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Los matrimonios forzados violan derechos humanos

En numerosos países se incrementan los controles sobre los matrimonios forzados. El tema también interesa muy de cerca al gobierno helvético.

El diputado socialista Boris Banga propone que se apliquen medidas más rigurosas contra esta práctica.

Hace poco el gobierno alemán intensificó las medidas contra los matrimonios forzados. En octubre pasado el británico anunció que para combatir este fenómeno ampliamente difundido en Gran Bretaña se deberá considerarlo en el futuro como un delito específico.

Ahora también se habla del tema en Suiza. El diputado socialista Boris Banga y el radical Philipp Müller, responsable del tema de migraciones de su partido, quieren que el tema sea tratado con suma prioridad en el Parlamento.

El Islám no cuenta

“Estudié la documentación proveniente de Alemania, donde los matrimonios forzados implican esencialmente a la comunidad turca”, señala a swissinfo Boris Banga. En Suiza sobretodo son los musulmanes de Kosovo que recurren sistemáticamente a matrimonios de conveniencia”.

Pero, por una vez, el Islám no está en cuestión. Como señala Rosmarie Zapfl-Helbling, diputada del cantón de Zúrich por el partido Democráta Cristiano (PDC), que lanzó el debate ante el Consejo de Europa:

“Los matrimonios forzados no se refieren sólo a las familias musulmanas. El Islám no lo exige de ninguna manera”.

En un tema bastante delicado, Boris Banga se apresura a precisar que su moción no apunta a ningún grupo étnico en particular. “El Código Penal prevé ya los delitos de constricción y los sexuales”.

“Es necesario modificar la ley y las medidas de acompañamiento para proteger, por ejemplo, a las mujeres que no se atreven a presentar denuncias por miedo a perder el sustento”.

Romper la cadena

Cualquiera que sean las circunstancias, ya sea por la dote, o por obtener un permiso de residencia, o por respeto a las tradiciones, los matrimonios forzados deberán ser penalizados severamente, explica Boris Banga.

Pero también es legítimo pensar que detrás de este proyecto se oculta la idea de luchar contra la inmigración clandestina.

Según la Oficina Federal de la Inmigración, de la Integración y la Emigración (IMES), cerca de 2.700 personas innmigraron desde Serbia Montenegro para casarse con un coterráneo. En la mayoría de los casos se trató de matrimonios convenidos.

Personas difíciles de integrar

La profesora Nexhmije Nussbaumer-Ibrahimi, que dirije en Zúrich el proyecto “Drita” (luz) para la integración de las mujeres albanesas, tiene una amplia experiencia acerca de los matrimonios convenidos.

“La integración en Suiza de kosovares y albaneses no será nunca completa”. A su juicio, los matrimonios arreglados continuarán siendo una práctica en estas comunidades, porque no solamente los padres los obligan, sino que también los hijos.

“Conozco a muchos jóvenes, nacidos y criados en Suiza que prefieren buscar una mujer en sus países de origen, porque con ellas pueden hacer lo que quieran”, afirma.

Nexhmije Nussbaumer-Ibrahimi se encuentra totalmente desorientada cuando escucha durante los cursos de alemán que dicta, hablar acerca de esta situación. Al menos busca ayudarles a abrir los ojos, para hacer que estas mujeres sean menos esclavas de sus maridos. Tal vez un día, la ley las defenderá mejor.

swissinfo, Rafaella Rosello
(Traducción: Alberto Dufey)

Datos clave

En Suiza el fenómeno está relacionado con la inmigración de los países de la ex Yugoslavia, en particular de Kosovo.

Contexto

En Francia el fenómeno de los matrimonios forzados está en aumento. El número de las mujeres víctimas de esta práctica se estima en torno a 70.000.
Se trata en su mayoría de jóvenes provenientes del Maghreb, de países asiáticos, como Pakistán y Sri Lanka.



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