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Nuevo rumbo monetario


La fortaleza del franco pone las pymes a prueba




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La industria suiza teme una caída abrupta de sus exportaciones como consecuencia de la apreciación del franco. (Keystone)

La industria suiza teme una caída abrupta de sus exportaciones como consecuencia de la apreciación del franco.

(Keystone)

La apreciación del franco es un golpe duro para las pequeñas y medianas empresas, columna vertebral de la economía suiza. La decisión del banco central de abandonar el tipo de cambio mínimo de 1,20 francos por euro será una verdadera prueba de supervivencia para muchas de ellas.

El sorpresivo anuncio que hizo el Banco Nacional Suizo (BNS) hace unos días de que abandonaría el tipo de cambio mínimo entre el franco y el euro ya está teniendo consecuencias claras y concretas para los exportadores helvéticos. A partir de ahora los productos ‘Made in Switzerland’ son un 20% más caros para los consumidores de Unión Europea, el principal socio comercial de Suiza.

Tras el pánico inicial que provocó la medida, varios organismos económicos han comenzado a advertir de que la decisión del BNS tendrá consecuencias para muchas compañías.

Ninguna medida por el momento

El Gobierno no tiene previsto lanzar un programa para dinamizar la demanda interior. Tales medidas se adoptarían en el caso de que Suiza se hallara al borde de una grave recesión, declaró el miércoles el ministro de Economía, Johann Schneider-Ammann. “La situación es muy difícil, pero el Gobierno respeta la decisión del Banco Nacional Suizo y confía en sus directivos”, precisó ante la prensa.

“Nadie puede predecir cuánto tiempo va a durar la sobrevaluación del franco”, dijo. Si la apreciación del franco se prolonga, muchas empresas suizas perderán competitividad, sobre todo los sectores del turismo y la exportación.

El miércoles el Gobierno aprobó un informe de la Secretaría de Estado de Economía redactado antes del anuncio del BNS que no prevé cambios en la estrategia. Hay que fomentar el crecimiento para garantizar a largo plazo el empleo y la prosperidad en  Suiza. De aquí a fines de año, sin embargo, habrá que definir medidas para reforzar la productividad laboral.

“Incluso con un tipo de cambio de 1,20 francos por euro, la moneda helvética estaba sobrevaluada. Una apreciación excesiva del franco frente al euro y al dólar que ha sido evidente y prolongada, pero que a partir de ahora puede amenazar la existencia de muchas empresas. Los márgenes, en sí ya pequeños en nuestro sector productivo, se reducirán aún más”, señaló swissmem, organización que aglutina a la industria de la maquinaria, de equipos eléctricos y la metalurgia (MEM), a través de un comunicado.

Y según las declaraciones al dominical ‘NZZ am Sonntag’ de Hans Hess, presidente de swissmem, una de cada cinco empresas está en riesgo de supervivencia, lo que tendrá consecuencias sobre el empleo. No obstante, añadió, “el sector se sobrepuso a la crisis del franco de 2011 y logrará sobreponerse también a esta”.

Un relojero en cólera

Desde el viernes –un día después del anuncio del BNS– numerosas empresas nacionales han celebrado reuniones de emergencia para analizar el impacto que tendrá la decisión del banco central. Les urge establecer nuevas estrategias, pues a juicio de muchos corporativos, la principal virtud del tipo de cambio mínimo era la seguridad que les concedía y la posibilidad de planear en términos financieros. Una ventaja de la que ya no gozarán.

Tras el anuncio, una de las reacciones más airadas provino de Edouard Meylan, presidente y director general de la empresa relojera H. Moser & Cie. A través de una carta abierta dirigida al presidente del BNS, Thomas Jordan, Meylan expresó abiertamente su inconformidad. “Estoy convencido de que usted tiene un plan que nos ayudará a atravesar todo esto a largo plazo. De lo contrario, como muchas otras extraordinarias creaciones suizas, los relojes H. Moser corren el riesgo de convertirse en algo escaso”, escribió.

“Como directivo de una pequeña empresa suiza amo los desafíos. Pero esta vez, Sr. presidente, su espectacular decisión ha complicado mucho las cosas, pues el 95% de nuestra producción se vende en el extranjero a clientes de distintas partes del mundo. Aprovecho la ocasión para mencionar, de forma concreta y transparente, que ya hemos recibido noticias de los primeros minoristas que están cancelando sus pedidos tras el anuncio que usted realizó”, continuó Edouard Meylan.

Pero no todo el mundo parece tan preocupado dentro del sector de lujo. En el Salón Internacional de la Alta Relojería de Ginebra (SIHH), que abrió sus puertas el lunes 19, parece no existir la menor señal de pánico. Por ejemplo, Jean-Marc Pontroué, director General de Roger Dubuis, declaró a la agencia ATS que “el sector de lujo se verá menos afectado que otros y no será la primera vez que debamos adaptarnos”.

