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¿Una nueva esclavitud?


Los practicantes enfrentan condiciones precarias en Ginebra


Por Simon Bradley, Ginebra


El pasado Primero de Mayo, y a pesar de la lluvia, medio centenar de practicantes participaron en la tradicional manifestación por el Día del Trabajo en la ciudad de Ginebra. (Pay Your Interns)

El pasado Primero de Mayo, y a pesar de la lluvia, medio centenar de practicantes participaron en la tradicional manifestación por el Día del Trabajo en la ciudad de Ginebra.

(Pay Your Interns)

Son jóvenes, tienen una gran cualificación académica y aceptan pasantías no remuneradas con la esperanza de que después tendrán un empleo formal a tiempo completo. Pero los practicantes enfrentan malos tiempos, una situación que se acentúa en la llamada “Ginebra Internacional”.

Brian* está harto. “Es una nueva forma de esclavitud”, declara.

Posee una maestría en Ciencias Políticas y ha trabajado para varios organismos de la ONU en Ginebra, como la UNICEF o la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos (OACDH), también ha laborado en diversas organizaciones no gubernamentales, las más de las veces, sin recibir ninguna remuneración a cambio.

Tras varios años como practicante, Brian aún sueña con tener un empleo estable, a tiempo completo, y en el ámbito de los derechos humanos. Mientras eso sucede, para sobrevivir en Ginebra -una de las ciudades más caras del mundo-hace malabares entre un trabajo a medio tiempo en una ONG, sus estudios de doctorado y algunas horas laborando para un bar ginebrino

“El trabajo que realizas en estas organizaciones es realmente interesante, pero con frecuencia no recibes nada a cambio.  Pasas seis meses por aquí, seis meses por allá, y otros tres meses más allá. Me siento realmente decepcionado. Esto se está convirtiendo en un círculo vicioso”, dice.

Brian no es el único que libra esta batalla. El pasado 1 de mayo  alrededor de 50 practicantes desafiaron la lluvia y  el mal tiempo para sumarse a la marcha del Día del Trabajo celebrada en el centro de Ginebra. Hartos de su situación, pasantes, estudiantes y jóvenes profesionistas formaron el movimiento llamado “Pague a sus practicantes”.  Una iniciativa que ya tiene 700 seguidores en Facebook.

Denuncian la “realidad de la discriminación de los pasantes que trabajan en la ONU y en otros organismos”. En Ginebra, solo un puñado de agencias vinculadas a las Naciones Unidas, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), paga a sus pasantes unos 1 850 francos suizos (unos 1 950 dólares ) mensuales desde el 2011. Pero aún son una minoría. En 2013, una encuesta realizada por la Asociación de Pasantes de Ginebra reveló que 68% de los practicantes no recibe salario alguno.

“No pagar es incorrecto”, gritaban los manifestantes mientras cruzaban el puente Mont Blanc.

Afirman que el sistema es injusto y poco equitativo, ya que solo aquellos graduados que provienen de familias pudientes son capaces de solventar la vida cotidiana cuando se desempeñan como practicantes durante largos periodos en los que no tienen paga.

Camille, quien tiene una maestría en Relaciones Internacionales, lucha con ahínco por obtener un empleo remunerado tras 12 meses de trabajo gratuito como becaria. Mientras eso sucede, ha regresado a vivir con sus padres.

En un mercado laboral altamente competitivo, las empresas y los organismos son los ganadores. Tienen claro que es más fácil y rentable contratar pasantes que ofrecer a jóvenes profesionistas cargos como subalternos.

“En la última organización en la que trabajé, los practicantes eran, ampliamente, los que más horas laboraban. Nuestro servicio tiene entre 20 y 30 de entre ellos respondiendo cartas, escribiendo reportes y realizando el trabajo básico que exige la agrupación”, dice Shaun*.

Los funcionarios de la ONU niegan tajantes que los practicantes sean para ellos mano de obra barata. Aseguran que este organismo hace mucho por los jóvenes y que esos jóvenes se benefician con  el aprendizaje que obtienen en la ONU, ya que adquieren un bagaje que después resulta rentable para sus currículos y carreras profesionales futuras.

“Nosotros ofrecemos pasantías no remuneradas. Pero esto se debe a una norma que fue fijada por la Asamblea General (de la ONU). No tenemos derecho a pagarles. Espero que esto cambie algún día porque se está volviendo cada vez más difícil justificar el que tengamos gente joven altamente cualificada que realiza un trabajo estupendo sin cobrar”, afirmó recientemente Corinne Momial-Vanian, directora saliente del Servicio de Información de las Naciones Unidas de Ginebra en un documental transmitido por la televisión suiza.

En tanto, Michael Moller, jefe interino de la Oficina de la ONU en Ginebra, confirmó durante una sesión de preguntas y respuestas vía Twitter que la ONU “tiene las manos atadas” en este sentido debido a una decisión tomada por los Estados miembros durante una Asamblea General hace algunos años. Aclaró, no obstante, que no todas las organizaciones ligadas a la ONU se encuentran en esa situación.

Para los jóvenes, uno de los principales reclamos –manifestados el Primero de Mayo- es que independientemente de que los presupuestos estén restringidos, siempre es posible redistribuirlos. Hace poco, generó descontento el hecho de que la Comisión del Servicio Civil de la ONU decidiera aumentar los sueldos de su personal de alto rango a costa de recortar los salarios de empleados de nivel bajo y medio.

