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Financiación de partidos en Suiza


Los secretos de las cuentas de campaña




En los grandes cantones, como Zúrich, la lucha es particularmente enconada por un escaño en el Parlamento Federal. Los medios invertidos en la campaña electoral -la de 2011 en la imagen- son más importantes que en otros lugares.   (Keystone)

En los grandes cantones, como Zúrich, la lucha es particularmente enconada por un escaño en el Parlamento Federal. Los medios invertidos en la campaña electoral -la de 2011 en la imagen- son más importantes que en otros lugares.  

(Keystone)

De cara a las elecciones federales del 18 de octubre, la presente campaña proselitista se perfila como la más cara de la historia, según los expertos. Los partidos políticos declinan revelar sus presupuestos o la identidad de sus donantes. Una opacidad que es criticada con frecuencia en el extranjero.

Oficialmente, los presupuestos de los partidos políticos para las elecciones federales del 18 de octubre del 2015 superan apenas los de hace cuatro años, según un sondeo realizado por swisinfo.ch entre los siete principales partidos helvéticos (ver recuadro). Esas cifras, que la Unión Democrática de Centro (UDC/derecha conservadora), primera fuerza política del país, se rehúsa a comunicar, serían solamente la punta del iceberg. Los presupuestos reales destinados al proselitismo estarían muy por encima de los pocos millones reconocidos.

Presupuesto partidista para las elecciones federales

• UDC: declinó informarlo.

• PS: 1,4 millones de francos, el mismo que en 2011

• PLR: 3 millones de francos, muy parecido al de 2011.

• PDC: 2 millones de francos, igual al de 2011 (pero comprende el financiamiento destinado a promover la iniciativa para desgravar las asignaciones recibidas por las familias)

• Verdes: 200 000 francos, mismo monto que en 2011

• PBD: 500 000 francos, por encima del 2011.

• Verdes Liberales: 300 000 francos, 50% más que en 2011.

“La tendencia es a apoyar candidaturas y campañas específicas en los cantones y no a los partidos políticos a nivel nacional. Con ello, los donantes buscan influir en el futuro y ganar peso en las decisiones políticas”, subraya Hilmar Gernet, director de Comunicación y Asuntos Políticos de Raiffeisen, el tercer banco de Suiza.

Experto en financiamiento partidista y autor de un libro que se publicó en 2011 dedicado a este tema, Gernet afirma que las campañas del 2015 serán las más costosas en la historia de Suiza.

Los partidos y los candidatos deberán invertir entre 150 y 170 millones de francos suizos para obtener una plaza en la cúpula política a nivel federal.  Esto es, entre 50 y 70 millones de francos suizos más que en las elecciones celebradas hace cuatro años. Según las estimaciones de Hilmar Gernet, de 1999 a la fecha los gastos de campaña se duplican cada proceso electoral.

Una opinión libre

Existen solo tres cantones (Tesino, Ginebra y Neuchâtel) que han decidido promulgar leyes para regular el financiamiento de los partidos. En el resto del país, ni las autoridades ni los ciudadanos tienen derecho de conocer el monto y el origen de los fondos que se inyectan a los partidos políticos.

“Suiza y Suecia son los únicos países miembros del Consejo de Europa que no poseen una legislación nacional para el financiamiento de partidos políticos y para las campañas electorales”, denuncia Eric Martin, presidente de la sección suiza de Transparencia Internacional organismo que lucha contra la corrupción a nivel mundial.

“Suiza y Suecia son los únicos países miembros del Consejo de Europa que no poseen una legislación nacional para el financiamiento de partidos políticos y para las campañas electorales”

Eric Martin, Transparencia Internacional

Y en Suiza, un país que busca mostrarse ante el mundo como un modelo de democracia, sería absolutamente positivo que exista más transparencia, añade. “Esto reforzaría la credibilidad de su sistema político y protegería el derecho de sus ciudadanos a formarse una libre opinión”.

Críticas desde Estrasburgo

Suiza es cuestionada periódicamente por la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE), y por el Grupo de Estados contra la Corrupción (Greco) perteneciente al Consejo de Europa por no corregir esa situación.

Pero se trata de reconvenciones que hasta ahora no han servido para mucho. “El Consejo de Europa no puede aplicar ninguna sanción a Suiza”, dice Eric Martin, quien precisa que lo único que pueden hacer estas dos instancias es dejar constancia de que la Confederación no se apega a reglas que operan en otros países, pero jamás osarían expulsar a Suiza de sus filas.

En noviembre pasado, Berna declinó nuevamente ceder ante una serie de recomendaciones hechas por Greco. Y tampoco parece inquietarle un nuevo informe de Estrasburgo que se publicará este verano exactamente en el mismo sentido. “No se prevé por el momento ninguna acción a nivel federal”, confirma Jean-Christophe Geiser, de la Oficina Federal de Justicia (OFJ).

A nivel parlamentario, hace casi medio siglo que la izquierda intenta aplicar ciertos criterios de transparencia. Pero sus esfuerzos han sido en vano hasta el día de hoy. “Si Suiza quiere evitar convertirse en una democracia ‘a la americana’ en la que los multimillonarios ‘compran’ partidos e influyen en la política, debe ponerse en marcha un sistema que garantice el financiamiento partidista”, dice Michael Sorg, portavoz del Partido Socialista.

