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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el 5 de febrero de 2017, durante una reunión semanal con su gabinete en Jerusalén

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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, viajó este lunes a Estados Unidos, donde se reunirá con Donald Trump, cuyas promesas electorales muy favorables a Israel podrían chocar con la realidad de las relaciones diplomáticas.

Netanyahu y su ejecutivo, considerado el más a la derecha de la historia israelí, ven en la llegada de Trump el comienzo de una nueva era, tras ocho años de tensiones con la administración Obama a causa de las colonias e Irán.

En el aeropuerto Ben Gurion, poco antes de su partida, el primer ministro afirmó que "la alianza con Estados Unidos siempre fue extremadamente fuerte. Y, lo será aún más (...) El presidente Trump y yo tenemos una visión similar sobre los peligros que emanan de la región, pero también de las ocasiones" que se presentan, destacó.

Sin embargo, tras su investidura, Trump matizó sus declaraciones de campaña, las cuales habían alentado a la derecha más recalcitrante del Estado hebreo y a algunos ministros del Gobierno a reclamar una colonización desenfrenada y la anexión de Cisjordania ocupada.

Presionado por el auge de un sector aún más derechista que el suyo y las investigaciones policiales en su contra por presunta corrupción, Netanyahu anunció el 20 de enero la construcción de más de 5.000 viviendas de colonos en Cisjordania y del primer asentamiento impulsado por el propio Gobierno desde hace más de 20 años.

Tras dos semanas de silencio, la Casa Blanca fijó sus límites.

El viernes, en un diario israelí, el propio Trump declaró que no creía que la expansión de las colonias fuese "buena para la paz", añadiendo que quiere un "buen acuerdo" para todas las partes, pero que israelíes y palestinos deben mostrarse "razonables".

Según algunos expertos, el mensaje de Trump a Israel y a su derecha más conservadora es que no dará un cheque en blanco al considerado como gran aliado de Estados Unidos y que reserva sus opciones para presidir un acuerdo.

"En Washington, Benjamin Netanyahu probará su margen de maniobra sobre la colonización", declaró a la AFP Marc Heller, politólogo del Instituto para Estudios sobre Seguridad Nacional (INSS).

"Desde hace tres semanas, Donald Trump se expresa diferente, hay que actuar con prudencia", sugiere el diputado Michael Oren, viceministro encargado de la diplomacia en la oficina del primer ministro.

Estas declaraciones están dirigidas al ministro de Educación, Naftali Bennett, líder del partido nacionalista religioso Hogar Judío y destacada figura reivindicativa de la colonización y la anexión.

El sábado, Bennett presionó abiertamente al primer ministro para que aprovechase la "ocasión histórica" que supone la llegada al poder de Trump para abandonar definitivamente la solución de dos Estados.

- Irán y Hezbolá, en la agenda -

Netanyahu le respondió el domingo en un consejo de ministros que pensaba comunicarle a Trump su apoyo a la solución de dos Estados, pero denunciando la mala voluntad palestina, según la prensa israelí.

"Benjamin Netanyahu llegará presentando la solución de dos Estados como un punto de vista y propondrá esbozar entre medio posibles acuerdos interinos aceptables para los palestinos", añade Oren.

En cuanto al traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén, Heller y la mayoría de comentaristas estiman que este asunto "es marginal, en la medida en que esta promesa tiene pocas posibilidades de ser cumplida".

En contrapartida, Netanyahu cuenta con poner el acento sobre Irán, enemigo número uno de Israel. Fue uno de los más feroces detractores del acuerdo de 2015 entre Irán y las grandes potencias sobre el programa nuclear de la República islámica, que calificó de "error histórico".

En la misma frecuencia, Trump dijo durante su campaña que el acuerdo era "lo más estúpido" que había conocido.

"Pero el nuclear está lejos de ser el único motivo de preocupación respecto a Irán: Netanyahu quiere explicar al presidente que Estados Unidos debería impedir una presencia militar iraní permanente en Siria y en las proximidades de las fronteras israelíes, lo que constituye una amenaza estratégica", subraya el responsable.

El ministro de Transportes, Israel Katz, también consideró que Irán es el "sujeto central", puesto que "al establecerse en Siria de manera duradera con el apoyo de Hezbolá, Irán quiere crear un eje territorial que una su territorio con Líbano, pasando por Irak y Siria, lo que pondría en peligro la seguridad israelí".

"Garantizar ante todo la seguridad política de Israel constituirá el elemento esencial" de su encuentro con Trump, dijo Netanyahu el domingo.

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