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Nuevo presidente


"En Suiza los mandatos del pueblo se ejecutan”


Por Peter Siegenthaler e Igor Petrov


Suiza frenará la inmigración, de ser posible, con el acuerdo de la UE, dice el presidente suizo, Johann Schneider-Ammann, que hoy asume su puesto rotativo y puramente representativo, a la cabeza del Gobierno colegiado helvético.  (Rolf Amiet, swissinfo.ch)

Suiza frenará la inmigración, de ser posible, con el acuerdo de la UE, dice el presidente suizo, Johann Schneider-Ammann, que hoy asume su puesto rotativo y puramente representativo, a la cabeza del Gobierno colegiado helvético. 

(Rolf Amiet, swissinfo.ch)

Johann Schneider-Ammann, otrora empresario, no quiere actuar como un patrón en su papel de nuevo presidente de Suiza, sino buscar soluciones de consenso para “mantener la libertad, la seguridad y el bienestar” en el país. Aboga por la apertura al mundo, pero también por la soberanía del país con su democracia directa. 

No es un genio en la comunicación ni tampoco el más popular de los siete miembros del Gobierno colegiado. Pero el Parlamento, con un extraordinario resultado, lo eligió en diciembre pasado para ocupar la presidencia este 2016. El liberal radical se mantiene a cargo de la cartera de Economía.

Durante este año se esforzará en garantizar la ocupación laboral plena para que “todos puedan tener perspectivas”. Para Suiza, indica Schneider-Ammann en entrevista con swissinfo.ch, con su pequeño mercado interno, el libre comercio es una premisa fundamental. 

swissinfo.ch: Los refugiados y la seguridad ocupan mucho a la Suiza actual. El terrorismo, tras los atentados en París, también es un asunto prioritario en Europa. ¿También para Suiza?

Johann Schneider-Ammann: La emigración hacia Europa es uno de los más grandes desafíos que este continente vive desde la Segunda Guerra Mundial. El Terrorismo en Europa no es nuevo, pero París mostró una nueva dimensión. No podemos ver en cada refugiado a un criminal. Pero debemos dejar que reine la precaución y tener cuidado de quién llega. Aquel que por razones humanitarias encuentra protección aquí, debe integrarse y respetar nuestras reglas. Y aquel que no pueda permanecer aquí, debe partir.

swissinfo.ch: Para Suiza, la relación con la Unión Europea es un gran tema, sobre todo desde el respaldo en las urnas a la iniciativa “contra la inmigración en masa”, que exige un freno claro a la inmigración. ¿La aplicará, aun cuando estos vínculos se vean afectados?

J.S.-A.: El Consejo Federal sigue dos objetivos: Primero, queremos asegurar esta relación bilateral con la Unión Europea (UE). Segundo, respetamos evidentemente la voluntad popular y limitamos la inmigración. Queremos alcanzar ambos objetivos con una cláusula de protección.

Con ello se frenará la inmigración, por un lado, y por el otro, no se pondrá en cuestión el principio fundamental de la libre circulación de personas, parte de los Acuerdos Bilaterales I.

swissinfo.ch: Ese es el argumento de Suiza, ¿pero la UE lo ve así?

J.S.-A.: Pretendemos alcanzar una solución de común acuerdo con la UE. Pero si no es posible, Suiza establecerá la cláusula de seguridad unilateral. Encabezaré a partir de este mes los contactos con el presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker, una tarea que mi antecesora, Simonetta Sommaruga, cuidó con gran esmero. Hablo por Suiza, no por la UE.

swissinfo.ch: De aquí a un año, Suiza quiere frenar la inmigración con esta cláusula, incluso sin solución amistosa con la UE. ¿Con esto, Suiza no se coloca ella misma bajo presión?

J.S.-A.: El Consejo Federal lo ha reflexionado profundamente. Recibió un mandato constitucional ciudadano. Y debe aplicarlo. En Suiza los mandatos del pueblo se ejecutan, se respetan.

swissinfo.ch:… ¿a pesar de sacrificar los acuerdos bilaterales?

J.S.-A.: Esto hay que impedirlo. No sabemos cómo reaccionará la UE. Pero sabemos que la UE califica de fundamentalmente buena y valiosa su relación con Suiza. El intercambio comercial es muy intenso: mil millones de francos por día laboral. La UE obtiene un excedente en su balance comercial de 70 mil millones de euros. De cara a sus problemas de ocupación, la UE deberá reflexionar muy bien si tiene sentido establecer una valla económica en sus relaciones con Suiza. No resulta realista suponer que la UE simplemente decida desenchufar la clavija.

sswissinfo.ch: La economía suiza sufre por la fuerza de la moneda helvética. Miles de plazas de trabajo en la industria han sido cerradas desde que se retiró el límite de tipo de cambio entre el euro y el franco. ¿En su calidad de ministro de Economía, cómo evita que se pierdan más empleos?

J.S.-A.: Solo la política monetaria puede influir en el curso de la moneda, tarea del Banco Nacional Suizo.

