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El secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg y el secretario de Defensa de Estados Unidos Ashton Carter durante una sesión del Foro Económico Mundial en Davos el 22 de enero de 2016

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La responsable del FMI, Christine Lagarde, intentó tranquilizar este sábado los temores en torno a China en la última jornada del Foro de Davos, una edición en la que Argentina brilló con luz propia.

Frente a una tasa de crecimiento de China en 2015 del 6,9%, la peor en 25 años, Lagarde aseguró que el mundo no está asistiendo a "un aterrizaje forzoso".

"Estamos viendo una evolución, una gran transición que va a estar llena de baches", aseguró.

"Nos vamos a tener que acostumbrar a ello, es muy normal" dijo, al vaticinar que el gigante asiático, la segunda economía mundial, está pasando a una nueva fase económica, de una economía industrial a otra de servicios, de concentrarse en las exportaciones a estimular el mercado interno.

La caída vertiginosa del precio del petróleo contribuye al nerviosismo en foros como Davos, donde la élite mundial paga cada año para que los gurús la ayuden a desentrañar el futuro.

"Lo que está pasando simplemente es el peor inicio de un año que se recuerda en los mercados financieros, así de simple" resumió el banquero francés Tidjane Thiam, presidente de Credit Suisse.

"El mercado está muy preocupado por China, es natural. Temen que caeremos en una recesión mundial", explicó.

"China tiene los recursos y más margen de maniobra que muchos otros países", replicó en otra sesión el multimillonario inversor George Soros.

- Aprovechar para reformar -

En desasosiego permanente, a la élite en Davos también le gusta recibir buenas noticias. Por ello acogió con los brazos abiertos el desembarco del nuevo gobierno argentino, doce años después.

El presidente Mauricio Macri se llevó inversiones bajo el brazo, y un anuncio simbólico pero significativo por parte de Estados Unidos.

Washington dejará de votar en contra de Argentina cuando se examinen créditos en instituciones multilaterales.

Un claro empujón para animar a Buenos Aires a que resuelva su problemas con los tenedores de deuda.

"Lo que está haciendo Argentina ahora es lo que nosotros hicimos hace algunos años", declaró el ministro brasileño de Finanzas, Henrique Barbosa, que también acudió a Davos con la intención de tranquilizar.

Su gobierno, sin embargo, afronta un segundo año de recesión y tiempos difíciles políticamente. El mensaje de Barbosa no pareció calar como el argentino.

Para el resto de países de la región, que no ofrece globalmente un mal rumbo económico, son momentos de ajustarse el cinturón y esperar a que se tranquilicen las numerosas tormentas en el exterior.

Estados Unidos ha subido sus tasas de interés y eso no favorece a América Latina.

"Habrá una salida de capitales de países emergentes hacia países desarrollados", recordó Lagarde.

Ante los vaivenes, países como México, Colombia, Chile, que resisten gracias a políticas prudentes aplicadas durante años, buscan sus oportunidades.

"Necesitamos que haya menos proteccionismo, que las regulaciones financieras les permitan a los bancos de los países desarrollados invertir más agresivamente en economías emergentes", explicó a la AFP el ministro colombiano de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

"La región necesita políticas fiscales activas y ajustes inteligentes", explicó en una de sus intervenciones la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

"La región tiene ahora mucho más solidez económica y espacio que en desaceleraciones anteriores para llevar a cabo este tipo de políticas", añadió la responsable del organismo de la ONU para la región latinoamericana.

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