El acceso a internet o la lucha diaria de los estudiantes de Costa de Marfil
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Un reportaje de

Aprendizaje a distancia

El acceso a internet o la lucha diaria de los estudiantes marfileños

Katy Romy / Flurina Rothenberger

 (swissinfo.ch)


“Si los jóvenes tuvieran acceso a estas herramientas, tal vez no se ahogarían por embarcarse en pateras para tratar de llegar a Europa”. Las palabras de Benjamin Yao, profesor de Costa de Marfil, reflejan la esperanza que generan los Mooc’s, esos  cursos en línea gratuitos y accesible a todos. El sueño de ofrecer mejores perspectivas para la formación a una generación de estudiantes africanos, que nació, creció y avanza con internet. Una esperanza transmitida por la grabación del primer Mooc hecho en el África subsahariana, al que pudo asistir swissinfo.ch en Yamoussoukro, la capital de Costa de Marfil. Detrás de ese proyecto, iniciado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza, se esconde la historia de los estudiantes que trabajan sin descanso para triunfar, a pesar de numerosos obstáculos. Esta es la historia del sueño de acceso al conocimiento del mundo entero a través de un clic de ratón.

VIDAS DE ESTUDIANTES

 (Flurina Rothenberger)

"Internet es un verdadero problema aquí"

Jordan Romaric Brika

Jordan Romaric Brika puso un poco de orden en su dormitorio antes de recibirnos. Nos abre la puerta, dando paso a un espacio exiguo en el que se encuentran una estrecha cama, un escritorio, una ducha y un pequeño refrigerador. Pocos metros cuadrados que le sirven de dormitorio, cuarto de baño y en ocasiones, también de cocina.

Detrás de la pantalla de su ordenador portátil, el estudiante del Instituto Nacional Politécnico Félix Houphouët-Boigny (INP-HB) de Yamoussoukro apunta orgullosamente el módem que le permite disponer de una conexión inalámbrica a internet. “Formamos un grupo de ocho estudiantes para comprarlo y compartirlo”.

Gracias a ese arreglo, Jordan Romaric Brika puede descargar Moocs, sigla de ‘Massive open online course’ (Cursos en línea abiertos y masivos). El estudiante marfileño sigue cuatro, incluyendo uno en gestión de proyectos de la Escuela Central de Lille, en Francia. “Utilizo esos cursos para profundizar mis conocimientos en ciertas áreas, porque hay muchos conceptos que solo revisamos de paso en clase”.

La mayoría de los Moocs permiten a los estudiantes obtener una certificación, que requiere un pago, pero ese paso no le interesa al joven. “Tengo pocos recursos y no sería una inversión rentable para mí”, arguye.

Jordan Romaric Brika teclea para abrir la página de la plataforma de internet Coursera, que alberga numerosos Moocs, lo que sin embargo, le lleva varios minutos. “Internet es un verdadero problema aquí”, lamenta el estudiante.

Una jornada con la élite


En Yamoussoukro, los estudiantes no están en condiciones de estrechez, como sucede en las universidades del país. En total, el Instituto Nacional Politécnico Félix Houphouët-Boigny tiene unos 3 500 estudiantes, procedentes de 15 países africanos. Representan a los millares de universitarios marfileños, puesto que solamente 650 candidatos son admitidos cada año entre más de 7 000 candidatos.

 (Flurina.Rothenberger)

"Solamente los estudiantes que tienen un poco de dinero pueden permitirse seguir un Mooc".

Moussa Kone Ahmed

Raqueta de tenis al hombro y vestimenta deportiva impecable, Koner Moussa Ahmed se dirige al terreno de juego del campus. Raro momento de relajación para un estudiante dedicado. “La mayoría de las veces regreso a las 18h, como y estoy listo para volver a trabajar”, dice el estudiante de Ingeniería en Logística y Transporte.

Como Jordan Romaric Brika, utiliza su tiempo libre para seguir cursos en línea, lo que le permitió obtener un certificado de una escuela de negocios francesa. “Era importante para mí. Siento que mi Curriculum Vitae tiene más peso”.

