC. El texto tiene por objeto regular la afluencia de extranjeros a través de la introducción de topes máximos y de cuotas anuales, establecidas “para servir a los intereses de la economía y el respecto del principio de preferencia para los suizos”.

Si en el pasado en la mira de la UDC estaban algunas franjas de extranjeros, como los autores de actos criminales, esta vez su iniciativa dispara a todos los frentes: los inmigrantes de la UE o de otros países, los frontaleros (trabajadores domiciliados en zonas vecinas a las fronteras) y los solicitantes de asilo.

“Hoy en día ya no somos capaces de gestionar la inmigración masiva provocada por la libre circulación de personas con la UE, la apertura de las fronteras con la adhesión al Tratado de Schengen y de las negligencias en materia de asilo”, sostiene el diputado de la UDC Hans Fehr. “La sobrepoblación de Suiza ha alcanzado sus límites: los suizos pierden sus puestos de trabajo, las instituciones sociales están sobrecargadas, la delincuencia aumenta, las carreteras están congestionadas, los trenes repletos y los alquileres son más caros”.

La iniciativa ha levantado un coro de críticas de los restantes partidos importantes de Suiza. En primer lugar, porque también ataca directamente a los acuerdos bilaterales con la UE, considerados la piedra angular no solo de las relaciones exteriores, sino también de la política económica nacional.

De acuerdo con el texto de la UDC, esos acuerdos tendrían que ser renegociados y ajustados a todos los tratados internacionales que contradicen el nuevo artículo constitucional sobre el control de la inmigración -y por lo tanto, el acuerdo sobre la libre circulación de las personas con los Veintisiete.

Declaración de guerra

“Esta iniciativa es una declaración de guerra a la libre circulación de personas. La reintroducción de las cuotas y el principio de preferencia para contravenir los acuerdos bilaterales no podrían nunca ser aceptados por la UE“, afirma Ruedi Noser, parlamentario del Partido Liberal Radical (PLR. Los Liberales). “Es indecente querer hacer campaña electoral con declaraciones de guerra como ésta”.

“Tonterías”, responde el diputado de UDC Hans Fehr. “Nuestros rivales comenzaron a temblar, incluso antes de que Bruselas mueva un dedo. En cambio, Suiza debe mostrar firmeza en las negociaciones con la UE. Después de todo somos un gran socio económico: nuestras importaciones de los Veintisiete superan en 20.000 millones de francos al año a las exportaciones. Construimos  líneas de tráfico ferroviario transversales de 30.000 millones para el tránsito europeo y pagamos a los países de la UE los impuestos sobre los fondos depositados en Suiza por sus ciudadanos”.

“La UDC cultiva ilusiones”, dice el diputado del Partido Socialista, Hans-Jürg Fehr. “La libre circulación de personas no es negociable para Bruselas, ya que es uno de los pilares del mercado interior de la UE. Si queremos estar integrados en este enorme mercado, también tenemos que aceptar las reglas, por el bien de nuestra economía”.

Consecuencias nefastas

De acuerdo con sus opositores, la propuesta de la  UDC tendría consecuencias catastróficas en los  ámbitos económico y social. “Esta iniciativa puede servir para volver a los tiempos de las cuotas, cuando muchas empresas tuvieron dificultades para encontrar mano de obra cualificada. En ese momento nuestra economía se estancó, mientras que desde la introducción de la libre circulación de personas ha comenzado a crecer con más fuerza, lo que ha permitido la creación de nuevos puestos de trabajo”, destaca Ruedi Noser.

“Tonterías éstas también”, declara Hans Fehr. “Con nuestra propuesta podremos también en el futuro asumir todo aquello que es necesario y excluir en cambio lo otro. Pero está claro que hay directivos que serían capaces de elegir entre 500 millones de trabajadores para hacer disminuir los salarios”.

Una visión rechazada por Hans-Jürg Fehr: “De hecho, con la introducción de cuotas la UDC solo quiere suprimir las medidas de acompañamiento para combatir el ‘dumping’ salarial, presentadas junto con la libre circulación de personas”.

Los opositores de la iniciativa están seguros: los acuerdos bilaterales y la libre circulación de las personas con la Unión Europea fueron respaldados por una sólida mayoría de los suizos en tres elecciones federales. “La propuesta de la UDC será de nuevo bloqueada en las urnas”, cree Hans-Jürg Fehr. Pero, mientras tanto, el partido de extrema apunta a ganar las próximas elecciones con su nueva campaña antiextranjeros.

Libre circulación

En vigor desde el año 2002, el acuerdo sobre libre circulación de personas es uno de los siete tratados bilaterales firmados por Suiza y la UE en 1999.

Este acuerdo facilita las condiciones de residencia y trabajo para los ciudadanos de los Veintisiete en Suiza y también para los residentes suizos en los países de la UE.

El electorado suizo aprobó los 7 tratados bilaterales en 2000, con un 67,2% de los votos a favor.

En 2005, el 56% de los votantes aceptaron la extensión de la libre circulación de personas a los 10 nuevos miembros de la UE.

En 2009, el 59,6% de los suizos dijeron ‘sí’ a la renovación del acuerdo sobre libre circulación de personas y su extensión a Rumania y Bulgaria.

Iniciativa UDC

La iniciativa de la UDC “Contra la inmigración de masas”, propone la introducción de techos máximos y cuotas para los trabajadores migrantes, solicitantes de asilo y frontaleros.

Los límites máximos para los extranjeros que tienen un empleo remunerado deben fijarse según a los intereses globales de la economía y en el respeto del principio de preferencia para los suizos.

 

Los tratados internacionales que contradicen el nuevo artículo de la constitución propuesta por la iniciativa deberían ser renegociados y adecuarse en tres años tras la eventual aceptación del pueblo y los cantones.


Traducción, Iván Turmo, swissinfo.ch



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