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Después de la guerra


Las virtudes no milagrosas de la justicia transicional


Por Frédéric Burnand, Ginebra


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En el Mémorial de Potocari, en Srebrenica, reposan más de 8 000 bosniacos masacrados por las fuerzas bosno-serbias del general Ratko Mladic en julio de 1995.  (Keystone)

En el Mémorial de Potocari, en Srebrenica, reposan más de 8 000 bosniacos masacrados por las fuerzas bosno-serbias del general Ratko Mladic en julio de 1995. 

(Keystone)

Pese a sus intentos, la justicia internacional es incapaz de imponerse en la guerra siria y sus metástasis que inflaman todo el Medio Oriente. En África, de manera contraria, registra avances sorprendentes. Explicaciones de Pierre Hazan, cofundador del nuevo sitio de información y debate, justiceinfo.net, apoyado por la cooperación suiza.

Desde la creación de la Corte Penal Internacional (CPI) en 2002 se desarrolló una justicia internacional para ayudar a reconstruirse a las sociedades asoladas por la guerra. En paralelo, mecanismos como las comisiones de verdad y reconciliación intentan completar, e incluso reemplazar, la labor judicial para tratar de sanar las heridas abiertas por los conflictos, en su mayoría internos.

Pierre Hazan, especialista en respuestas a estos crímenes masivos, lanza junto con François Sergent, antiguo periodista del diario francés Libération y Jean-Marie Etter, director general de la Fundación Hirondelle, un sitio bilingüe (inglés/francés) centrado en asuntos jurídicos, políticos, pero sobre todo, humanos.

El reto en última instancia, es ayudar a agresores y agredidos a coexistir lo más pacíficamente posible una vez reestablecido el silencio de las armas, subraya Pierre Hazan.

swissinfo.ch: ¿Por qué abrir ahora un sitio semejante?

Pierre Hazan: En primer lugar, vemos una increíble polarización sobre estos temas entre una visión idílica de la justicia internacional y transicional, vista como una especie de varita mágica, una visión que no comparto, y una visión cínica y desencantada según la cual la justicia sería necesariamente manipulada políticamente o serviría de coartada a la mala conciencia occidental, lo que igualmente me parece infundado.

De ahí la idea de lanzar este sitio de información y debate para examinar muy concretamente el potencial, los éxitos y los fracasos de los mecanismos de reconciliación y para no ocultar cuando son ineficaces o manipulados. Justiceinfo.net es un medio independiente.

Un sitio para comprender más que para juzgar

Justiceinfo.net es bilingüe (francés/inglés) centrado en las respuestas legales, políticas y humanas a los crímenes masivos y a las graves violaciones de los derechos humanos cometidas durante las guerras y las dictaduras.

Se focaliza en particular en la justicia transicional activada cada vez más a menudo para ayudar a sociedades devastadas por la guerra o la represión.

Justiceinfo.net nació de la colaboración entre la Fundación Hirondelle (asociación suiza que desarrolla estaciones de radio independientes en zonas de conflicto en África), Oxford Transitional Justice Research (OTJR) y Harvard Humanitarian Iniciative (HHI), con el apoyo de la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (COSUDE) y el Programa Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Túnez.

Con la combinación de noticias, análisis y reportajes, reflexiones académicas y testimonios humanos, justiceinfo.net ofrece una visión independiente de sociedades que han caído en situaciones extremas y tratan de recuperarse.

Queremos dar cuenta de los verdaderos debates, como aquellos sobre la CPI y África, en el tema de las amnistías e inmunidades respecto a los crímenes de guerra, temas esenciales.

swissinfo.ch: Con Daech, asistimos a un espectáculo de atrocidades. ¿Este es un nuevo reto para los derechos humanos y el imperio de la ley?

P.H.: El grupo Daech es el síntoma de un mundo en mutación, marcado por nuevas amenazas. De ahí la renovada importancia de descifrar ese mundo a veces muy desorientador. Hoy en día, pedimos al derecho más de lo que le es posible. El derecho no pone fin a la violencia política. Los conflictos se resuelven militarmente o mediante la negociación. Pero si Daech es tan poderoso, es también porque durante demasiadas décadas el Estado de derecho y los derechos humanos han sido violados sistemáticamente en Siria e Irak. Esta situación creó un terreno fértil para la violencia de Daech.  

swissinfo.ch: La justicia suiza arrestó a Naser Oric, comandante de las fuerzas musulmanas de Srebrenica durante la guerra de 1992-1995. Serbia lo acusa de crímenes de guerra contra civiles serbios de Bosnia. ¿Es una forma de instrumentalización de la justicia internacional?

P.H.: El caso Naser Oric es el último episodio de las guerras que se recuerdan en los Balcanes. Es un asunto altamente político. ¿Qué historia emergerá sobre las razones y el significado de las guerras balcánicas de finales del siglo XX?

Todos los protagonistas de estos conflictos tratan de instrumentalizar los tribunales para alimentar su visión de la historia de los conflictos de la década de 1990.

En concreto, corresponde al Estado suizo decidir si extradita o no a Naser Oric y a los jueces, hacer su trabajo. El caso es preocupante ya que Oric fue absuelto por el Tribunal Penal Internacional para la otrora Yugoslavia.

Una cosa es cierta. Nunca ha habido una época dorada para la justicia internacional. La política siempre ha estado ligada a los procesos judiciales. La justicia de Núremberg fue una justicia de vencedores. Empero, los tribunales militares interaliados jugaron un papel muy importante en la post Segunda Guerra Mundial para la formalización de las nuevas normas para proteger a los civiles. Recordemos que el crimen contra la humanidad fue tipificado en los juicios de Núremberg.

swissinfo.ch: ¿Con el caso Naser Oric, Suiza cayó en una trampa?