Moussa Ahmed Kone retira de su bolsillo una llave de conexión a internet 3G recargable. “Tuve que invertir para tener un acceso que me permite seguir los Moocs en el lapso requerido y entregar los ejercicios a tiempo. Solo los estudiantes que tienen un poco de dinero pueden permitírselo”, reconoce.

Precisamente, su amiga Michaelle Sahi, en la misma área de formación, trató de seguir un Mooc pero no pudo terminar porque no tenía dinero para comprar una conexión. “Los Moocs interesarían a todos si tuviéramos acceso a un internet eficaz y gratuito en el campus, porque todos queremos mejorar nuestros conocimientos. Pero eso es imposible en las condiciones actuales”, lamenta la chica.

Un acceso gratuito a una conexión inalámbrica en todo el campus universitario es, por ahora, una utopía. Sin embargo, internet es para los estudiantes de Yamoussoukro una herramienta particularmente preciosa. “Utilizamos principalmente la web para nuestras investigaciones, porque hay pocas obras interesantes en las bibliotecas”, puntualiza Ahmed Moussa Kone. En cuatro años en el INP-HB, el joven ha acudido solamente un par de veces. “Los libros disponibles son viejos. A menudo datan de los años 80 o 90, lo que no es muy útil para mantenerse al tanto de los últimos avances tecnológicos”.

Un curso como en el cine


Tres proyectores y una cámara le apuntan. Eligió una camisa de color verde y amarillo que utilizará durante todo el rodaje. “Estoy un poco tenso”, reconoce. Yves Tiecoura no es una estrella de cine que se prepara para un nuevo papel. Es profesor en el INP-HB y se dispone a grabar el primer Mooc 100% ‘made in Africa’, titulado ‘Enseignes y affoicheurs à LED’.

“¡Corte!”. Yves Tiecoura interrumpe la grabación. Hay que apagar el aire acondicionado que hace demasiado ruido y perturba el rodaje. El aire del estudio se hace un poco más pesado. El equipo del Servicio Audiovisual comenta las imágenes filmadas. Para que el curso pueda ser difundido en Coursera, debe cumplir con ciertos estándares de calidad.

¡Silencio, se rueda!

El estudio de grabación de Moocs de Yamoussoukro fue establecido merced a la iniciativa de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, que proporcionó el material.


Si bien él es en cierta manera una estrella en Yamoussoukro, Yves Tiecoura no es el único actor del primer Mooc realizado integralmente en el África subsahariana, el cual es el fruto de una colaboración entre tres profesores: Mamadou Ndiaye Lamine, de Senegal; el camerunés Alain Tiedeu y Pierre-Yves Rochat, profesor de la EPFL. Se trata de un Mooc de colaboración, un concepto iniciado por la Red de Excelencia en Ciencias de la Ingeniería de la Francofonía (RESCIF).

Una colaboración entre tres profesores de diferentes horizontes culturales que no siempre se produce sin inconvenientes y que requiere compromiso. En particular, necesitó un acuerdo sobre el uso de ciertos términos.

La EPFL apunta al África francófona

En materia de Moocs, la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) es pionera en Europa. El campus de Lausana se lanzó en 2012 a la creación de estos cursos universitarios difundidos por internet. El impulso vino del presidente de la institución, Patrick Aebischer, quien había observado el sistema durante una visita a la Universidad de Stanford, EE UU.

Los primeros Moocs de la EPFL siguen el patrón que surgió a principios de la década en Estados Unidos y son producidos en inglés. Tras la difusión de un primer curso en línea en francés, en 2013, la EPFL descubrió el potencial de esa oferta en el continente africano. El 16% de los participantes en tres cursos fueron africanos de habla francesa, sin que la escuela hubiera intentado atraerlos.

La EPFL estableció ‘Moocs África’, “un programa de cooperación Norte-Sur que trabaja para fortalecer la educación superior y la formación continua en África”. El proyecto es apoyado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y por las Fundaciones Edmond de Rothschild. La EPFL se apoya igualmente en las instituciones integrantes del RESCIF.

