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La fortaleza del franco pone nerviosa a Suiza


Por Robert Brookes


La apreciación del franco pesa sobre la economía y las exportaciones suizas. (Keystone)

La apreciación del franco pesa sobre la economía y las exportaciones suizas.

(Keystone)

El ministro de Economía, Johann Schneider-Ammann, convocó a una reunión de alto nivel este viernes destinada a discutir las medidas que deben tomarse para contrarrestar la apreciación del franco.

El valor de la divisa helvética, sobre todo frente al euro, alarma a los exportadores suizos, especialmente aquellos que venden en la zona euro, ya que sus productos se han encarecido repentinamente.



































Europa, pero especialmente Alemania, son mercados vitales para las exportaciones de Suiza.

Entre los invitados a la reunión de este viernes (14.01.), que organiza la Secretaría de Estado de Economía (Seco), están la Asociación Suiza de Empleadores, la patronal economiesuisse, la Asociación Suiza de Pequeñas y Medianas Empresas (USAM) y Unión Sindical Suiza (USS).

Y se verán representados ahí los intereses de actividades como la ingeniería, farmacéutica, relojería, banca, turismo y agricultura.

Para los medios helvéticos se trata de una “reunión de crisis”. Seco prefiere llamarla simplemente una “reunión de evaluación” donde se discutirán las oportunidades y riesgos que genera para Suiza la presente coyuntura.

Tema candente

“Es claro que se trata de un tema candente dentro de la arena política y, probablemente, desde la perspectiva de Seco es una buena idea reunir a representantes de los grupos interesados en el tema. No obstante, dudo que se consigan medidas concretas en estas cita”, declara a swissinfo.ch Felix Brill, economista y consultor de Wellershoff & Partners.

Una muestra clara de la importancia del asunto es que Seco comunicó recientemente que el secretario de Estado, Jean-Daniel Gerber, no ha concedido ni concederá entrevistas por el momento.

El ministro Schneider-Amman no es en absoluto ajeno a los altibajos del franco suizo. Hasta noviembre pasado era titular de la armadora de máquinas bernesa Ammann. Y él mismo se vio confrontado en múltiples ocasiones al fortalecimiento del franco y a la inestabilidad monetaria.

Antes de sumarse al gobierno, Schneider-Ammann presidió también Swissmem, la organización que aglutina a la industria mecánica y eléctrica de Suiza, que juega un rol fundamental en la economía helvética, ya que se trata del empleador más grande del país, con 330.000 trabajadores y exportaciones por 63.000 millones de francos suizos en 2009.

Los miembros de Swissmem exportan el 80% de sus productos y dos tercios de dichas ventas se dirigen hacia países de la zona euro.

Una situación dañina

La situación cambiaria que vive Suiza en el presente daña tremendamente a todas las compañías exportadoras, señala Ivo Zimmermann a swissinfo.ch.

El portavoz de Swissmem añade: “No es un tema fácil cuantificar, pero si observamos el 2010 veremos que los pedidos se recuperaron alrededor de 12,2% durante los primeros tres meses del año, un dato importante pero que parte de una base muy baja (producto de la crisis). Digamos que estamos lejos del nivel exportador que teníamos antes del colapso económico; nos hallamos en niveles de 2005/2006”.

“Por otra parte, aunque las empresas registren más pedidos, esto no significa forzosamente que estén ganando más dinero, ya que como resultado de la actual tasa de cambio, sus márgenes se han visto erosionados”, agrega.

Pero si bien Brill no espera medidas concretas del encuentro del viernes, la comunidad suiza de negocios y otros expertos son más optimistas con respecto a las ideas que pueden aportarse en ese foro y los posibles problemas para resolver el problema.

Por ejemplo, Nick Hayek, director general del Grupo Swatch y Paul Rechsteiner, presidente de la Unión Sindical Suiza (USS), han sugerido fijar la paridad entre el franco y el euro.

Burbujas de aire

Para Gerold Bührer, presidente de economiesuisse, la idea es sólo una “burbuja de aire”. Y existen ventajas y desventajas, según el economista Brill.

