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La economista en jefe de la OCDE, Catherine Mann, el 21 de septiembre de 2016 en París

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La OCDE espera una recuperación "modesta" del crecimiento mundial a partir de 2018 gracias a los planes de reactivación presupuestaria como el prometido por Donald Trump en Estados Unidos, aunque advierte también contra los riesgos del proteccionismo.

La OCDE mantuvo sin cambios su previsión de crecimiento mundial para 2016, en 2,9%, y elevó muy levemente en 0,1 puntos la de 2017, a 3,3%, "un crecimiento débil" que la organización insta a combatir recurriendo al gasto presupuestario.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con base en París, augura no obstante señales positivas que podrían empezar a surtir efecto en la actividad mundial a partir de 2018.

Para ese año, la OCDE prevé una recuperación "modesta", a 3,6%, gracias a los planes de reactivación adoptados en Japón y Estados Unidos.

"Las iniciativas presupuestarias podrían catalizar la actividad económica privada y dar así un impulso a la economía mundial para que alcance índices de crecimiento modestamente más elevados en 2018", afirmó la economista jefe de la OCDE, Catherine Mann, que presenta por primera vez sus previsiones para 2018.

Esta reactivación se sustentaría esencialmente en Estados Unidos, primera economía mundial que tendría en 2018 un fuerte crecimiento económico del 3%, el doble que este año (1,5%) y aún más de lo esperado para 2017 (+2,3%).

El presidente electo Donald Trump prometió llevar a cabo un gran plan de inversiones en Estados Unidos de unos 550.000 millones de dólares para renovar infraestructuras. Este plan es recibido positivamente por el FMI y la OCDE, que consideran tendrá un efecto de 'palanca' para ayudar a reactivar la economía mundial.

- El riesgo del proteccionismo -

En cambio, las promesas de proteccionismo son menos bien recibidas por la OCDE.

"El proteccionismo y las inevitables represalias comerciales que podrían generar pueden atenuar con fuerza los efectos de las iniciativas presupuestarias", advierte Catherine Mann, que no cita explícitamente al presidente electo de Estados Unidos.

Japón, por su parte, anunció la pasada primavera boreal un plan de reactivación presupuestaria que tendrá efectos sobre su crecimiento más modestos que en Estados Unidos, pero aún así la OCDE elevó para el país asiático sus previsiones en dos décimas para este año a 0,8%, igual que para 2017 (tres décimas más, a 1%), aunque con un retroceso a 0,8% en 2018.

La OCDE espera asimismo que prosiga la ralentización del crecimiento de China, cuyo PIB aumentará 6,7% este año, 6,4% en 2017 y 6,1% en 2018.

La tendencia es inversa para India: la organización espera que mantenga un fuerte crecimiento, que pasaría del 7,4% en 2016 al 7,6% el año próximo y a 7,7% en 2018.

Brasil, otro de los grandes emergentes mundiales e integrante de los BRICS (con Rusia, India, China y Sudáfrica), seguirá en fuerte recesión este año (-3,4%), pero sacará la cabeza del agua en 2017 (0%) y volverá en 2018 a la senda del crecimiento (+1,2%).

La OCDE no apuesta por grandes cambios en Europa, donde el gasto presupuestario está limitado por el pacto de estabilidad, que exige un déficit no superior al 3% del PIB.

Alemania, primera economía de la zona euro, mantendrá un crecimiento estable del 1,7% anual de 2016 a 2018. Francia tendrá en esos tres períodos anuales un crecimiento moderado (1,2% - 1,3% - 1,6%), mientras que Reino Unido, por las malas perspectivas del Brexit pasará de 2% en 2016, a 1,2% en 2017 y a 1% en 2018.

España seguirá siendo, según la OCDE, uno de los países europeos con mayor crecimiento (+3,2% - +2,3% - +2,2%), aunque mantiene un muy alto, aunque declinante, nivel de desempleo, en torno al 19%.

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