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Campaña electoral


Las redes sociales no acaban de calar en la política suiza




De los 246 miembros del Parlamento suizo, poco más de un centenar disponen de una cuenta Twitter. Un número que seguramente aumentará a medida que se avecinan las elecciones legislativas de octubre. (Reuters)

De los 246 miembros del Parlamento suizo, poco más de un centenar disponen de una cuenta Twitter. Un número que seguramente aumentará a medida que se avecinan las elecciones legislativas de octubre.

(Reuters)

A seis meses de las elecciones legislativas en Suiza, Twitter, Facebook y otros no han conquistado aún a los candidatos. Pocos políticos utilizan estos canales de forma profesional en su campaña electoral.

Comencemos por recordar un hecho: Cuando Barack Obama es elegido presidente en 2008 recibe el apoyo del 27% de los ciudadanos que no habían votado nunca antes. Este resultado fue posible también gracias a la masiva utilización de las redes sociales. Cuatro años después, Facebook, Twitter, Youtube, entre otros, están omnipresentes. Obama tiene 30 millones de ‘amigos’ en Facebook y supera con creces a Mitt Romney, que cuenta con 10 millones de ‘fans’.

Obviamente es osado comparar Suiza con Estados Unidos. La democracia y el sistema político son diferentes en los dos países. “Jamás habrá un fenómeno Obama en Suiza”, afirma Sandro Lüscher, creador de la cuenta Twitter Schweizer Politik y estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Zúrich.

El 56% de la población suiza, es decir, 3,2 millones de usuarios, es activa en las redes sociales y la mitad entra diariamente en Facebook, Twitter, Youtube, Flickr, Instagram…, según las cifras que publicó a principios de marzo la empresa NET-Metrix.

La proporción alcanza incluso el 90% en la categoría de edad de 14 a 35 años; en la de 36 a 54 años es del 65% y en la de más de 55 años, del 40%.

Y de cada 100 suizos, 88 utilizan regularmente internet.

Lo cierto es que a pocos meses de los comicios legislativos federales, previstos para octubre próximo, los medios sociales se perfilan como el ‘pariente pobre’ de las campaña electoral.

“Con respecto a otros países –sobre todo Estados Unidos, pero también Francia o Italia–, vamos muy retrasados. Si miramos las elecciones federales de 2011, tengo la impresión de que apenas hemos avanzado, por lo menos es lo que observamos en la Suiza francófona. Son escasos los candidatos que sobresalen y no me parece que ningún partido cuente con una estrategia de redes sociales digna de este nombre”, sostiene Magali Philip, responsable de una emisión dedicada a las redes sociales en la Radiotelevisión Suiza.

Fase Beta

Mark Balsiger, politólogo y autor del libro ‘Wahlkampf statt Blindflug’ (Campaña electoral en lugar de un vuelo a ciegas) tiene una visión menos crítica en lo que concierne a los partidos: “Han entendido la importancia de las fotos, de los vídeos, de moderar los debates, de responder rápidamente… Hoy, nadie duda que es necesario hacer algo en las redes sociales”.

“Las más activas son naturalmente las secciones juveniles de los partidos, pero también los socialistas, ecologistas y demócratas cristianos tienen una presencia bastante fuerte en los medios sociales”, anota Sandro Lüscher. “Es verdad, sin embargo, que en Suiza estos canales tienen aún un papel marginal. El potencial de desarrollo en este campo es inmenso”.

Los resultados no siempre están a la altura. “Los partidos hacen experimentos. Pero ya no estamos en una fase de experimentar. Lo que se publica tiene que estar bien hecho. Hoy se necesitan especialistas para gestionar las redes sociales y no jóvenes que lo hacen de forma voluntaria”, subraya Magali Philip. “Estamos aún en una especie de fase Beta”, afirma Mark Balsiger. “La perfección no es primordial, lo que cuenta es, sobre todo, la autenticidad. Aun así, si lo que se publica está hecho de modo diletante, puede ser contraproducente”.

Faltan precursores

Al igual que Philip y Lüscher, Balsiger considera que la presencia de los candidatos en las redes sociales es escasa. “Hay algunos – pocos – que utilizan estas redes de modo profesional. Otros las utilizan, pero con poca creatividad. Y hay quienes comienzan solo unas semanas antes de la cita electoral y se sienten frustrados por la poca repercusión que tienen. Finalmente, están aquellos que no las utilizan, ya sea por falta de afinidad con este tipo de canales, o porque piensan que tienen poca influencia”.

