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Metodología suiza Proyecto hídrico beneficia a refugiados sudaneses

Grupo de personas alrededor de fuente de agua.

Los pozos más productivos fueron encontrados en el campamento de refugiados de Bidi Bidi gracias a una técnica suiza de mapeo geológico.

(CHYN - - University of Neuchâtel hydrogeology centre )

¿Cómo logra un proyecto de agua mejorar la vida de los refugiados de Sudán del Sur? En un campo de refugiados, uno de los primeros desafíos es asegurar el abasto de agua: al menos 20 litros por persona diarios para beber, cocinar, lavar y limpiar. Una metodología suiza permitió cuadruplicar la oferta de agua en un campo de Uganda. ¿Cómo funciona? ¿Puede ser aplicada en otros sitios?

“No es magia”, ríe Ellen Milnes, hidrogeóloga que labora media jornada para la Universidad de NeuchâtelEnlace externo y la otra media jornada para la Agencia de la ONU para los Refugiados ACNUREnlace externo. La metodología se llama ‘Mapeo de Potencial Rápido de Agua Subterránea’ y se apoya en fuentes de información de acceso gratuito, disponibles en línea, para superponer mapas y trazar los sitios en donde es mejor perforar en busca de agua. Estos mapas están permitiendo a los hidrogeólogos ampliar las áreas con potencial y realizar pruebas adicionales antes de iniciar los procesos de perforación.

Los resultados obtenidos durante el último en el campo de refugiados Bidi Bidi, ubicado al norte de Uganda, son espectaculares.

“Esto está haciendo una gran, gran diferencia”, dice David Njoroge, responsable de Agua, Salud y Saneamiento de la ONU en el campamento. “Pueden imaginar el inmenso desafío que viven las mujeres caminando largas distancias cuando no hay agua, haciendo fila por horas y los problemas relacionados con el costo del transporte del agua. Y todo eso parece haberse resuelto”.

Njoroge dice a swissinfo.ch que actualmente hay agua en suficiencia en el campamento, aunque aún se trabaja para lograr que la energía solar permita bombear el vital líquido a todas las casas.

En busca de agua subterránea

El campamento de Bidi Bidi alberga a más de 200 000 refugiados de Sudán del Sur. Este sitio fue fundado en 2017 y era el más grande de su tipo en el mundo hasta que se produjo el éxodo de refugiados rohinyá hacia Bangladés el año pasado. Es tan grande como una ciudad y la gente está bastante dispersa en el territorio que lo conforma, razón por la que distribuir el agua es un reto. En esta región hay dos periodos de lluvias durante el año y también hay lapsos de sequía, en los tiempos previos a la llegada de las lluvias, el agua escasea, refiere Milnes.

El campo de refugiados alberga a 230 000 personas de Sudán del Sur, incluidos muchas mujeres y niños.

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Ellen Milnes y su equipo están utilizando por primera vez esta tecnología en Bidi Bidi como parte de un proyecto de dos años de duración en el que trabajan con ACNUR y también reciben fondos de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE). Milnes explica que ACNUR estaba ansioso por probar esta metodología en el norte de Uganda porque los pozos que ya estaban perforados en Bidi Bidi no eran muy productivos, pero había una gran presión para evitar incurrir en altos costos de transporte del agua.

Más rapidez

Evidentemente, esta no es la primera vez que se utilizan mapas y datos para hallar agua subterránea. ¿Qué cambió pues esta nueva metodología? Milnes lo define como “la rapidez de acción”.

“En esta metodología existe una obvia falta de datos porque, frecuentemente, los campos de refugiados se establecen en lugares donde no hay nada. Y es difícil lograr algo. Pero estamos compensando esta falta de información con rapidez (en la ubicación de sitios con potencial); de otra manera los fondos serían usados totalmente a ciegas”, dice.

Abajo del campo de Bidi Bidi solo hay roca dura, pero en algunos sitios hay grandes fracturas y estas zonas pueden ser fácilmente identificadas con técnicas de detección remota e imágenes satelitales. Esto ayuda a los equipos de trabajo a afinar los mapas regionales (hechos a gran escala) para reducir el área en la que deben realizarse nuevos estudios geofísicos.

Donde hay fracturas es posible que haya agua, detalla.

“Imaginemos que existe un gran bloque de piedra o roca, se golpea o se hace explotar hasta lograr una fractura. Ahora imaginemos que somos una caída de agua que está ahí dentro, ¿hacia dónde te dirigirías? Probablemente hacia la fractura. El agua, para poder fluir, requiere un vacío, necesita espacio. Así que en áreas de roca dura siempre nos centraremos en buscar dónde hay fracturas”,dice.

Los próximos pasos

Esta metodología suiza también se ha usado para crear mapas en otras áreas de Uganda, como en el campamento de Kyaka cerca del lago Albert, que recibió una nueva afluencia de refugiados de la República Democrática del Congo. Pero las condiciones son diferentes en cada lugar, y no siempre son tan propicias como en Bidi Bidi.

"Fue mucho más difícil lograr los mismos estupendos resultados (de Bidi Bidi) porque en Kyaka el terreno está extremadamente fracturado y esto hace todo más difícil”, dice Milnes.

Ellen Milnes refiere que su equipo trabaja en afinar la metodología para que pueda utilizarse en otros entornos, con diferentes condiciones climáticas y geológicas. Un estudiante de maestría de la Universidad de Neuchâtel, por ejemplo, ha utilizado el mismo enfoque en la región suiza de Emmental. “Tratamos de desvincular (el uso de esta tecnología) de los sitios en donde hay asentamientos de refugiados, porque en el futuro puede surgir algún campamento en lugares de los que no tenemos ni idea en este momento”, explica Milnes.

El equipo de la Universidad de Neuchâtel también realizó un taller con hidrogeólogos del Ministerio de Agua de Uganda que tenían curiosidad por conocer esta metodología y porqué fue exitosa. Milnes dice que esto abrió la "fantástica" oportunidad de compartir experiencias con otros hidrogeólogos para dilucidar qué tan fácil es replicarla en otros lugares. "Tuvimos a 10 personas y avanzamos juntos paso a paso, luego superpusimos los mapas que teníamos para identificar dónde se requiere exactamente afinar la metodología para ver después sus resultados”, Milnes señala que hubo muchas diferencias entre los mapas obtenidos, pero en casi todos se identificaron las mismas áreas con potencial para encontrar agua subterránea.

Sustentabilidad

Milnes pasó cuatro meses en el campamento de Bidi Bidi. Cyrille Scherrer, hidrogeólogo que trabaja con ella en este proyecto por parte de la Universidad de Neuchâtel, también realizó dos misiones, centrándolas sobre todo en la sostenibilidad de los nuevos pozos.

"Todos los pozos recién perforados se localizaron gracias a estos mapas y están funcionando muy bien, pero ahora también estamos interesados en entender qué tan sostenible será el recurso y si estos mapas también pueden proporcionar información sobre si estos pozos pueden utilizarse en el largo plazo”, explica.

Para descubrirlo, el equipo coloca sondas de presión que miden la altura del agua. El nivel baja después de bombear y en la estación seca, pero los expertos quieren descubrir si después regresa a niveles “normales”. Miles precisa que esto es algo que se monitorea diariamente, pero también debe tener un seguimiento estacional y durante varios años.

Sherrer estuvo presente durante algunas operaciones de perforación. Anota que los refugiados se mantienen expectantes. Y se produce una gran alegría cuando el agua brota del suelo. “Es un momento especial para todos”, subraya.


Traducido del inglés por Andrea Ornelas

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