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MEDIOS DE COMUNICACIÓN Nuevos aliados de los medios en la era digital

Un pasajero en el tranvía lee la prensa en la tableta

El 80% de los suizos se informa a través de internet. Los medios de comunicación tienen que adaptarse para competir en un mercado digital al alza.

(Keystone)

La lista de retos a los que los medios de comunicación se enfrentan es extensa y abrumadora: desde las ‘noticias falsas’ hasta la pérdida de lectores y anunciantes. La reciente iniciativa de la Escuela Politécnica Federal de Lausana para la innovación de los medios de comunicación intenta encontrar nuevas fórmulas para que los medios puedan crecer en la era digital.    

Mounir Krichane intenta abrirse camino entre esa larga lista de dificultades a las que la industria periodística en Suiza (y en otros países) se enfrenta hoy en día. Como director del Centro de Medios de ComunicaciónEnlace externo de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), no tiene soluciones mágicas; sí, en cambio, una fuerte convicción en torno a un enfoque particular: las colaboraciones.    

“A las organizaciones de medios de comunicación, grandes o pequeñas, cada vez les resulta más difícil hacer frente a sus desafíos ellas solas”, dice Krichane. En los medios de comunicación el cambio digital ha llegado tan rápido, que todo el mundo va un paso por detrás del proceso de recuperación, explica.   

Para abordar algunos de los mayores quebraderos de cabeza a los que esta industria se enfrenta, la iniciativa para la innovación en los medios de comunicación (IMI, por sus siglas en inglés), que dirige este ingeniero, busca conectar a los investigadores (en su torre de marfil o laboratorio tecnológico) con los editores de noticias interesados en ideas con visión de futuro.

“[Queremos] que las contrapartes público-privadas se reúnan, tanto en Suiza como en el extranjero, y planteen nuevas alternativas que nos ayuden a innovar a lo grande”, afirma.   

La iniciativa (respaldada por las autoridades federales) se ha puesto en marcha este verano y tiene planes para financiar proyectos a través de un nada desdeñable presupuesto de 650 000 francos anuales. Entre los socios, la Sociedad Suiza de Radio y Televisión, la empresa matriz de swissinfo.ch, y un pequeño número de las mejores escuelas del país, entre ellas la EPFL (ver el recuadro).

La IMI y el hombre que lleva la voz cantante

Mounir Krichane se licenció en ingeniería en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) antes de incorporarse a la cadena pública de televisión RTS, donde supervisó la fusión de sitios web de noticias y dirigió proyectos innovadores de nuevos contenidos. En marzo de 2018, fue nombrado director del Centro de Medios de comunicación de la EPFL, el brazo operativo de la iniciativa para la innovación de los medios de comunicación (IMI).

La IMI agrupa a la EPFL, a una red de universidades francófonas (Ginebra, Lausana y Neuchâtel), a la Sociedad Suiza de Radio y Televisión y al grupo privado de medios de comunicación Ringier. Con el apoyo de la Oficina Federal de Comunicación y un fondo de 650 000 francos anuales, la iniciativa financiará proyectos que estimulen la innovación en los medios de comunicación y las tecnologías de la información. La primera convocatoria de propuestas se realizará en otoño.

(Foto: Alain Herzog)

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Ante el duro trabajo que le espera, Krichane es todo menos tímido. El primer desafío en su lista, tal y como cuenta a swissinfo.ch, es cómo pueden los medios de comunicación adaptar su modelo de negocio de cara a competir en un mercado digital al alza. Según la última encuesta realizada para el Instituto Reuters, en torno al 80% de los suizos se informa a través de internetEnlace externo. La audiencia de los medios impresos, en cambio, ha descendido ocho puntos porcentuales durante los últimos tres años.

Para muchos editores, la cuestión es “¿cómo gano dinero si vendo pocos periódicos?”, sostiene Krichane.

“En Suiza, hay muchos periódicos locales y para ellos no es fácil, pues no tienen una gran audiencia; tampoco es sencillo conectarse a internet, ya que es un mercado en el que hay muchos jugadores”.  

A medida que, en los últimos años, las redes sociales se han convertido en las piezas principales de distribución de noticias en línea, los principales medios tradicionales han tenido que ajustar sus contenidos y sus planes de distribución, simplemente, para poder ser vistos y oídos en estas plataformas.  

“Para algunas empresas de medios de comunicación, el único lugar en el que pueden publicar su contenido son grandes plataformas como Facebook, por lo que están perdiendo el control sobre cómo y qué publican [y] cómo ganan dinero”, indica Krichane.

Prioridades de Facebook

Para complicar más las cosas, a principios de 2018 Facebook decidió priorizar en el flujo de noticias de los usuarios las publicaciones de familiares y amigos frente al contenido de los editores. Un revés para aquellos medios que para atraer tráfico a sus sitios dependen de las redes sociales.    

Frente a estos desafíos, los mayores editores suizos, comprando pequeños periódicos regionales y centralizando la producción editorial, han desplegado diversas estrategias para salvaguardar sus beneficios. Algunos también han experimentado con otros tipos de servicios (como la prestación de mercados electrónicos), como una forma de diversificar aún más sus fuentes de ingresos.

