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Los nuevos inmigrantes modifican el rostro de Suiza




Antes eran obreros, hoy son académicos: Suiza vive un nuevo tipo de inmigración. Un estudio de la fábrica de ideas Avenir Suisse traza un balance positivo. No obstante, también hay perdedores en esta transformación, como por ejemplo la clase media helvética.

Actualmente el 58% de los inmigrantes en Suiza tiene un título universitario y ocupa el 60% de los puestos directivos de las empresas que cotizan en Bolsa.

Así lo indica el libro 'La nueva inmigración – Suiza entre la demanda de profesionales altamente cualificados y el miedo a la extranjerización', que recién publicó la fábrica de ideas Avenir Suisse. El acuerdo de libre circulación de personas en vigor entre Suiza y la Unión Europea, así como las restrictivas leyes de asilo y extranjería son las responsables de la llegada de personal altamente cualificado al país alpino.

El director de Avenir Suissse, Thomas Held, considera que Suiza se beneficia enormemente este nuevo flujo de inmigrantes, pero también admite que hay perdedores en esta transformación. Entrevista.

swissinfo: ¿Qué consecuencias tiene para Suiza esta nueva inmigración?

Thomas Held: La característica de la nueva inmigración es que se trata de personas altamente cualificadas. Entre los recién llegados, el porcentaje con formación académica es incluso más alto que entre los suizos.

Esta inmigración llena un vacío en lo que respecta a la demanda de personal altamente cualificado en el sector económico, como ocurre en el ámbito industrial. Un ejemplo de ello son los ingenieros que pueden responder a la carencia de personal suizo en esa especialidad.

swissinfo: ¿Los nuevos inmigrantes se pueden integrar más fácilmente que aquellos no cualificados que llegaron en décadas pasadas?

T.H.: Hay que definir de nuevo el concepto de integración. En primer lugar, los nuevos recién llegados se integran en el ámbito laboral de modo automático a través de su desempeño en la empresa que los ocupa. En la mayoría de esas compañías multinacionales la comunicación es en inglés. El uso del dialecto o la lengua local para los trabajadores helvéticos se reduce sólo al ámbito del hogar.

A esa gente venida del exterior no se le puede pedir que aprenda un dialecto suizo. Una exigencia tan curiosa como la de reclamar que los alemanes hablen un dialecto suizo alemán.

La cuestión de la integración, entonces, se centra en la participación en los espacios de la vida pública helvética. En este asutno hay un gran interés también por parte de los alemanes. Ellos ven a Suiza como un Estado ideal, en el que participarían gustosos. La pregunta es: ¿Tienen comunidades de expatriados, como es el caso de los anglosajones, o existe el deseo de participar en el ámbito social de los suizos?

swissinfo: ¿Hay perdedores con esta nueva inmigración?

T.H.: Sí, hay perdedores. Esta nueva inmigración puede mirar por abajo a la élite suiza y a la clase media en lo que se refiere a sus niveles de cualificación profesional. La competencia será mayor.

Los planes de hacer carrera para un suizo en un hospital o en una universidad se verán de pronto contrariados, porque ahora llegan también rivales de Alemania. Una competencia que se genera justamente desde un sector mayor y normalmente ya inmerso en un ámbito de competitividad mayor, puesto que ya el hecho de querer partir a otro país presupone ese espíritu emprendedor.

En ese sentido, existe entre los suizos un cierto desconcierto. Actualmente se refleja a través de fenómenos superficiales, como se observó en la campaña del diario amarillista 'Blick' en su campaña contra los alemanes. Pero esto puede reproducirse también con tensiones en el ámbito económico, especialmente en tiempos difíciles.

swissinfo: ¿Los puestos de trabajo y los salarios de los suizos están en peligro? ¿Y no causa descontento el aumento de los precios de los inmuebles, como consecuencia de esta nueva inmigración?

T.H.: Los altos precios no son generales y, en realidad, no tienen que ver con esa ola migratoria, sino más bien con esos capitales internacionales que andan en busca de codiciados espacios en todas partes del mundo, como a orillas del lago de Zúrich.

Tampoco se observan cambios en lo que respecta al desarrollo salarial. Incluso, ocurre lo contrario: La distribución de la escala salarial en Suiza se ha vuelto menos escarpada. La competitividad de los inmigrantes ha provocado, en parte, que la distancia entre los sueldos altos y los bajos en Suiza, en comparación con el extranjero, permanezca estable.

swissinfo: Hasta ahora habían emergido corrientes opuestas a los extranjeros, sobre todo, en las capas de menores recursos económicos en Suiza. ¿También ahora la clase media podría sentirse insegura?

T.H.: Esto no puede descartarse del todo. Por otro lado, hay que decir que la clase media se distingue también por un considerable nivel de formación. Además, los suizos están familiarizados con otras culturas, ya sea en la anglosajona o la germana. En este caso avizoro ciertas fortalezas que impedirían una zozobra que pudiese transformarse en una actitud hostilidad al extranjero.

Entrevista swissinfo: Jean-Michel Berthoud
(Traducido del alemán por Patricia Islas Züttel)

Datos clave

'Die neue Zuwanderung – Die Schweiz zwischen Brain-Gain und Überfremdungsangst' ('La nueva inmigración – Suiza entre la demanda de profesionales altamente cualificados y el miedo a la extranjerización')

Avenir Suisse, Daniel Müller-Jentsch

Editorial Neue Zürcher Zeitung

Jefes: 60%, extranjeros

En el año 2007, casi 40.000 personas inmigraron a Suiza por causas profesionales. Provienen principalmente de Europa septentrional y occidental, en especial, de Alemania y los otros vecinos de Suiza. En el año 2000 llegaron alrededor de 22.000.

Actualmente los empleados extranjeros representan el 27% de todas las horas trabajadas en Suiza. En muchos puestos empresariales clave la tasa de extranjeros es aún superior. El 60% de los puestos directivos de las grandes empresas helvéticas lo ocupa personal extranjero.



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