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La mentira de la pureza

Mujeres inmigrantes y suizas unidas por la erradicación de la práctica.

(swissinfo.ch)

Unas 7.000 inmigrantes en Suiza habrían sido sometidas a la escisión genital. UNICEF y Terre des Femmes buscan apoyo para acabar con este ritual.

"Después de un mes pude caminar", explica una joven quien, con 6 años de edad, vivió esta tradición ancestral y ahora, desde Zúrich, lucha por erradicarla.

A principios del tercer milenio y en el corazón de Europa, la sombra de la represión ejercida contra las mujeres nos cubre.

De las diversas formas de intimidación que existen contra el sexo femenino, una deja estupefacta a Europa: la denominada Mutilación Genital Femenina (MGF).

Sabah Sidler lucha por evitar que haya más escisiones realizadas en nombre de una mentira que ha prevalecido -dicen- desde hace más de 4.000 años y de la que que ella fue víctima en su país de origen, Yibuti.

"A los seis años me hicieron la escisión. No lo lamento, pues no puedo volver al pasado; pero ahora lucho para que otras chicas no sean mutiladas", sostiene con firmeza.

Sabah se ocupa del tema en el centro de encuentro dirigido a las mujeres negras en Zúrich (Treffpunkt für Schwarze Frauen).

"Uno conoce sólo eso y nada más"

Antes de llegar el día de la ablación, su madre le explicó la razón de este corte genital: "Si no lo tienes, no encontraras jamás un buen marido."

"Traía un vestido azul. Estaba muy contenta. Mis tías y mis vecinas estaban allí, pero todos los hombres habían partido, porque se trata de un ritual entre mujeres. Mi madre me detuvo la cabeza, mis tías, cada una, una mano, un pie... mientras la mujer hizo su trabajo".

Sabah recibió una anestesia local al momento de los cortes en su piel, aunque no pudo escapar de los dolores posteriores. Un mes sin caminar, atada con lienzos para evitar que la sutura se abriera. Había dejado de ser una mujer impura.

Debieron pasar 14 años para que descubriese el engaño en el que ella y sus ancestros han vivido, en una sociedad donde no existe otro destino para las niñas. En Yibuti "uno conoce sólo eso y nada más".

"Con 20 años, cuando trabajé para la organización Farmacéuticos Sin Fronteras en Kenia, en Zaire y en Ruanda conocí mujeres a las que no se les había hecho la escisión, que podían tener relaciones con su pareja. Para mí fue como si me hubiesen mentido durante toda mi vida, durante toda mi juventud."

Labor en Suiza en la población inmigrante

Hoy, con 30 años de edad y radicada en Suiza, exige que la tradición termine para las nuevas generaciones: "No quiero que nos cuenten mentiras que yo personalmente viví en mi país".

En Zúrich, Sabah conversa con mujeres inmigrantes venidas de África sobre educación, sobre las consecuencias dolorosas de la escisión genital, una forma de evitar que las madres sigan la costumbre, aún estando en Suiza.

"Les pido que vengan sin sus maridos y entonces conversamos. Les narro mi experiencia, los malestares que les ocasionaría a sus hijas el corte genital y les advierto que en este país es una práctica ilegal".

Hablan de sexo, de las inconveniencias de la ablación, ven filmes sobre los temas que fueron tabú para muchas de ellas en sus países de origen.

Ante la pregunta de si conoce casos en los que los padres deciden realizar la ablación a sus hijas fuera del país, responde de manera negativa "porque la mayoría están aquí a la espera de una respuesta para obtener asilo y no pueden salir de Suiza".

"Tu gran día"

En Somalia esta costumbre se llama 'gudniin’, aunque, por supuesto, en cada lengua de la franja geográfica africana donde se practica tiene otra connotación que finalmente habla de lo mismo: de la preparación de la niña para convertirse en una buena esposa, en "una verdadera mujer, pura, casta y bella". De lo contrario -amenaza la familia- la joven no encontrará marido y será su vergüenza.