Cuestión de tamaño

Los problemas que genera la apreciación del franco afectan a todos los exportadores, independientemente del tamaño de sus empresas.

No obstante, las grandes multinacionales están en condiciones de amortiguar mejor el ‘shock’, porque son capaces de obtener mejores precios al realizar compras a gran escala. Tienen presencia en distintos lugares del mundo y cuentan con departamentos especializados en conseguir las mejores condiciones para la compra de materias primas y pueden contratar a expertos que los ayudan a protegerse de los efectos de las fluctuaciones cambiarias.

Pero esa es la realidad de un pequeño grupo de compañías. Según las estadísticas del sector, el 72% de las empresas que forman parte de swissmem cuenta con menos de 10 empleados, y solo el 1,4% tiene más de 250 colaboradores. El número de empresas vulnerables es, por tanto, muy alto. Por otra parte, alrededor del 80% de las empresas que pertenecen a esta organización paraguas exportan sus productos y el 64% de esas ventas tienen por destino la zona euro. La realidad que reflejan estos datos se repite en otros sectores.

Asimismo, las empresas suizas que emplean menos de 250 personas (99,6%) generan dos tercios de los empleos en el país. Un estudio realizado el año pasado por el Instituto de Investigaciones Coyunturales KOF demostró que, de  retirarse el tipo de cambio mínimo, las ventas del sector industrial caerían un 3,4% en los seis meses siguientes a la eliminación del mismo, y un 4,2% en los 18 meses posteriores.

Perspectivas sombrías

Las federaciones empresariales y muchos economistas han reaccionado con pesimismo ante la decisión del Banco Nacional Suizo (BNS) de abandonar el tipo cambiario mínimo.

El UBS redujo drásticamente su previsión de crecimiento para este 2015, que ahora estima en 1,8%, en vez de 0,8%. La apreciación del franco, añade el banco, las exportaciones caerán 5.000 millones de francos y en 2016, el PIB crecerá 1,1% en vez de 1,7%.

El instituto BAK Basel señala que la economía suiza crecer hasta un 2% menos en un año, si el tipo de cambio a largo plazo se mantiene en 1,05 francos/euro. Además anticipa que el paro podría pasar del 3,1% actual al 3,8% el año próximo.

La nueva tasa cambiaria también afectará a los bancos, según la agencia Fitch: “Muchos, incluidos los dos bancos gigantes, generan buena parte de sus ingresos en monedas extranjeras, pero pagan la mayor parte de sus costos en francos”.

“La decisión del BNS de rebajar los tipos de interés de los depósitos bancarios del -0,25% al 0,75% significa una presión adicional para los márgenes de interés netos. La efectividad, así [del anuncio del BNS sobre las ganancias de los bancos ] dependerá de si el tipo de cambio se estabiliza, y la efectividad de la estrategia de prevención de los bancos”.

Sobrevivirán las empresas más fuertes

La Unión Suiza de Artes y Oficios (USAM), organización paraguas de las pymes suizas, es mesurada en su balance. “El BNS nos expresó en reiteradas ocasiones que el tipo de cambio mínimo era una medida provisional”, señala a swissinfo.ch Henrique Schneider. “Las empresas tuvieron tres años y medio para prepararse para este momento. Algunas hablan de quiebras y otras malas noticias, pero creo que es producto del ‘shock’ de este súbito anuncio. Ahora corresponde a cada compañía hacer una evaluación. En los próximos meses quedará demostrado cuántas se prepararon bien para este momento”.

Y prepararse para lo que estaba por venir implicaba, por ejemplo, reducir costos, mejorar los procesos de fabricación, invertir en nuevas tecnologías o acceder a nuevos mercados fuera de la zona euro.

Las declaraciones de Henrique Schneider coinciden mucho con las de Thomas Jordan, presidente del BNS, el día del anuncio. “La economía estaba en condiciones de aprovechar esta fase (de tipo de cambio mínimo) para adaptarse a una nueva situación”.

Menos burocracia

La USAM, que agrupa a 300.000 empresas, hizo un llamado urgente al Gobierno para que coadyuve a reducir los costos burocráticos en los que incurren las empresas, algo que beneficiará a las pymes en los próximos meses y años.

El otoño pasado, el Gobierno presentó un Informe sobre los costos de reglamentación, según el cual las obligaciones administrativas representan para la economía suiza un costo anual de hasta 10.000 millones de francos. La carga burocrática se debe, por ejemplo, a la montaña de papeles que las empresas deben rellenar para cumplir con el pago del IVA, o a reglamentaciones suizas o europeas que implican trámites y preparación de documentos que nada tienen que ver con el proceso mismo de la importación o exportación de productos.

“En aquel momento, tras la publicación del informe, pedimos al Gobierno que actuara con rapidez en este tema,  y respondió que no era su expediente más urgente. Pues ya está… ¡Ahora sí es un expediente urgente!”, puntualiza Henrique  Schneider.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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