“En principio sería posible pero hay que asumir todas las consecuencias implícitas. Sería muy caro para el Banco Nacional de Suiza (BNS) ya que pierde toda independencia sobre la política monetaria”, explica  a swissinfo.ch

Esto significa que tendríamos que adoptar la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), lo que implicaría también registrar una inflación más alta que la que tiene naturalmente Suiza. Y quizás sería también el primer paso para integrarnos a la Unión Monetaria Europea (UME).

Brill destaca también la presión que se está colocando sobre el BNS para frenar la carrera del franco. Y argumenta que el banco central ya no puede hacer mucho más.

“Hemos visto que el BNS ha intentado por todos los medios en 2009 y hasta mayo de 2010 comprar euros. Al final, esto no ayudó demasiado. Además, en el presente existe un gran debate en la zona euro sobre el tema del endeudamiento; esto es, no se trata sólo de un tema que atañe al franco suizo... ya no es posible hacer nada de forma unilateral”.

No hay magia

Bührer y la economiesuisse coinciden en que el banco central ha hecho todo cuanto ha podido, “pero no ha sido posible frenar la tendencia”.  El presidente de la patronal ha expresado que no es posible hacer magia y los medios técnicos no ayudarían demasiado.

Otra sugerencia apoyada por la USS es reintroducir un acuerdo de caballeros entre el BNS y los bancos suizos como sucedió en 1976. Esto disuadiría a los bancos de realizar operaciones cambiarias especulativas.

“Algo perfectamente concebible”, cita Hans-Ulrich Bigler, director de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas de Suiza (USAM) y agrega que los bancos no tienen interés alguno en observar un bajo crecimiento de la economía.

Nuevamente, Brill sostiene que deben considerarse las dos caras de la moneda: “Podría ayudar a aliviar algunas presiones, pero por otro lado no sólo es especulación lo que está conduciendo al franco suizo a revaluarse”.

Protección cambiaria

Brill cuestiona si la definición de especulación incluye también medidas de protección cambiaria tomadas por las grandes compañías suizas.

“¿Cómo tendríamos que juzgarlo? Mientras más grandes y activas son las empresas en el mercado internacional, más necesitan protegerse contra fluctuaciones cambiarias”, apunta.

Otras medidas sugeridas incluyen la venta de oro, acelerar la inflación, tasas de interés negativas, limitar el flujo de capitales de entrada y pagar salarios en euros a los trabajadores fronterizos.

Por el momento, según el ministro de Economía, el Gobierno mantiene estrecho contacto con el banco central en materia de tipo de cambio. Y aunque el Ejecutivo respeta la autonomía del BNS, considera que la política monetaria –competencia del banco central- constituye, ante todo, un factor de éxito y equilibrio para la economía suiza.

Franco suizo

Considerado como ‘moneda refugio’, el franco suizo ha sido destino de la inversión de especuladores, que adquieren proporciones importantes de esta divisa, lo que se ha traducido en su revaluación.

En la actualidad el tipo de cambio se sitúa en 1,26 francos por euro. Hace un año, era de 1,48 francos por euro, lo que implica una apreciación de 15% en 12 meses.

Euro

Es la divisa oficial de 16 de los 27 países de la Unión Europea:

Austria, Bélgica, Chipre, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia y España.

Es la moneda que utilizan unos 300 millones de personas, la segunda más importante después del dólar.

Europa en acción

La Unión Europea (UE) tiene claros los riesgos de un euro excesivamente débil y, desde su trinchera, trabaja en objetivos que beneficiarían la estabilidad cambiaria de Suiza si Bruselas consigue su objetivo.

Este miércoles (12.01), la Comisión Europea (CE) puso en marcha el Semestre Europeo, un programa coordinado de políticas macroeconómicas y presupuestarias que aplicarán a los 27 países de la UE, pero sobre todo a aquellos de la zona euro.

El objetivo es que en 2011 y 2012 se evite una nueva crisis que genere un efecto dominó en las economías del Viejo Continente.

Por ello, Bruselas vigila constantemente la evolución de Madrid, Atenas y Portugal, cuyo panorama económico no es del todo optimista.


(Adaptación: Andrea Ornelas), swissinfo.ch



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