"Es algo que esperas con emoción, es tu gran día, el único en el que todos se concentran en ti, en el que te dan regalos", intenta explicarme Anisa Osman, de la población rural de Afgoye, cerca de la capital somalí Mogadiscio y ahora una habitante más de la ciudad de Zúrich.

Es como cuando una niña en Suiza realiza su primera comunión o su confirmación, compara: "Uno lo desea, es como un regalo".

130 millones de afectadas

En el caso de Anisa, la ceremonia ocurrió a los 8 años de edad, "para que uno sea consciente del dolor".

Los detalles del momento quedan ocultos en su memoria, pero reitera: "Es parte de mi tierra natal, mi mamá lo vivió, mi abuela, mi bisabuela..." y reclama comprensión.

Mujeres reprimidas en una sociedad patriarcal en la que ocupan una posición muy debilitada y en la que casi nadie se ha escapado a la ablación (98% de las somalíes son sometidas a este corte genital).

Una práctica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido como la eliminación parcial o total de los genitales externos femeninos y que incluye la extirpación parcial o total del clítoris.

En toda la región en la que se realiza el rito, se calcula que 130 millones de niñas han sufrido una forma de mutilación genital.

La inmigración descubre esta realidad

Suiza -como Francia, España, Alemania, Estados Unidos, o los países escandinavos-, se enfrenta, debido al fenómeno migratorio, a una realidad ignorada por cientos de años.

UNICEF Suiza calcula que en este país hay unas 7.000 afectadas, la mayoría de ellas venidas de Somalia, Etiopía y Eritrea.

Justo en el marco del pasado Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) realizó una jornada de acción en la lucha contra la escisión y un encuentro internacional con invitados de los sectores implicados.

El objetivo de UNICEF es erradicar de aquí a diez años la MGF en el mundo.

"No tiene ningún trasfondo religioso ya que ninguna religión la exige: ni la Torá, ni el Corán, ni la Biblia. Es una tradición centenaria. Es una violación a los derechos humanos, a los derechos de los niños y Naciones Unidas ha claramente advertido que debe terminar", sostiene la secretaria general del comité suizo de la organización, Elsbeth Müller.

En Suiza se busca proporcionar mayores herramientas para que el cuerpo médico y de servicio social pueda ayudar de forma adecuada a las afectadas, en el marco de la legalidad y en favor de los derechos de la mujer.

Situación médica y jurídica en Suiza ante la MGFEnlace externo en MÁS SOBRE EL TEMA

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Datos clave

% de pobl. femenina afectada (cifra en millones)
Nigeria: 50 % (29,2)
Etiopía: 90% (22,5)
Egipto: 50% (13,5)
Sudán: 80% (11,8)
Kenia: 50% (6,3)
Somalia: 98% (4,6)
Costa de Marfil: 60% (3,8)
Malí: 75% (3,8)
Burkina Faso: 70% (3,4)
Ghana: 30% (2,4)
Sierra Leona: 90% (2)
Chad: 60% (1,8)
Guinea: 50% (1,5)
Eritrea: 90% (1,5)
Tanzania: 10% (1,4)
Benin: 50% (1,2)
Togo: 50% (1)
Rep. Dem. Congo: 5% (1)
Rep. Centroafricana: 50% (0,8)
Liberia: 60% (0,8)
Níger: 20% (0,8)
Senegal: 20% (0,8)
Uganda: 5% (0,3)
Gambia: 60% (0,3)
Guinea-Bissau: 50% (0,3)
Mauritania: 25% (0,3)
Yibuti: 98% (0.2)

Fuente: UNICEF

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Contexto

Cada 15 segundos se realiza una ablación en el mundo, sostiene UNICEF Suiza.

Suele practicarse en niñas de entre 4 y 10 años.

La MGF ha sido identificada por la ONU, la Organización Mundial de la salud (OMS), ACNUR y otras organizaciones internacionales como una violación fundamental a los derechos humanos y un acto nocivo para la salud y el bienestar de las mujeres.

La costumbre, que es infligida a más de dos millones de mujeres al año, es practicada principalmente en África y no tiene transfondo religioso alguno.

En Suiza, se calcula que alrededor de 7.000 inmigrantes han vivido algún tipo de ablación genital.

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