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Acuerdo climático


La larga ruta hacia los “2 grados de París”




En Suiza, el sector de transporte es responasble de cerca de un tercio de las emisiones.  (Keystone)

En Suiza, el sector de transporte es responasble de cerca de un tercio de las emisiones. 

(Keystone)

Las grandes potencias intentarán un acuerdo climático global que entraría en vigor en 2020. A seis meses de la Conferencia de París, persisten profundas diferencias. Tampoco los resultados de los esfuerzos de reducción de emisiones, incluidos los de Suiza, dejan gran margen de esperanza.

¿Definirá el año 2015 la calidad de vida de nuestros hijos y de nuestros nietos? ¿Es exagerado reflexionar al respecto en el presente? Quizás. Pero para numerosos responsables políticos y especialistas en materia climática la Conferencia Internacional de París, que se celebrará en diciembre, será decisiva para el futuro medioambiental del planeta pues busca cerrar un acuerdo universal de carácter vinculante que asegure que el calentamiento global del presente siglo será de máximo 2 grados centígrados con respecto a la temperatura que existía antes de la industrialización.

De acuerdo con Bruno Oberle, director de la Oficina Federal de Medioambiente (OFEV), existen se han enviado señales positivas desde la última ronda de negociaciones que tuvo lugar en Bonn a principios de junio. “Queda claro, por primera vez, que prácticamente todas las partes, lo que incluye a Estados Unidos, la Unión Europea y China, están dispuestas a alcanzar un acuerdo en París”, expresó por escrito a swissinfo.ch. “Y adquieren cada vez más forma los puntos clave de este acuerdo que pretende alcanzar metas de carácter vinculante para la atenuación del cambio climático”.

Pero también subsisten diferencias sustanciales. Oberle refiere que hay dos temas que siguen abiertos: el formato jurídico que tendrá el acuerdo y la forma en la que se repartirá entre los estados el esfuerzo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. “¿Deben tener los mismos deberes todos los países o conviene hacer distinciones entre naciones industrializadas y en desarrollo? Y de pactarse compromisos diferenciados, debe considerarse a China o a Singapur como países en vías de desarrollo, o debe sopesarse más bien su realidad concreta, la responsabilidad que tienen (en la emisión de gases de efecto invernadero) y su capacidad de acción futura”, se interroga el responsable de la OFEV.

La mitad de las emisiones para el 2030

Instrumentos de reducción de Suiza

El gobierno suizo planea reducir sus emisiones contaminantes. Para ello, echará mano de herramientas que ya tiene a su disposición como: el impuesto sobe el carbono que grava los combustibles; reducción en las emisiones de CO2 de los nuevos automóviles; la obligación para los importadores de combustibles fósiles de compensar la emisión de CO2 que realizan; y un programa el saneamiento de edificios.

Y para lograr su objetivo de reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2030, Suiza también seguirá financiando proyectos de protección climática en el extranjero vía la compra de certificados de emisiones.
Más información aquí: https://www.news.admin.ch/message/index.html?lang=en&msg-id=56394

De cara a la conferencia de París, 196 países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Calentamiento Climático han sido llamados a presentar sus propuestas para reducir la emisión de CO2, ejercicio que ha sido denominado ‘Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional’ (INDC en inglés) para ponerlas en vigor después del 2020. Si las iniciativas reciben respaldo, formarán parte del acuerdo universal.

Suiza fue, de hecho, el primer país en presentar sus objetivos en febrero pasado. El gobierno helvético se ha fijado como meta reducir 50% sus emisiones contaminantes antes del año 2030 (con respecto al nivel de 1990) y conseguir una reducción de 70-85% antes del 2050. Otra cuarentena adicional de países ha anunciado también sus INDC, entre ellos:

Unión europea (28 estados): pretende reducir al menos 40% la emisión de gases de efecto invernadero antes del 2030 (con respecto a los niveles de 1990) y llegar a un 80-95% para el 2050.

Estados Unidos: reducir entre 26 y28% de aquí al 2025 (con respecto al 2005) y 80% para el año 2050.

Rusia: reducir 25-30% antes del 2030 (con respecto a 1990).

Pese a los avances, algunos de los principales emisores de CO2 siguen rehuyendo a comprometerse en este ámbito, como sucede con India y Brasil, que no presentarán sus INDC antes de octubre próximo. Pero el programa de reducción de emisiones más esperado a nivel mundial es el de China, el principal contaminador del mundo, que según sus propias previsiones alcanzará la ‘cima’ de emisiones carbónicas en el año 2030.

No basta con promesas

Las metas y propuestas que están actualmente sobre la mesa guardan relación con las recomendaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC).

Pero los expertos de las Naciones Unidas recuerdan que si de verdad el mundo quiere limitar a solo 2 grados centígrados el repunte en la temperatura de la tierra durante el presente siglo, entonces deben reducirse entre 40 y 70% las emisiones de gases de efecto invernadero antes del 2050. Un objetivo al que aspiran casi todos los países, incluidas las economías industrializadas del G7, quienes durante su más reciente cumbre se comprometieron a “descarbonizar” al mundo durante el siglo XXI.

