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Expertos en explosivos del departamento de policía yemení alrededor de un misil sin detonar tras un ataque aéreo de la coalición saudí en la plaza Tahrir, en el centro de Saná, el 1 de septiembre de 2016

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A pesar de las protestas internacionales, las bombas de racimo, prohibidas desde hace años, siguen siendo utilizadas de forma "intensa y reiterada" en Siria y Yemen, y han dejado más de 400 víctimas en 2015, según un informe de la ONU publicado este jueves en Ginebra.

Los ataques en Siria aumentaron desde que Rusia inició su intervención militar en apoyo a las fuerzas gubernamentales sirias a finales de septiembre de 2015, señala el séptimo informe en la ONU del Observatorio de las Municiones en Racimo.

"Ahora hay informes casi cada día sobre nuevos ataques donde se han usado estas armas en racimo", afirma el documento.

"Hay pruebas irrefutables del uso por parte de Rusia de bombas de racimo en Siria y/o de su participación directa junto a las fuerzas armadas sirias en ataques donde se utilizan municiones en racimo, especialmente en las regiones de Alepo, Homs y Idlib", agrega el texto.

Según el informe, entre septiembre de 2015 y julio de 2016, se cometieron 76 ataques de este tipo.

En Yemen, la coalición dirigida por Arabia Saudí también utilizó este tipo de bombas y entre abril de 2015 y marzo de 2016 se registraron al menos 19 ataques, según el texto.

"Como en Siria, un gran número de estos ataques tiene lugar en las zonas urbanas y pobladas: en mercados, escuelas, hospitales...", denuncia Handicap International, que participó junto a otras ONG en la elaboración del informe.

Ninguno de los países implicados firmaron la Convención sobre Armas de Racimo.

Por otra parte, Estados Unidos suspendió a finales de mayo la entrega de bombas de racimo a Arabia Saudí, sometido a la presión de los diputados y de varias organizaciones en defensa de los derechos humanos.

Se registraron en 2015 un total de 417 heridos y muertos por este tipo de bombas, especialmente en Siria (248), Yemen (104) y Ucrania (19), precisa el informe, añadiendo que el 97% de las personas muertas o heridas eran civiles, de ellas el 36% eran niños.

Este informe de la ONU fue publicado este jueves en Ginebra antes de que se lleve a cabo la sexta Asamblea de los Estados miembros de la Convención sobre Armas de Racimo, prevista entre el 5 y 7 de septiembre.

El texto, que abarca el año 2015 y parte de 2016, revela que hay menos conflictos donde se usan estas armas pero que "los civiles siguen muriendo y siendo mutilados por estas armas ciegas".

"Cada vez más países aprueban la prohibición del uso de municiones en racimo, inscrita en la Convención sobre Armas de Racimo", declaró Mary Wareham de Human Rights Watch.

- 100 países ratificaron la Convención -

Por su parte, Handicap International "insta a los Estados a presionar a los beligerantes para que dejen de utilizar estas armas atroces".

Desde agosto de 2015, cinco nuevos países ratificaron la Convención sobre Armas de Racimo: Colombia, Islandia, Palaos, Ruanda y Somalia. Asimismo, Cuba y las Islas Mauricio se adhirieron al tratado, lo que eleva a 100 los Estados miembro.

Estas armas de racimo pueden contener cientos de minúsculas bombas que se dispersan en un amplio perímetro pero que no explotan todas. Se convierten así en minas antipersona que pueden explotar al mínimo contacto, matando y mutilando durante y después de los conflictos.

El informe señala que 16 países siguen fabricando estas municiones, entre ellos China, Rusia e Israel.

A raíz de la Convención sobre Armas de Racimo, 29 países destruyeron cerca de 1,4 millones de este tipo de bombas, que contenían 172 millones de submuniciones.

Esto representa la eliminación del 93% de todas las armas de racimo y el 97% de todas las sub-municiones declaradas en reserva de los países del tratado.

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