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Mezquitas en Suiza “El imán tiene que dominar la lengua oficial de su ciudad”

"El papel de las mezquitas es apelar a la razón, garantizar la cohesiónsocial y pedir a los feligreses que sean un ejemplo en la sociedad", sostiene el imán Nouriddine Ferjani.

"El papel de las mezquitas es apelar a la razón, garantizar la cohesiónsocial y pedir a los feligreses que sean un ejemplo en la sociedad", sostiene el imán Nouriddine Ferjani.

(Keystone)

Según un reciente sondeo, dos tercios de los suizos se niegan a que el islam se reconozca como una religión oficial y equivalente al cristianismo y el judaísmo. Esto implica que los musulmanes en Suiza tienen que aunar esfuerzos para integrarse en el país.

Estos resultados deben dar qué pensar sobre todo a los imanes, que ejercen un papel importante en la vida de la comunidad, e incitarlos a volcarse en el proceso de integración y en la lucha contra el extremismo religioso. ¿Qué condiciones se necesitan para que puedan desempeñar mejor ese papel? swissinfo.ch entrevistó al imán de la Chaux-de-Fonds, Nouriddine Ferjani.

Musulmanes en Suiza

Los entre 400 000 y 450 000 musulmanes que viven en Suiza, según las más recientes estimaciones, representan cerca del 4,5% de la población total.

La gran mayoría de ellos son de origen europeo, es decir, turcos y albaneses (Kosovo y Bosnia-Herzegovina). Los musulmanes de origen suizo representan el 11% de la comunidad.

Durante las dos últimas décadas, el número de centros islámicos, asociaciones comunitarias y de tiendas que venden alimentos Halal ha aumentado de forma espectacular.

Hoy existen más de 250 centros islámicos en Suiza que se reparten así:

el 45% son de origen turco

el 40% son albaneses, kosovares y bosnios

y el 15% son árabes.

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swissinfo.ch: ¿Piensa usted que los imanes en Suiza deben predicar y pronunciar sus discursos en una de las lenguas nacionales de Suiza?

Nouriddine Ferjani: Personalmente, me remito al versículo del Corán que dice: “No hemos enviado ningún mensajero que no se explique en la lengua de su pueblo”. Y en ese sentido, el mensajero –cuando tiene una comunidad– debe hablar en la lengua de esa comunidad. Aquí estamos en [el cantón de] Neuchâtel, en La Chaux-de-Fonds, donde el idioma oficial es el francés. Por lo tanto hablo en esa lengua con mis conciudadanos y correligionarios. Obviamente, los textos religiosos de referencia están en árabe, y es lógico que una parte de la explicación se haga en esta lengua, pero la mayor parte de la alocución a los feligreses debe ser en francés, porque quienes me rodean no comprenden la lengua árabe.

swissinfo.ch: ¿Qué ocurre si el imán no conoce bien el contexto (social, legal, cultural,…) del país y no domina una de las lenguas nacionales? ¿Puede desempeñar su papel?

N. F.: Le respondo de nuevo con el mismo versículo, en el sentido de que la lengua aquí no significa solamente la lengua hablada y la palabra pronunciada, sino todo un sistema de pensamiento, filosofía, cultura,… que engloba todos los aspectos sociales. Para ejercer correctamente su papel, el imán debe dominar la lengua oficial de la ciudad, del cantón donde vive, debe formarse e informarse sobre todos los aspectos y todos los niveles para conocer lo que ocurre a su alrededor, en su entorno. Solamente en ese caso será capaz de proponer soluciones a los feligreses. El imán tiene que estudiar, por ejemplo, la historia del cantón, estar al día sobre las leyes vigentes,… porque todo esto le va a ayudar a transmitir un mensaje acorde con el contexto en el que vive. Es verdad que en cada religión hay principios y valores inamovibles, pero son valores que comparten la sociedad y las otras tradiciones religiosas. En el islam, por ejemplo, hay valores inmutables, pero las opiniones jurídicas cambian según el tiempo y el lugar gracias a lo que los sabios llaman ‘el silencio cualificado’.

swissinfo.ch: ¿Es posible para un imán que predica en Suiza adquirir esos conocimientos y competencias?