Entre 2012 y 2015, los Moocs de la EPFL registraron más de un millón de inscripciones procedentes de 186 países.

"Para la EPFL, los Moocs son una respuesta al problema de lo que se llama la masificación de la educación superior". 

El rodaje genera el entusiasmo de los profesores marfileños, pero también es seguido en Suiza, en la EPFL. Es una prueba; el objetivo de la escuela de Lausana es transmitir a sus socios africanos las herramientas técnicas y pedagógicas necesarias para la creación y uso de Moocs. “La idea es que puedan producir sus propios cursos en función de las necesidades regionales, sabemos que la manera de enseñar varía en función del lugar en el que uno se encuentre”, explica Dimitrios Noukakis, jefe del programa ‘Moocs para África’.

Concurridos auditorios, maestros sobrecargados de trabajo que no tienen tiempo para actualizar sus contenidos o cursos magistrales que no dan lugar a la interacción. Es el cotidiano de las universidades en Costa de Marfil y, de manera más general, en el continente africano. Solamente los politécnicos, como el INP-HB, escapan a la sobrepoblación.

Para la EPFL, los Moocs son una respuesta al problema de lo que se llama la “masificación de la educación superior”. Su estrategia: la puesta en funcionamiento de tres centros técnico-pedagógicos que permitirán, en particular, elaborar Moocs. El de Yamoussoukro ya es funcional y se crearán otros dos en Dakar (Senegal) y Yaundé (Camerún). También se procederá a la formación, para integrar los Moocs a los cursos, de una docena de profesores de cada una de esas instituciones.

Pero, ¿significa todo eso que los profesores serán reemplazados por los videos? La pregunta es recurrente entre muchos enseñantes. “Tratamos de decirles que ese no es para nada el objetivo. Simplemente tienen que aprovechar el valor añadido que no es, ciertamente, el de dictar lecciones a una audiencia de 1 500 personas”, dice Dimitrios Noukakis.

Inquietudes y temores, pero también esperanzas. Los Moocs también hacen soñar a los maestros.

LOSPROFESORES, ACTORES

“Me siento más a gusto en clase que delante de la cámara".
Yves Tiecoura 

“Muchos jóvenes piensan que deben ir a Francia para beneficiarse de una mejor educación. Si pueden seguir cursos en línea de calidad, es posible que no quieran partir al otro lado, [a Europa]”, espera Yves Tiecoura.

Este último, que estudió en Ucrania, es por ahora el único profesor de la institución en grabar videos. Su sonrisa y su aire jovial hacen de él un personaje en el INP-HB. En los pasillos del establecimiento, se detiene para bromear con algunos colegas, luego interpela un grupo de estudiantes. “Me siento más a gusto en clase que delante de la cámara. Cuando grabo un Mooc, tengo que ser preciso e ir al grano. No puedo embromar a mis estudiantes, como es mi costumbre”, comenta mientras atraviesa los amplios jardines que separan los diferentes edificios del campus, bajo un sol que cae a plomo.

Yves Tiecoura está convencido, sin embargo, de que los Moocs representan el futuro de la educación. “Vivimos en la era de la imagen, en un mundo digital. La escuela tiene que apropiarse de esas nuevas tecnologías”. Espera también que mejore la calidad de la enseñanza. “Cuando era estudiante, a menudo me preguntaba si lo que aprendíamos en Costa de Marfil estaba bien, si no estaba en retraso. Los Moocs obligan a los maestros a verificar y a cuestionarse a sí mismos, puesto que son difundidos en todo el mundo”.

Los videos también reemplazan el equipo que el establecimiento no puede adquirir.

Fuente de inspiración

Con denominaciones a veces técnicas, algunos Moocs pueden tener implicaciones muy prácticas. Es el caso del curso ‘Comprender los microcontroladores’, realizado por los profesores Pierre-Yvan Rochat, de la EPFL y Jean-Daniel Nicoud. Es muy apreciado por los estudiantes de países del África francófona.

