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Migración: un reto, pero también una oportunidad


Por Rita Emch, Nueva York


Jóvenes inmigrantes al interior de un centro fronterizo griego-turco. (Keystone)

Jóvenes inmigrantes al interior de un centro fronterizo griego-turco.

(Keystone)

Suiza desempeña en este año la presidencia del Foro Global sobre Migración y Desarrollo (GFMD en su sigla inglesa). Este espacio de diálogo pretende fortalecer la cooperación entre los países de origen, tránsito y destino, incorporando en él a otros actores que también abordan la migración y el desarrollo.

El Foro Global sobre Migración y Desarrollo es el único proceso de diálogo universal en su género. Fue creado en 2006 a iniciativa del entonces secretario general de Naciones Unidas Kofi Annan. Actúa fuera de las estructuras del organismo mundial, pero está abierto a todos los estados miembros de la ONU.

El embajador especial de Suiza para la cooperación internacional en asuntos de migración y desarrollo Eduard Gnesa se reunió la semana pasada con el  el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, en Nueva York, para presentar un concepto con el cual Suiza quiere impulsar el diálogo en este año.

Migración en el mundo

Nunca como ahora tantos seres humanos han vivido fuera de sus países de origen. Según los cálculos de Naciones Unidas en 2010 eran aproximadamente 240 millones, es decir casi el 3% de la población mundial. La gran mayoría de esa migración está motivada por la búsqueda de trabajo.

El dinero que envían los migrantes a sus países de origen supera de lejos el volumen total de la cooperación pública al desarrollo. Según datos del Banco Mundial, las sumas enviadas por la diáspora en el 2009 alcanzaron un total de 307.000 millones de dólares.

Las “remesas“ enviadas por los trabajadores extranjeros desde Suiza a sus países fue de 19.000 millones de dólares en el año 2009. Suiza ocupa en este orden, el 3er. lugar , después de EEUU y Arabia Saudita.

Fuente: Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE)

Ímpetu pragmático

El máximo directivo de la ONU habría acogido favorablemente la idea suiza de celebrar varios encuentros regionales en vez de una sola gran conferencia anual, según informó Gnesa a la prensa helvética en Nueva York. Los resultados de las reuniones regionales serán resumidos a fin de año.

“Queremos dar un impulso práctico y poner acento en el diálogo de temas específicos entre los países de todas las regiones”, dijo Gnesa.  Los encuentros deben orientarse a la acción e incluir, además de los Estados y las organizaciones internacionales, a los actores de la sociedad civil y de la economía.

Por eso se considera importante que en la mesa de discusiones sobre migración de mano de obra tome parte la empresa privada para buscar soluciones, por ejemplo, a la regulación del flujo laboral o la seguridad de los derechos de las personas.

Suiza atribuye un gran valor a la posibilidad de compartir con otros países sus experiencias en los ámbitos de la Migración y el Desarrollo. La migración y el desarrollo, así como los múltiples temas vinculados: pobreza, cambio climático, diáspora, remesas (dinero enviado por la diáspora a sus países de origen) atañen a todo el mundo. Ningún Estado puede resolver solo los efectos que derivan de ellos.

Diálogo nuevo ante una situación nueva

Eso explica también el hecho de que en el Foro sobre Migración participen estados como China, India, Rusia y Estados Unidos.

Los problemas de la migración eran vistos antes desde el aspecto del diálogo Norte-Sur, limitándolo a la condición de un problema entre pobres y ricos. Pero el avance de la globalización, sostiene Gnesa, ha cambiado el mundo y, por ende, también el debate.

El asunto de la migración afecta de distinta manera que hace algunos años a países de América del Sur, Tailandia o Sudáfrica. Ya dejaron de ser esencialmente países de origen, porque hoy son igualmente Estados de tránsito y de destino.

En consecuencia, cambia el enfoque del tema. Es cada vez mayor el número de países que deben abordar los problemas migratorios y ante esta constatación es imprescindible un diálogo global.

Eso relieva asimismo la estrategia sobre política internacional de migración que acaba de aprobar Suiza, en cuyo contenido el Gobierno insiste en que los asuntos de la migración deben ser tatados en un contexto internacional, señala el diplomático suizo.

Entre los problemas que deben ser abordados figura naturalmente la migración ilegal y los retos que ella presenta, por ejemplo, el comercio de seres humanos.

El Foro constituye, a juicio de Gnesa, un buen sitio para encarar asuntos difíciles, porque no es un gremio político. “Todos pueden hablar con libertad y plantear sus ideas en la mesa. Todos pueden aprender recíprocamente. También Suiza puede sacar provecho de las experiencias de otros y del intercambio”.

Alianzas sobre migración

Migración en Suiza

Más de dos millones de personas emigraron a Suiza en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Todos han contribuido notablemente al desarrollo económico del país.

En los años previos a esa época, miles de suizos y suizas dejaron el país por razones económicas. Cerca de un 10% de la población suiza vive actualmente en el extranjero.

Millones de personas son cada año víctimas de los tratantes de seres humanos. Muchos países en desarrollo sufren los efectos del 'brain drain' (fuga de cerebros), porque cuando sus jóvenes profesionales parten al extranjero pierden conocimientos.

Algunos Estados encaran dificultades debido al proceso de integración de los extranjeros en la sociedad de acogida. A veces surgen actitudes de hostilidad hacia los extranjeros, xenofobia o racismo.

Fuente: Oficina Federal de Migración y Ministerio de Asuntos Exteriores

“Podemos y tenemos que hablar francamente en este foro de diálogo. Eso implica también explicar a los países de origen por qué no podemos abrir las puertas a todos”. Aclararles por qué no todos pueden encontrar trabajo.

A propósito señaló que en los últimos diez años se han suprimido 350.000 empleos para trabajadores poco cualificados, pero se han creado 450.000 puestos para personas de alta cualificación profesional.

Suiza estaría apostando hoy por alianzas migratorias que tomen en cuenta los intereses de ambas partes, tal como ya se hace con Bosnia-Herzegovina, Serbia y Kosovo. Pronto se hará lo mismo con Nigeria.

El aspecto más colectivo de la política de migración será también destacado por la cooperación estrecha entre la Oficina Federal de Migración, la Sección Política IV del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y la Secretaría de Estado de Economía (SECO).

En el futuro, los Estados industriales deben apoyar a los países menos desarrollados con ayudas más concretas en sectores tales como la educación o la formación profesional, pero también con asistencia estructural y de retorno. A las personas debe irles bien en sus países de origen, para que no tengan que emigrar.


(Traducción: Juan Espinoza), swissinfo.ch



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