N.F.: Hoy esa tarea no es nada fácil. Se puede exigir todo lo que se quiera de un imán que percibe una remuneración y dispone de un trabajo fijo. Pero es prácticamente imposible para un imán que ejerce esa función de forma benévola, como lo hacen el 90% de los imanes en Suiza. Estos imanes se dedican también a otras actividades para ganarse la vida. El día en que los imanes sean remunerados, podremos hablar de exigencias. Hoy por hoy, lo mínimo es dominar una lengua nacional.

swissinfo.ch: Actualmente se habla mucho del papel crucial que tienen los imanes en el proceso de desradicalización de los jóvenes extremistas. ¿Recibe suficiente ayuda y respaldo de las autoridades para llevar adelante esa lucha y contribuir a la paz social?

N.F.: Mi experiencia personal y la realidad en el terreno muestran que los imanes hacen esfuerzos, al igual que la mayoría de las organizaciones musulmanas, para prevenir la radicalización de los jóvenes, pero no vemos que la otra parte aúne esfuerzos.

Es verdad que los periodistas nos preguntan qué hacemos, pero como siempre caen en explicaciones simplistas y no miran el fenómeno en su conjunto ni tienen en cuenta todos los factores. Nos preguntan por qué los jóvenes se radicalizan, pero nosotros lo hemos dicho y repetimos: la gran mayoría de los casos nada tienen que ver con las mezquitas. En el 99% de los casos la radicalización ocurre fuera de las mezquitas, porque esos jóvenes saben que en la mezquita se predica la tolerancia y la integración.

Desde hace años los imanes cumplimos con nuestro trabajo, al igual que lo hacen la mayoría de las organizaciones musulmanas y, sin embargo, los medios no cesan de criticarnos y de vernos como blanco de un fenómeno al que los gobiernos de Suiza y otros países hasta hoy han sido incapaces de encontrar solución. Las autoridades hablan sin parar de proyectos, de ideas, pero en la práctica no vemos nada. Que yo sepa, somos los únicos que trabajamos en este tema. 

swissinfo.ch: ¿Qué opina de una ley que obligue a los imanes en Suiza a predicar exclusivamente en un idioma nacional del país?

N.F. Creo que no se puede resolver este tipo de cuestiones obligando a una parte. Además, ¿se va prohibir a los musulmanes algo que no se ha prohibido a otras comunidades religiosas? La prohibición se convertiría así en una medida discriminatoria que no hace sino acentuar las fracturas. ¿Se va a prohibir por ejemplo utilizar el latín, el griego o el portugués en las iglesias? Yo, personalmente, prefiero hablar de sensibilización en lugar de obligación o prohibición. Y no hablemos de la falta de recursos, sobre todo económicos, porque para aprender idiomas se necesita mucho dinero.

swissinfo.ch: Algunos casos recientes ocurridos en diferentes mezquitas hicieron correr ríos de tinta (Ginebra, Basilea, Winterthur,…) donde –según algunos medios– los imanes tuvieron un rol en la radicalización de los jóvenes o en que estos partieran a zonas de conflictos armados. ¿Cuál es su valoración?

N.F.: Obviamente, mi primera reacción es verificar qué hay de cierto o no en lo que escribieron los medios. Y en segundo lugar, el papel de las mezquitas es apelar a la razón, garantizar la cohesión social y pedir a los feligreses que sean un ejemplo en la sociedad. No hay un sabio musulmán de confianza que se posicione jurídicamente a favor de la violencia, del odio o que no condene el terrorismo. Si se demuestra que es cierto que el imán de Winterthur llamó a sus feligreses a matar a los musulmanes no practicantes, quiere decir que ese imán no ha entendido su propia religión: La incitación al odio es condenable.

swissinfo.ch: Todos los expertos coinciden en que es necesario crear un programa de formación de imanes en Suiza. En su opinión, ¿cuál es la solución?

N.F.: Creo que ese objetivo –aunque es loable– va a requerir mucho tiempo ponerlo en práctica, porque la simple fundación del centro ‘Suiza Islam y Sociedad’ en la Universidad de Friburgo fue combatida por una iniciativa popular que lanzó la sección local de la UDC [Unión Democrática de Centro, derecha conservadora]. Formar imanes en Suiza creo que es una buena idea, pero se necesita un programa creíble, docentes cualificados y, sobre todo, un presupuesto sólido y una voluntad sincera. Crear una cátedra de estudios islámicos en una universidad, por ejemplo, puede significar un gran avance, pero a condición de que esa docencia sea objetiva, es decir, que no denigre ni desfigure la religión musulmana.

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Traducción del francés: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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