 (Flurina Rothenberger)

“Muestro a mis estudiantes videos de Moocs donde se filman experimentos y así pueden comprender mucho mejor”.

Florence Bobelé Naimke

Es difícil enseñar Química sin laboratorio; sin embargo, el INP-HB carece de recursos para ofrecer salas equipadas adecuadamente. “Por lo tanto, tengo que renunciar a organizar experimentos”, deplora Florence Niamké Bobelé, profesora de Química y directora adjunta de la institución.

En su mirada, que ya revela fatiga, se advierte de repente una oleada de melancolía. Es una de los pocos maestros que no han estudiado en Europa. “Un producto puro del INP-HB’, como se define a sí misma, Florence Niamké Bobelé recuerda que cuando era estudiante, el establecimiento disponía todavía de laboratorios dignos de ese nombre, pero que ahora están decrépitos. Los cursos en línea son una panacea para ella: “Muestro a mis estudiantes videos de Moocs donde se filman experimentos y así pueden comprender mucho mejor”.

Instalado en el pabellón moderno y climatizado que funciona como refectorio del personal docente, Alphonse Diango, profesor de Ingeniería Mecánica, se muestra escéptico. Se interesa en los Moocs, incluso trata de seguirlos, pero se enfrenta, al igual que sus estudiantes, a la lentitud del internet. “No logramos seguirlos debido a los problemas de conexión”, suspira, entre dos bocados de attiéké. Asimismo, evoca otro obstáculo: “Compramos al operador un abono con una velocidad de 400 mega, pero nunca logramos conseguir una conexión tan rápida en nuestros ordenadores, lo que nos venden no corresponde a la velocidad real”.

“¿Un Mooc? ¿Qué es eso?”, inquiere otro maestro con el que nos cruzamos en los pasillos del INP-HB. No muy interesado en esta nueva tecnología, prefiere trabajar con los materiales tradicionales, que se crea él mismo. Pero, luego de pensarlo, afirma que “los Moocs están bien, pero es necesario que el internet lo esté también”. 

Un ancestro de los Moocs en Costa de Marfil

La mayoría de los marfileños que cursaban la escuela primaria entre 1968 y 1981 participaron en el Programa de Educación Televisiva (PETV). Un proyecto realizado en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Las primeras emisiones escolares fueron difundidas en 1971, desde Bouaké, con televisores proporcionados a las escuelas primarias. Los maestros debían animar las sesiones, y también fue creado un programa de reciclaje.

El proyecto requirió grandes y costosas instalaciones. El primer año se difundieron 447 cursos por televisión que siguieron unos 22 500 estudiantes. En 1980, cerca del 80% de la población escolar tuvo acceso a ellos.

Sin embargo, el PETV fue objeto de severas críticas a principios de los 80 en virtud del deficiente nivel de los alumnos, sobre todo en escritura.

El gobierno de Costa de Marfil decidió abandonar el PETV en 1981.

(Fuente: ‘Programa de Educación Televisual de Costa de Marfil’, JC Pauvert, Unesco / ‘Una aventura ambigua’, P.Désalmand / ‘La radio y la televisión al servicio de la educación y el desarrollo en África’ Chloe Maurel)



Esperanza de un mundo mejor conectado

 (Flurina Rothenberger)

"No entiendo la razón por la que en un país tan pobre como el nuestro el internet es tan caro".

Benjamin Yao

Al exterior, 35 grados, 20 en la oficina con aire acondicionado del profesor Benjamin Yao. El contraste es sorprendente. El responsable del programa Moocs en el INP-HB nos da la bienvenida y nos muestra un módem. “Tuve que comprarlo yo mismo para que mis estudiantes de doctorado pudieran seguir los Moocs”.

Explica que de esa manera sus estudiantes pueden tomar cursos en línea específicos, que no pueden ser impartidos en Yamoussoukro. “Para mí, los Moocs son pan bendito”, resume el también director de la Escuela Doctoral Politécnica.