"Los funcionarios de la ONU también podrían simplemente dejar de viajar en primera clase en los aviones y destinar ese dinero a pagar a un practicante durante cinco o seis meses”, dijo uno de los manifestantes.

A juicio de Ian Richards, presidente del Sindicato de Personal de la ONU, el problema es que la estructura jerárquica piramidal de las Naciones Unidas está cambiando.

Richards explica que “los puestos de mayor rango son cada vez más pagados en la ONU. Y solo 3% (de la plantilla laboral) se encuentra en lo que se conoce como nivel inicial. No es nada. Más aún, solo 0.3% de los trabajadores tienen menos de 25 años de edad. Y en dondequiera que existan recortes presupuestarios, lo primero que se elimina son los puestos de los más jóvenes, no los de los empleados más experimentados. Asimismo, cuando se crean nuevas plazas, también son para personal de mayor rango. Sin embargo, los jefes necesitan siempre tener jóvenes en su equipo, gente que egresa de las universidades y que llega con nuevas ideas”.

¿Apoyo legal?

La difícil situación de los pasantes acapara la atención de políticos locales y funcionarios especializados en temas laborales.

“Estamos creando un sistema que empobrece a toda una generación de jóvenes al incorporarlos al mercado laboral lo más tarde posible y después de acumular una gran cantidad de títulos que van perdiendo valor”, expresó recientemente François Lefort, miembro del Partido Verde de Ginebra, a la televisión pública suiza RTS.

El Partido Verde ha presentado una moción parlamentaria local que exhorta a terminar con los abusos que sufren los practicantes. La propuesta, avalada por la fuerza juvenil de esta agrupación política en Vaud, pide que los practicantes reciban al menos 1 100 francos suizos mensuales cuando tengan estudios universitarios concluidos y que la paga aumente a 2 200 francos si cuentan con una maestría o doctorado.

La Oficina Cantonal del Empleo de Ginebra también se dice preocupada por el tema y exhorta a los  pasantes a denunciar las condiciones de trabajo abusivas.

Sin embargo, esta iniciativa solo aplicaría para practicantes de organizaciones no gubernamentales basadas en Suiza, porque sí están sujetas a la legislación helvética.

En contrapartida, las agencias de la ONU y los organismos internacionales con sede en Suiza no son regulados por la legislación laboral helvética. Cuentan con un estatuto de jurisdicción extraterritorial y es imposible que una oficina laboral cantonal influya en ellos. Todo problema legal o disputa que exista en el seno de la ONU, o de los organismos que dependen de ella, debe ser resuelto internamente.

Quizás ha llegado el momento de hacer cambios, dice el portavoz de la ONU, Ahmad Fawzi: “Exhorto a la Asamblea General a examinar este tema. Quizás un Estado miembro podría patrocinar una nueva resolución que cambie las reglas”.

Pero Taylor no es muy optimista a este respecto aun cuando hoy realiza una maestría en Estudios de Desarrollo en el Graduate Institute y ya logró una pasantía relativamente bien remunerada (tras años de trabajar sin paga).

“Existe un enorme y lento sistema burocrático que tomará años cambiar”, advierte.

“La gente te dice: ‘Trabajas para la ONU. Eso debe ser fascinante’, pero no lo es realmente. Definitivamente, siento una gran decepción en cuanto a la forma en la que trabaja el sistema de las Naciones Unidas. Estoy buscando un trabajo en el sector privado para obtener un poco más de estabilidad laboral”.

*Los entrevistados prefirieron omitir su nombre completo.

Encuestas y pasantes

El Eurobarómetro 2013 encuestó a una población de entre 18 y 35 años radicada en la Unión Europea. Su investigación halló que 46% de los miembros de ese grupo ha sido practicante al menos una vez en su vida. De quienes han hecho una pasantía, dos de cada cinco no fueron remunerados.

Y de aquellos que si recibieron una paga, 50% afirmó que era insuficiente para cubrir los costos de vida básicos.

En Suiza es difícil encontrar estadísticas sobre practicantes. La Secretaría de Estado de Economía (Seco) estima, no obstante, que entre 2004 y 2010 se crearon unas 13 000 pasantías en el país.

Un artículo reciente publicado por el diario Le Temps afirma, por su parte, que en 2014 se crearon 661 pasantías ofrecidas a través de la plataforma digital de empleo Uni-emploi. En el mismo lapso, se propusieron 357 puestos de trabajo formal para jóvenes con el mismo perfil. Solo 19% de las pasantías fueron remuneradas y los salarios promedio mensuales por este tipo de labores se han ido reduciendo. Mientras hace algunos años se remuneraba a los jóvenes con 2 000 francos, en 2014 la paga fue de solo 1 600 francos.

 Ginebra Internacional

Ginebra es sede de 32 organizaciones internacionales. Algunas de las más importantes son la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Comité Internacional de la Cruz Roja.

La “Ginebra Internacional” representa ingresos anuales para el cantón del orden de 1 000 millones de francos suizos.

En la ciudad de Ginebra están registrados un total de 40 000 diplomáticos y funcionarios públicos de distintos países. Existen también unas 250 ONG que cuentan con una plantilla de unos 2 400 empleados.

Tan solo la ONU tiene 8 500 trabajadores en activo en Ginebra, convirtiendo a esta ciudad en el sitio en el que más personal tiene las Naciones Unidas en todo el mundo.

Asimismo, hay unas 900 empresas multinacionales basadas en el cantón que proporcionan más de 76 000 empleos.


Traducido del inglés por Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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