Aunque esta creciente concentración de medios privados en manos de unos pocos –unida a la desaparición de varias publicaciones impresas– preocupa a algunos críticos, Krichane apunta una respuesta positiva a esta tendencia. En las regiones de habla alemana y francesa han emergido nuevas empresas editoras gracias al esfuerzo de financiación colectiva (crowdfunding) de lectores deseosos de apoyar un periodismo en profundidad y de calidad. Su creación habla de una tendencia más amplia cultivando un grupo de usuarios y potenciales suscriptores (de pago).

“En Suiza y en el extranjero, estamos viendo que los medios de difusión piensan en nuevas formas de involucrarse con su audiencia... construyendo una comunidad, una audiencia local pero fuerte”, dice. Un aspecto crítico del trabajo de la iniciativa será entender cómo los grupos editores pueden atraer a usuarios más leales. Una gran preocupación para los medios suizos que han visto cómo se desploman las suscripciones de pago.

Involucrarse, pero con cautela

Pero si los editores están interesados en subirse al tren del compromiso, Krichane advierte que no hay que equivocarse. ¿Cómo pueden los editores utilizar de manera efectiva y responsable los datos sobre sus lectores? Este es otro desafío en su lista.

“Se pueden ofrecer mejores servicios y conectar mejor con la audiencia, pero hay que hacerlo de manera que solo se utilice la información necesaria del usuario”, asegura. “Hay que ofrecer a la gente la opción, no forzarle a dar información [personal]”.    

Es muy fina la línea entre la recogida de datos para personalizar el contenido y la protección de la intimidad del usuario, y los investigadores que participan en la iniciativa IMI quieren ayudar a los editores a resolver los problemas éticos y sociales que plantea el paso a la tecnología digital.    

Construir lealtad también tiene que ver con la confianza. Y aunque la confianza en los medios de comunicación suizos sigue siendo relativamente alta (un 52% en 2018, frente a un 44% de media en casi 40 países encuestados para el informe de Reuters), existe la preocupación de que se vea amenazada por la pérdida de calidad, el sesgo y la desinformación. La encuesta de Reuters muestra que la mitad de los suizos están preocupados por un periodismo pobre y noticias completamente inventadas.

Luchar contra las ‘noticias falsas’ 

Con el problema de la desinformación entre las prioridades de la iniciativa IMI, Krichane manifiesta que el primer paso a dar debería ser que los investigadores desarrollen en Suiza una “tipología” de las llamadas ‘noticias falsas’, para entender mejor “cómo se propagan en las plataformas sociales”. Aunque es difícil saber hasta qué punto los usuarios habituales están expuestos a información falsa, comprender el alcance del problema podría ayudar a los reguladores a adoptar las medidas apropiadas (y no solo a la industria de los medios de comunicación).

La iniciativa también quiere explorar la innovación tecnológica en esta área. “[Podemos] buscar soluciones, como algoritmos para medir la veracidad o la transparencia de las noticias, o su grado de objetividad”.

Cuando se le pregunta si la gente puede tener fe en la tecnología como solución, teniendo en cuenta que los avances tecnológicos en gran parte son responsables de la rápida propagación y alcance de la desinformación en línea, Krichane dice que no hay otra opción.

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“No hay vuelta atrás a [un tiempo sin] tecnología”, expone, añadiendo que aunque está de acuerdo en que existe una tensión continua entre las grandes compañías de tecnología y los medios de comunicación tradicionales sobre varios temas, incluyendo la desinformación, “debe haber soluciones para que estos actores trabajen juntos”.

Para luchar contra la difusión de información errónea en su plataforma, en 2017 Facebook se asoció con verificadores de datos profesionalesEnlace externo. El servicio de mensajería WhatsApp ha hecho lo mismo recientementeEnlace externo, al decir que está trabajando con verificadores de datos y concediendo subvenciones a investigadores que pueden ayudar a la empresa a comprender su problema de desinformación. Y este año Facebook ha respondido a múltiples peticiones de más intercambio de datos anunciando un programaEnlace externo para hacer justamente eso con investigadores que buscan desinformación.    

Queda por ver si la autorregulación de las empresas tecnológicas tendrá un impacto duradero en el problema de las ‘noticias falsas’, admite Krichane, que confía en que, al igual que las plataformas tratan de colaborar con la industria de la información, la iniciativa IMI pueda también tender puentes entre periodistas y académicos, primero en Suiza y luego en el extranjero. En su anterior trabajo en el laboratorio digital de la cadena de televisión pública en francés RTS, Krichane conoció a muchos profesionales de los medios de comunicación dispuestos a experimentar con nuevos formatos.    

“Estas son las personas clave [que necesitamos] para empezar a construir puentes para que una comunidad de periodistas, estudiantes e investigadores trabajen juntos en proyectos. Es parte del ecosistema de innovación”, declara.

Más dinero para las noticias digitales

En un movimiento que refleja el cambio en la distribución y el consumo de noticias hacia los medios digitales, a principios de este verano el Gobierno helvético ha presentado un proyecto de ley centrado en el apoyo a los medios digitales. El borrador del texto, abierto a consulta hasta mediados de octubre, pretende sustituir la vigente ley sobre radio y televisión y, entre otras cuestiones, pide la creación de un grupo de expertos independiente que asesore sobre los medios electrónicos. También prestará ayuda económica a las instituciones (incluidas las que se ocupan de los medios digitales) de formación y educación. 

La ley, sin embargo, no aborda la desinformación, ya que el gobierno ya ha dicho que no ve necesaria una legislación al respecto y que, en su lugar, continuará haciendo un seguimiento de la evolución. 

Fin del recuadro


Traducción del inglés: Lupe Calvo

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