El acceso limitado a la web amenaza con destruir los esfuerzos del equipo de Benjamin Yao para integrar los Moocs a la formación. Se dice “ultrajado” al constatar que nunca logra obtener la velocidad de conexión por la que paga. “¡Es casi un fraude! Y no entiendo tampoco la razón por la que en un país tan pobre como el nuestro el internet es tan caro”.

Estima que el costo de un abono mensual corresponde a unos 40 francos suizos, un poco menos de la mitad del salario mínimo en Costa de Marfil (99 francos suizos). “Los problemas de internet son un freno enorme que nos mantiene en situación de subdesarrollo. Si los jóvenes tuvieran acceso a esas herramientas, tal vez no se ahogarían al embarcarse para tratar de llegar a Europa”, comenta.

 (swissinfo.ch)


 (Flurina Rothenberger)

"Incluso recurrimos al Ministerio del Presupuesto para tratar de encontrar una solución"

Moustapha K. Sangare

La dirección del establecimiento se comunicó son el ministro del Presupuesto para tratar de encontrar una solución. “Nos respondió que actuaría con respecto a los operadores”, precisa Mustafa K. Sangare, director general adjunto.

En espera, el INP-HB, con el apoyo de la EPFL, intenta establecer una red interna en la escuela que permita a los estudiantes acceder a los videos del curso con un servidor local. La EPFL instaló también una antena de satélite que deberá permitir a los estudiantes tener acceso a internet únicamente para los Moocs y en particular, para plantear preguntas en los foros de discusión y hacer ejercicios.

Cientos de docentes de Costa de Marfil están dispuestos a participar en el registro de los Moocs. La EPFL invita a maestros a participar en semanas de entrenamiento, lo mismo que la Agencia Universitaria de la Francofonía (AUF), que también organiza seminarios.

De alguna manera es como poner la carreta delante de los bueyes, estima Roger Kpon. El director informático del Centro Suizo para la Investigación Científica en Costa de Marfil es también asesor por cuenta de la AUF. “En Abiyán (capital económica de Costa de Marfil), cientos de profesores han aprendido a crear Moocs, pero realmente no ha habido seguimiento, puesto que no tienen ni el equipo ni el acceso a internet que les permitan producir cursos en línea”.

El especialista confía en el potencial de los Moocs siempre que sean accesibles a todos los estudiantes. 

Abiyán, una universidad desbordada

El remanso de paz que es el INP-HB de Yamoussoukro parece aquí muy lejano. Desde nuestra llegada al campus de Cocody, en Abiyán, se advierte una fuerte presencia policial. “Las fotos están prohibidas”. Estamos rodeados por agentes que no aprecian la presencia de una fotógrafa.

Una desconfianza que no es trivial. Unos días antes de nuestra llegada, estallaron enfrentamientos entre estudiantes y fuerzas de seguridad en el campus. Una violenta intervención de la policía, en abril de 2016, había degenerado. Algunas jóvenes habrían sido víctimas de abusos sexuales.

Un clima de tensión revelador. Las condiciones de los cerca de 60 000 estudiantes universitarios son inadecuadas: demasiados alumnos, insuficientes salones de clase y profesores. “La Universidad había definido los Moocs como una prioridad para resolver esos problemas de masificación de la educación superior”, señala Mamoutou Touré, profesor del Instituto de Geografía.

El establecimiento no tiene todavía un estudio de grabación. Deberá estar listo en marzo de 2017. Y si algunos enseñantes están dispuestos a embarcarse en la aventura de los Moocs, otros ni siquiera conocen el significado de la sigla.

Mirando más allá

Este reportaje fue realizado en el marco de ‘En Quête d’Ailleurs’ (eqda / Mirando más allá), un proyecto de intercambio entre periodistas de Suiza y de países en vías de desarrollo.

 (swissinfo.ch)

Textos

Katy Romy con la colaboración de Oumou Dosso

Fotografía

Producción

Felipe Schärer y Ester Unterfinger