El calentamiento global en cifras
Emisiones mundiales: éstas fueron de 32.300 millones de toneladas en 2014, el mismo dato que en 2013, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que considera que esta pausa se debe a los esfuerzos que ha realizado China para reducir el uso del carbón y para desarrollar nuevas energías renovables.

Concentración de CO2: la concentración de carbono alcanzó un nivel récord de 400 ppm (partes por millón) en marzo pasado. Como referencia, ésta fue de 354 ppm en 1990, y de 359 ppm en el año 2000.

Los principales emisores: China y Estados Unidos son responsables de 45% de las emisiones globales.
Temperatura media en la tierra: desde 1880 se ha incrementado en 0,86 ° C (1,75 ° C en Suiza). Catorce de los quince años más cálidos de la historia se han registrado en el siglo XXI, siendo el 2014 el año más caluroso jamás registrado en la historia.

Compromiso de palabra que, según el grupo de monitoreo independiente Climate Action Tracker (CAT), no se traduce en hechos contundentes. En un reporte publicado a principios de junio, el CAT destacó que las políticas actuales del G-7 y de la Unión Europea lograrán estabilizar, pero no reducir las emisiones de carbono de aquí al 2030. El CAT estima que la temperatura de la superficie de la tierra aumentará entre 3,6 y 4,2 grados centígrados, con consecuencias terribles para el universo, si los gobiernos no realizan esfuerzos adicionales.

Por su parte, la organización no gubernamental Oxfam también enciende “focos rojos”. En un reporte reciente evidenció que cinco de los siete países del G7 han incluso incrementado su uso del carbón desde el 2010. Y los que no lo han hecho, como EEUU y Canadá, lo han remplazado por otras energías que son igualmente fósiles.

Suiza debe hacer más

Los investigadores de CAT también apuntan un dedo flamígero hacia Suiza. Al evaluarla, concluye que la contribución helvética es “promedio”. Y que no es compatible con el objetivo de lograr un calentamiento inferior a los 2 grados centígrados. Desde su perspectiva, con la política y medidas que tiene Suiza en vigor, el país no será capaz de satisfacer siquiera sus propias metras climáticas.

Un análisis que coincide con la evaluación de la Alianza del Clima, afirma Patrick Hofstetter, responsable de asuntos climáticos y energéticos de WWF Suiza. Las metas de reducción que se fijó el gobierno helvético son “insuficientes e inaceptables, Suiza no debe limitarse exclusivamente a las recomendaciones PICC en materia de emisiones globales. Los países altamente industrializados, que cuentan con más tecnología y una mejor gobernanza, deben realizar esfuerzos suplementarios”, añade.

En una petición firmada por más de 10.000 personas, la Alianza del Clima solicitó a Suiza una reducción del 60% de aquí al 2030, así como abandonar totalmente el uso de energías fósiles para el año 2050. Patrick Hofstetter estima que el sector de los transportes y las economías domésticas ofrecen un gran potencial de reducción de emisiones contaminantes. “La calefacción de más de 40% de los edificios aún se realiza a base de gasolina, y las estadísticas muestran que dos tercios de los viejos sistemas de calefacción aún no son reemplazados por otros más respetuosos del medioambiente como las bombas de calor, las instalaciones fotovoltaicas o las calderas de pellets”, precisa Hofstetter.

Lo que deja perplejos a los colaboradores del WWF, y así lo manifiestan, es la actitud de las autoridades suizas, para quienes parece que el expediente climático no es prioridad. “Es decepcionante constatar que en los INDC de Suiza, el gobierno no ha explicado cómo piensa actuar en territorio nacional”, continúa Patrick Hofstetter.

Añade que el gobierno ha comunicado su intención de “apoyar las estrategias y las medidas existentes”, como la aplicación del impuesto sobre el CO2 a las gasolinas, o el programa de saneamiento de edificios, pero no habrá una versión de la política climática helvética para el período 2021-2030 antes del 2016.

Los INDC de Suiza son claros, trasparentes y ambiciosos, rebate Bruno Oberle. El Director de la OFEV recuerda que en Suiza las emisiones por habitante se encuentran por debajo de la media europea, y que la producción eléctrica (hidráulica y atómica de Suiza) no contamina en absoluto. “A esto se debe también que el potencial de reducción de Suiza sea limitado”.

Diez días de negociaciones
A seis meses de la Conferencia de París, el negociador suizo Franz Perrez parece optimista. Recientemente declaró al diario bernés Der Bund: "En la capital francesa será posible concluir un acuerdo climático y vinculante para todos los países“.

No obstante, el tiempo apremia. Actualmente quedan 10 días de discusiones oficiales entre  negociadores (entre septiembre y octubre) antes de obtener el texto final que servirá como base para un acuerdo climático histórico para el mundo.


Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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