Decir ‘esto no va conmigo’ es, de todos modos, mejor que utilizarlas de mala gana. “Si uno no está convencido, más vale abstenerse que fingir lo contrario”, acota Magali Philip.

De los 246 miembros del Parlamento suizo, poco más de un centenar disponen de una cuenta Twitter, según nuestra encuesta. Y en algunos casos, el último tuit se remonta al Jurásico, por lo menos en los términos temporales de internet.

Ejemplo de Susanne Hochuli

En su libro ‘Wahlkampf statt Blindflug’, Mark Balsiger presenta cuatro ejemplos de campañas electorales exitosas, entre ellas la de la senadora ecologista por el cantón de Argovia, Susanne Hochuli.

Elegida por primera vez en 2008, se volvió a presentar a las elecciones de 2012 para repetir escaño, por el que competía también la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora).

Pese a que una posición inicial desfavorable –en el cantón la UDC cuenta con más del 30% de los votos frente al 9% de los Verdes – Susanne Hochuli consiguió ser reelegida, gracias también a una campaña en las redes sociales.

Durante el verano de 2012, Hochuli recorrió la frontera cantonal y publicó fotos, anécdotas, relatos y reflexiones de su gira en Twitter y Facebook. Algunos de sus tuits se publicaron en carteles.

Una de las razones de esa resistencia a utilizar las redes sociales es tal vez que faltan precursores, personalidades que puedan servir de ejemplo, agrega Magali Philip. “No hay modelos, como Matteo Renzi en Italia, uno de los ‘principales’ tuiteros. De los siete miembros del Gobierno suizo, solo Alain Berset y Johann Schneider-Amman tienen una cuenta en Twitter. El último se estrenó hace poco y la gestiona de forma bastante desastrosa. Es mera comunicación. Berset, en cambio, se está volviendo más ‘humano’, aunque todos sus tuits son muy comedidos”.

Otra de las razones, según Sandro Lüscher, tiene que ver con el sistema electoral suizo. “Los candidatos son elegidos en los cantones. Para un político de Zúrich no tiene sentido alguno hacer campaña en la Suiza francófona. En otras palabras, desde un punto de vista geográfico, la campaña electoral está circunscrita. Y esto no es un aliciente para ampliarla al espacio virtual”. Un espacio que, por definición, trasciende las fronteras.

Cinco reglas de oro

¿Qué consejos dar a quienes quieren lanzarse? Interactividad, autenticidad, asiduidad y ser interesante: son las cinco reglas de oro para tener éxito en las redes sociales, sostiene Mark Balsiger.

“Escribir un tuit que dice ‘mañana estaré en tal plaza de Berna y distribuiré mi programa, acudid numerosos’ no sirve de nada. No vendrá nadie”, dice el politólogo.

Para la periodista de la RTS, muchos no han entendido que necesitan adaptarse a los códigos de las redes sociales y emplear un lenguaje más informal que en los comunicados de prensa. Pero no nos confundamos; tono informal no significa superficialidad: “No se puede publicar algo que no tenga pies ni cabeza”.

El resultado de las próximas elecciones no dependerá de lo que los candidatos publiquen en las redes sociales. Sin embargo, una buena estrategia multimedia puede dar frutos.

“Hoy, un solo tuit puede servir para que te inviten a un programa de radio o televisión. Poco importa que se trate de un político conocido o un joven principiante. Las redes sociales son una caja de resonancia muy importante, sobre todo Twitter, que utilizan mucho los periodistas, subraya Magali Philip.

Invertir tiempo

Sacar provecho a estos nuevos instrumentos requiere tiempo. Mucho tiempo. Algo de lo que carecen muchos políticos milicianos como los suizos. Sin embargo, uno se puede limitar a publicar tres o cuatro cosas a la semana. “Lo importante es ser constantes”, coinciden Magali Philip y Sandro Lüscher.

Confiar la gestión de la propia web a terceros, por ejemplo a una agencia de comunicación, puede resultar peligroso. “Estos canales son muy personales. Si se delega la comunicación a otras personas y el estilo de redacción es diferente al del propio político, puede causar una impresión falsa”, revela Mark Balsiger.

“Recientemente hablaba con un diputado muy activo en las redes sociales, y me decía que les dedicaba varias horas al día”, señala Balsiger. “Por ejemplo, suele responder personalmente a todos los mensajes que recibe. Es lo que hay que hacer. La persona que le escribe se siente tomada en serio y contará a otros que este político le contestó personalmente, tal vez no con dos, sino con cinco frases, con un texto original y no con uno copiado y pegado. ¡Esto es hacer campaña electoral!”


Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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