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La ruta del Sbrinz


Siguiendo los pasos de los mulateros




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Cada año, una treintena de hombres y mujeres ataviados con trajes típicos de época emprenden camino con asnos y mulas cargadas hasta arriba para cruzar a pie los Alpes suizos por los antiguos senderos de herradura. Muchos senderistas acompañan la marcha desde el Lago de los Cuatro Cantones (centro de Suiza) hasta Domodossola (Italia).

Durante siglos, los muleteros transportaron mercancías valiosas a Italia por esta ruta: sal, cereales, bueyes, pieles, cristales u obras de arte. También el queso Sbrinz formaba parte de estas exportaciones. En el camino de vuelta, solían traer vino, arroz, castañas, seda y especias. Los beneficios engrosaban los bolsillos de los comerciantes, los mulateros seguían pobres.

Eran viajes difíciles y peligrosos: las variaciones de temperaturas y los bruscos cambios de tiempo, los bandidos y los contrabandistas amargaban la vida de los mulateros. Hoy, una oración de intercesión recuerda aquellos tiempos: “Nosotros, los mulateros, recorremos el mismo camino que recorrieron nuestros bisabuelos. En aquel entonces era un trabajo duro y arriesgado. Ahora es una actividad de ocio que se practica con mucho idealismo”.

Hoy, el turismo sostenible por estos caminos saneados representa un valor agregado para los valles remotos. Pero la recuperación de la ruta del Sbrinz es mucho más que una atracción turística. Es un viaje al pasado, de una asombrosa lentitud.

(Fotos y sonido: Daniel Rihs; texto: Daniel Rihs, Gaby Ochsenbein, swissinfo.ch)

Traducción del alemán: Belén Couceiro