P.H.: Durante su proceso en el TPIY, la Corte había constatado la comisión de crímenes contra civiles serbios cerca de Srebrenica. Pero la cadena de mando no conducía a Naser Oric, de acuerdo con el TPIY, de ahí su absolución. ¿Hubo nuevas pruebas que no habían sido presentadas y que aparecen ahora? Mediante su examen sabremos si Suiza cayó en una trampa o no.

swissinfo.ch: Perseguido por la CPI, el presidente sudanés Omar el-Béchir estuvo recientemente en Sudáfrica para una cumbre de la Unión Africana, la oportunidad para que un tribunal del país demandara la ejecución del mandato de la CPI. ¿Es el signo de un punto de inflexión en África, incluso si el presidente sudanés pudo volver a su país?

P.H.: Tengamos en cuenta que el presidente sudanés tuvo que salir discretamente desde un aeropuerto militar y que seguramente, Sudáfrica tendrá que explicar el asunto. Tendemos a pensar que toda África es hostil a la CPI. La realidad es mucho más contrastada.

Por un lado, tenemos un cierto número de jefes de Estado que tratan de utilizar una forma de solidaridad africana acusando a la Corte de dar prueba de “neoimperialismo judicial”. Juegan con las viejas pasiones anticolonialistas, ya que en efecto el derecho ha sido utilizado como un instrumento de dominación por las potencias coloniales. Un tribunal establecido en La Haya (CPI) puede ser muy mal resentido por poblaciones muy apegadas a la soberanía de su país.

Pero advertimos también que los países africanos han sido los que más han solicitado la intervención de la CPI, ya sea Uganda, Malí, la RDC o la República Centroafricana. Todos pidieron el fortalecimiento de la CPI. Como decía Desmond Tutu, la CPI es la corte que se preocupa más por las víctimas africanas.

Otros casos muestran la evolución en curso. En fecha próxima tendrá lugar el juicio contra el expresidente de Chad, Hissène Habré, acusado de miles de asesinatos y de tortura. Es la primera vez que la Unión Africana crea un tribunal para juzgar a un expresidente africano. Y, aún más, en un tercer país, Senegal. Es un desarrollo extraordinario, impensable hace 10 años.

Desgarrada el año pasado por una guerra intercomunitaria, la República Centroafricana aprobó una ley para crear una corte penal especial con un componente internacional. Al mismo tiempo, hace un llamado a la CPI, mientras busca crear una comisión de la verdad y reconstruir su sistema judicial. Este ejemplo muestra los diferentes niveles de justicia que se implementan en nombre de los procesos de reconciliación.

swissinfo.ch: ¿Podemos decir que la justicia de transición se impone?

P.H.: Creo que es necesaria porque los Estados están más débiles y hay una enorme necesidad de normas y reglas. Desde el siglo XIX hasta el final de la Guerra Fría, los Estados eran muy poderosos. Hoy en día, los avances tecnológicos que ignoran las fronteras, la desregulación, la privatización, la globalización debilitan a los Estados, cada vez más interdependientes. La mayoría de los conflictos no oponen directamente a los Estados, sino que tienen lugar en su interior. Más del 80% de las víctimas son civiles. Una vez que las armas han callado, ¿cómo se puede reconstruir una sociedad, con qué instrumentos?

La justicia transicional, comisiones de la verdad, órganos de protección de los derechos humanos son parte de las respuestas, sabiendo que es extremadamente difícil reconstruir una sociedad después de violencias masivas.

La CPI tiene el gran mérito de haber dado un impulso que incita a algunos gobiernos a tomar la iniciativa para evitar un día la intervención de la CPI, que, recordemos, es un tribunal de última instancia. Comprometidos en operaciones militares, países como Francia, Gran Bretaña o Israel lanzan sus propias investigaciones, precisamente para protegerse de una intervención de la CPI. Por supuesto, esas iniciativas pueden ser a veces insuficientes o estar truncadas, lo que hay que denunciar.

Algunos podrían criticar a la CPI por no haber hecho inculpaciones fuera del continente africano. Es cierto. Pero Georgia, Palestina, Israel, Afganistán, Irak podrían ser los próximos países en la mira de los jueces de la CPI.

Así que es un sistema de justicia internacional que siempre está en construcción. Pero el hecho de que ni Estados Unidos, Rusia ni China formen parte es un golpe severo para la ambición de universalidad de la CPI.

Más allá de las cuestiones de derecho y política, esos procesos de justicia y reconciliación conciernen en primer lugar a seres humanos que tratan de vivir juntos de nuevo luego de episodios sangrientos. Lo que las víctimas quieren, por encima de todo, es un reconocimiento de lo que sufrieron; que, para su dignidad, su historia sea contada; que sus hijos tengan una vida mejor sin conocer esos terribles sufrimientos.

swissinfo.ch: En el caso de Siria, hay una especie de nueva aceptación de Bachar el-Assad. ¿Es ilusorio buscar al mismo tiempo paz y justicia?

P.H.: Ha habido intentos en el Consejo de Seguridad de la ONU de deferir el tema sirio a la CPI, lo que provocó el veto de Rusia y China. Estamos frente a un conflicto terrible que lanzó de sus hogares a la mitad de la población siria y todos los días son cometidos crímenes masivos sin que la justicia internacional puede intervenir.

A pesar de todo, una guerra no termina por el derecho, sino por un acuerdo de paz o la derrota de una de las partes. Creer que el derecho es una solución a la resolución de un conflicto es mostrar in ingenuo idealismo. 


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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