Visión que coincide con la del empresario y senador de Schaffhouse, Thomas Minder, quien a pesar de ser considerado miembro de la “burguesía” suiza presentó en 2013  una iniciativa parlamentaria para solicitar que todos los donativos –para partidos políticos- realizados por empresas que cotizan en bolsa sean documentados en los informes anuales que presentan a sus accionistas.

¿Cuánto cuesta una elección parlamentaria?

En 2011, cuando se celebraron las últimas elecciones federales, un candidato de la región francófona debía desembolsar entre 50 000 y 60 000 francos para asegurar el triunfo de un escaño en la cámara baja (lo mismo en el caso de una primera elección que de una reelección), reveló una investigación publicada por el diario 'LeTemps'.

En cantones más pequeños, la suma era más modesta (alrededor de 10 000 francos). Pero en cantones de gran poderío económico, como el de Zúrich, el presupuesto podía superar los 200 000 francos.

Los principales gastos registrados durante la campaña del 2011 fueron: publicidad en medios de comunicación, impresión y distribución de carteles y de propaganda, y la organización de reuniones.

La mayor parte de los 3 458 candidatos a una plaza en la cámara baja debieron financiar sus campañas del 2011 con recursos propios o gracias al apoyo de algún mecenas privado.

La campaña para obtener una plaza en la cámara alta es aún más costosa.

El sistema de milicia

Pero, ¿cómo justificar un sistema que luce arcaico en tiempos en los que la transparencia se ha vuelto un dogma para la vida política y empresarial?

En la Suiza actual, los partidos de derecha y de centro, así como el grueso del Gobierno, consideran que las exigencias europeas son incompatibles con el esquema de democracia directa que opera en el país porque éste funciona justamente gracias a que la economía tiene injerencia en la vida política.

A este respecto, Aurélie Haenni, portavoz de Partido Liberal Radical (PLR), agrupación de derecha, explica que frecuentemente los políticos aceptan ejercer cargos en sus comunidades sin percibir remuneración o cobrando solo montos simbólicos por esta tarea.

Por ello, imponer reglas -en materia de rendición de cuentas sobre los donativos- engendraría burocracia y debilitaría a los partidos, amén de poner en riesgo los derechos fundamentales de los suizos en el que los compromisos que asume un individuo solo le conciernen a sí mismo.

“Si los donativos se hicieran públicos, algunos (políticos) renunciarían a recibirlos. Solo corresponde a los donantes decidir si desean que estos fondos sean transparentes o no”, argumenta, por su parte, Thomas Jauch, jefe de Comunicación del Partido Demócrata Cristiano (PDC), otra agrupación perteneciente al espectro de la derecha suiza.

Transparencia bancaria

Paradójicamente, mientras los partidos políticos de centro y derecha porfían en su posición, durante los últimos años las empresas han comenzado a dar pasos concretos hacia la transparencia. Los tres principales bancos suizos, UBS, Credit Suisse y Raiffeisen, el gigante alimentario Nestlé, la aseguradora AXA Winterthur y la aerolínea Swiss, entre otros, han decidido hacer públicos los donativos que realizan a los partidos políticos.

No al financiamiento publico

En Suiza, lo partidos no son financiados por el Estado.

No obstante, durante las campañas electorales todos reciben el mismo tipo de facilidades, como la impresión y distribución a todo el padrón electoral de boletines informativos o de una nota explicativa sobre los partidos emitida por el Gobierno.

“Apoyamos el sistema político helvético de milicia –que implica ejercer funciones públicas no remuneradas o pagadas simbólicamente- independientemente de las posiciones que manifiesten los distintos partidos”, dice Jean-Paul Darbellay, portavoz del Credit Suisse.

El segundo banco más importante de Suiza destina un presupuesto anual máximo de un millón de francos suizos al financiamiento de la actividad parlamentaria nacional y cantonal. La única condición que impone para liberar estos fondos es que los partidos que ejerzan recursos del banco cuenten con al menos cinco representantes en el Parlamento Federal.

Opacidad farmacéutica

Los partidos políticos son libres pues de aceptar o rehusar estos fondos. “Los Verdes decidieron rechazar los donativos del UBS y del Credit Suisse por cuestiones éticas”, confirma Balthasar Glättli, jefe del grupo parlamentario del Partido Ecologista.

Por su parte, el PS asegura que también rechaza la mayor parte de los fondos provenientes de bancos y aseguradoras, prescindiendo con ello de ingresos por unos 400 000 francos suizos anuales.

Pero a diferencia de los bancos existen otros grupos empresariales menos transparentes. Los gigantes farmacéuticos, por ejemplo, son reacios a presentar cuentas claras, como lo reveló una investigación publicada a principios de año por el semanario Handelszeitung.

Una política que muchos consideran que tendrá que cambiar.

 “La transformación de la cultura política es inevitable. Primero será el turno de las grandes empresas que deben justificar sus gastos ante sus accionistas, pero después le corresponderá hacerlo a los partidos políticos. De esto dependerá finalmente la credibilidad de la democracia suiza”, sentencia Hilmar Gernet. 


Traducido del francés por Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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