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El presidente electo estadounidense, Donald Trump, en el Salón Oval de la Casa Blanca, en Washington, el 10 de noviembre de 2016

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La elección de Donald Trump al frente de la primera potencia militar de la OTAN preocupa a una Unión Europea en crisis, que teme una menor implicación de Estados Unidos en la defensa de sus aliados transatlánticos frente a una Rusia más desafiante.

"Una administración Trump aumentará las tendencias aislacionistas de Estados Unidos, lo que representa un golpe adicional a [su] liderazgo" mundial, asegura Fabian Zuleeg, analista del European Policy Centre en Bruselas.

El futuro 45º presidente de Estados Unidos, considerado como un aislacionista en política exterior, ya dejó entrever durante la campaña electoral que el apoyo militar a sus socios europeos dependería de la contribución de estos a la OTAN.

Una advertencia nada baladí cuando Europa enfrenta desafíos procedentes de Oriente Medio y del Norte de África, y cuando la Alianza Atlántica refuerza sus capacidades militares a un nivel inédito desde el final de la Guerra Fría frente a la Rusia del presidente Vladimir Putin.

La victoria de Trump supuso así un impacto en Europa, donde los líderes de la UE subrayaron la necesidad de reforzar las relaciones transatlánticas y evitar el aislacionismo. "El liderazgo de Estados Unidos es más importante que nunca", apuntó por su parte el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

- Preocupación en Europa del Este -

La inquietud es más palpable en los países del este europeo, antiguamente en la órbita de la Unión Soviética, por la actitud agresiva de Moscú desde el conflicto en Ucrania en 2014. En marzo de ese año, Rusia se anexionó la entonces península ucraniana de Crimea.

"Esperamos sinceramente que su liderazgo abra nuevas oportunidades para nuestra cooperación basada en un compromiso mutuo", urgió a Trump el presidente polaco, Andrzej Duda. Polonia, donde el despliegue de la OTAN previsto en 2017 lo lidera un batallón estadounidense, quiere evitar un escenario similar al ucraniano.

Putin celebró por su parte la victoria del republicano, quien ha alabado en varias ocasiones el liderazgo del presidente ruso, y mostró su esperanza de "sacar las relaciones entre Rusia y Estados Unidos de su situación crítica".

Para algunos analistas, el temor de los europeos puede estar sobredimensionado, ya que la política exterior no fue un tema central en las elecciones, el enfoque de Trump es nacional y es pronto para conocer su política presidencial, en especial cuando todavía se desconoce su equipo de gobierno.

Y además como apunta Félix Arteaga, especialista en Defensa del Real Instituto Elcano, aunque haya "cierta química" entre Putin y Trump, "gran parte del Partido Republicano es partidario de una línea dura contra Rusia, sobre todo a partir de 2014".

"Sería difícil que Trump, que se ha presentado como un valedor (garante) de un Estados Unidos fuerte, hiciera algo que destruyera esa imagen", agrega.

- No hay "ninguna euforia" para Rusia -

No hay "ninguna euforia" en Rusia por Trump, que podría revelarse tan "anti-ruso" como su predecesor, estimó sin embargo este jueves el viceministro ruso de Exteriores, Serguei Riabkov. "No hay ninguna euforia (...) No quisiera que se dé la impresión de que estamos llenos de bellas esperanzas", declaró Riabkov a la agencia de prensa rusa Interfax.

"Las posiciones sobre Rusia que han expresado (Donald Trump), los representantes de su campaña y de su círculo íntimo son bastante duras" dijo.

Estos comentarios del viceministro contrastan con los formulados anteriormente por responsables rusos y por la televisión pública, más favorables al republicano que a su rival demócrata, considerada especialmente hostil hacia Moscú.

Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos están plagadas de grandes tensiones en torno al conflicto sirio y la crisis ucraniana.

- ¿Una oportunidad para la defensa europea? -

En este clima de incertidumbre, algunas capitales europeas ven la oportunidad para avanzar en el debate actual sobre una UE más autónoma en materia de defensa, sobre todo después que uno de los países más reticentes, Reino Unido, haya expresado su intención de abandonar el bloque.

La presencia de 22 de los 28 países europeos en la OTAN da argumentos a varias de las capitales del bloque para descartar avanzar hacia una mayor defensa común, pero el Brexit y una eventual desmovilización de Estados Unidos de la Alianza Atlántica les obligaría a repensar su estrategia, apunta Arteaga. "La existencia de la OTAN depende del liderazgo de Estados Unidos".

"En un cambiante escenario mundial, Europa será cada vez más una potencia indispensable", según la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, partidaria de una mayor cooperación militar en el bloque y para quien hay una demanda creciente de seguridad.

Una opinión compartida por Berlín, París, Roma y Madrid, ya que, en este contexto, los europeos deben ser "claros en su voluntad de actuar conjuntamente" para controlar las fronteras exteriores de la UE y luchar contra el terrorismo, en palabras del mandatario francés, François Hollande.

Según un diplomático europeo, la victoria de Trump debería convencer a los más reticentes a una defensa europea reforzada. "Es el momento de darse cuenta de que todo lo que se ha hecho no es completamente inútil, que existen buenas razones para ello", asegura.

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