Los artistas del Carnaval de Basilea




Al grito de "Adelante la marcha" comienza el carnaval.

Al grito de "Adelante la marcha" comienza el carnaval.

(swissinfo.ch)

Será por el gran legado cultural de esa ciudad suiza a orillas del Rin que sus habitantes saben combinar magia y arte en su festejo.

Recién concluidos "los tres días más bellos" del año en Basilea, sus seguidores reservan ya las fechas del próximo carnaval, del 6 al 8 de marzo de 2006.

El Carnaval de Basilea no es uno entre muchos en Suiza, sino, tal vez, el más destacado.

El único que compite con él es el de Lucerna, que por ley cantonal y su tradición católica se realiza antes del Miércoles de Ceniza.

En el tren que me dirigiré a Basilea, decenas de confetis en el suelo delatan que, en estos tiempos, la limpia Suiza aligera su rígida intolerancia a la basura: Es época de carnavales y Berna –junto con unas 70.000 almas- acababa de terminar el suyo.

Para mi sorpresa, somos más de 50 personas las que ascendemos a uno de estos trenes extraordinarios con destino a Basilea. Y en su interior hay mucha más gente, procedente de la parte francófona de Suiza y otras regiones.

El tren parte de la capital federal a la 01:57 de la madrugada del lunes 14 de febrero, un horario bien calculado para permitir que los viajeros lleguemos puntuales a la madrugadora cita en la parte vieja de la ciudad de Basilea, ubicada a orillas del Rin y en donde Francia, Alemania y Suiza se dan la mano.

La cita a las 4 de la madrugada

Al descender del vagón a las 03:20, sólo basta con seguir a la "procesión" de cientos de curiosos que salen de todas partes para asistir al esperado 'Morgestraich’, que en el dialecto germanófono local significa algo así como "la cargada mañanera".

Con una temperatura de 0° centígrados, en la esquina de la Plaza de la Catedral (Münsterplatz), una de las más bellas de Europa, la muchedumbre espera.

A las 4 de la madrugada en punto los faroles se apagan. Un regocijo multitudinario le sigue y el grito: "Adelante la marcha" ("Morgestraich, vorwärts marsch").

De inmediato se escuchan los tambores y las flautas con un sonido tenue... armónico... singular. Algunos segundos pasan y poco después comprendo que no se trata de una marcha limitada de un punto A al B, pues muchas lucecitas aparecen desde diversas direcciones, envolviendo a la noche en una atmósfera única.

Los "iluminados" son estos grupos de artistas, los 'Cliggen’, tocando sus pífanos ('piccolas') o sus especiales tambores, de origen precisamente basilense, cuya especialidad es reproducir un delicado matiz metálico que se desprende en cada percusión.

Todos enmascarados, todos ataviados de forma distinta, pero con un sello distintivo de la "familia" a la que pertenecen: una pequeña linterna en la cabeza, cuya cubierta está adornada con motivos pintados a mano. La oscuridad les envuelve en un alo que les magnifica.

Las linternas, verdaderos objetos artísticos

El cortejo se compone de muchos 'Cliggen’, alrededor de 200 agrupaciones de artistas, que nada tienen que ver con la improvisación.

"Para aprender a tocar la 'piccola’ y poder hacer su primera aparición en el cortejo ensayan por lo menos 3 años", me indica Peter Bischof, un ferviente seguidor del carnaval, llegado de San Gall, convencido del ingenio artístico de los participantes.

"Lo especial de este carnaval es que se presentan verdaderas obras de arte", comenta Bischof, al hacer alusión a las grandes linternas ('Ladärne’) pintadas a mano, que anteceden la marcha de los grupos musicales.

Estas linternas, en plena oscuridad, asumen una posición protagonista. Montadas en un transporte rodante o cargadas por algunos miembros del grupo, están realizadas con destreza y retratan los sucesos ocurridos durante el año que antecedió al carnaval.

Hipnotismo sutil

Los lienzos iluminados, de entre 2 a 3 metros de altura por unos 2 de ancho, hacen alusión este 2005 a innumerables temas: los pasados Juegos Olímpicos, la exposición 'Tutankamón – El oro del más allá’, que tuvo lugar en la propia Basilea, y otros tópicos, como el centenario de la teoría de la relatividad de Einstein, ciudadano suizo por siempre.

Una media hora después de iniciada la marcha, los espectadores también comienzan a seguir a los 'Cliggen’, que no cesan de impregnar el ambiente con su delicado tono surgido de la flauta transversal y el contrastante tinte metálico de sus tambores.

Los novatos descubrimos que la mágica atmósfera se disfruta a través de todos los sentidos, como si el ritmo lento y firme que emerge de los instrumentos de los artistas del carnaval nos condujera a un hipnotismo sutil.

Y todos caminamos al compás de ellos, deambulamos por los pasajes históricos de la vieja Basilea y comenzamos a verla con otra mirada, vestida con su atuendo carnavalero.

"Creo que somos los únicos en el mundo que tienen este espectáculo", me comenta Michael, un joven basilense quien, junto con Ángela, su esposa de origen colombiano, me introduce por los sótanos más bellos de la ciudad.

Continúa con 'Los sabores del Carnaval' en MÁS SOBRE EL TEMA

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Contexto

Los carnavales más importantes en Suiza: el de Basilea y el de Lucerna.

En Basilea el 'Fasnacht’ comienza el lunes después del Miércoles de Ceniza y dura 72 horas ininterrumpidas. Este 2005 el festejo concluyó el jueves 17 de febrero a las 4 de la mañana.

En Lucerna, alrededor de 30.000 espectadores asistieron al 'Concierto monstruoso’ (Monster-Korso), momento culminante del carnaval.

En él participaron 90 grupos musicales (Guggenmusigen) durante la noche del 8 de febrero en el denominado 'Martes barrigón’ (Güdisdienstag).

Se trata de la última oportunidad de explosión y de guardar reservas para los 40 días de ayuno que siguen al Miércoles de Ceniza.

Los otros dos días "locos" de Lucerna son el 'Jueves grasoso’ y el 'Lunes barrigón'.

Este fin de semana Ginebra celebra su carnaval.

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