En el ámbito político-económico, actuamos a corto plazo en lo que podemos. A finales de enero pasado autorizamos el trabajo reducido para empresas en aprietos a causa del franco fuerte [reducción transitoria del tiempo laboral para empleados en un negocio, con el que reciben una indemnización del seguro para el desempleo]. Solicitaré al Consejo Federal prolongar el periodo de la disminución del tiempo laboral de 12 a 18 meses.

Por otra parte, el Gobierno aumentó a 20 millones la suma para el fomento de la pequeña y mediana empresa dedicada a la exportación. Una medida muy valorada por la economía. Ahora reflexionamos sobre qué medidas podremos establecer para el 2016.

Además de esas medias, lo más importante es reducir la presión a las empresas, con menos burocracia y costos bajos. Debemos cuidar de nuestro sector industrial.

swissinfo.ch: También la plaza financiera suiza ha recibido gran presión internacional. Hoy, el secreto bancario para clientes extranjeros ya no existe. Para la gente local, permanece. ¿Esto es correcto?

J.S.-A.: Sí. En este país existe una relación de confianza entre el ciudadano y el Estado. En esto se basa el secreto para los clientes bancarios. El ciudadano declara a las autoridades y ellas lo verifican. Se castiga a aquel que presenta informaciones falsas. Si una persona actúa correctamente, tiene derecho a que el Estado no hurgue en sus relaciones privadas.

swissinfo.ch: Precursor del libre comercio, usted apoyó con ahínco el acuerdo con China, en vigor desde hace más de un año. Desde entonces, el intercambio comercial aumentó significativamente, pese a que apenas se está en el proceso de reducción progresiva de aranceles.  ¿Cómo explicar este incremento?

J.S.-A.: El Acuerdo de Libre Comercio entró en vigor el 1 de julio de 2014. Desde entonces es efectivo, aun cuando no todos los aranceles se hayan reducido. Incluso al término de las negociaciones técnicas en 2012, el mercado comprador de nuestra industria creció en importancia. Se sabía que llegaría un nuevo régimen arancelario. Esto provocó el ascenso en la curva de crecimiento.

Los resultados para el primer año son buenos. A escala mundial, Suiza tuvo un crecimiento en sus exportaciones de 0,9%, China, de alrededor del 2,3%. El acuerdo ayuda a las firmas de aquí a asegurar sus plazas de trabajo.

Las autoridades de Suiza y China colaboran bien. Cuando algo no es adecuado, los problemas pueden ser resueltos de modo eficiente. Todos los días escucho algo sobre lo importante que es ese acuerdo. En comparación con nuestros competidores europeos, tenemos una ventaja, pues ellos no han alcanzado un acuerdo hasta ahora.

swissinfo.ch: La economía aplaudió esa jugada de ajedrez, pero también ha habido críticas. ¿Suiza tolera violaciones de los derechos humanos en China a través de este acuerdo?

J.S.-A.: No, para nada. En el preámbulo del acuerdo se hace referencia a la carta de la ONU y a cuestiones de derechos humanos.

En el convenio, trabajamos un capítulo por separado sobre los desafíos ecológicos, y firmamos un acuerdo adicional sobre aspectos sociales.

Entre más intensa sea la relación de los chinos con el comercio mundial, habrá mayor transparencia y mayor consideración a los ámbitos sociales y ecológicos.

swissinfo.ch: El libre comercio de Suiza con China concierne a un gran sector del mercado mundial. Importante también es, junto al europeo, el mercado estadounidense. EE.UU. y la UE están a punto de concluir una Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI). ¿Suiza seguirá estos pasos?

J.S.-A.: Es posible que la ATCI se concrete durante el mandato del presidente Obama. Seguimos de modo intenso y muy de cerca esas negociaciones, para poder reaccionar rápidamente en el momento oportuno.

Obtuvimos en 2012 que el representante comercial estadounidense nos mantenga informados de los avances en las conversaciones. Me he reunido con él varias veces, la última, en verano, en Washington. Nos han dejado en claro que cuando el acuerdo con la UE esté listo, Suiza podría sumarse a la ATCI, pero bajo ningún caso aceptaría otras condiciones. Es tomarlo o dejarlo.

Tengo un lema, y no solo para mi año en la presidencia: “Juntos por empleos y por nuestro país”. Quiero ocupación al 100% en Suiza, para que todos tengan una perspectiva. Para ello trabajamos entre bastidores para no quedar de lado cuando la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI) se concretice.

Johann Schneider-Ammann

Nació en 1952 en Sumiswald, Emmental. Estudió Electrotécnica en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ).

En 1982 y 1983 realizó la Maestría en Administración de Negocios en la escuela INSEAD, en Fontainebleau, cerca de París.

Está casado y tiene dos hijos.

En 1981 ingresó en la empresa industrial de la familia de su esposa, en Langenthal.

Desde 1990 dirigió el Grupo Ammann, hasta que en 2010 fue electo como miembro del Gobierno de Suiza. Desde entonces, ocupa la cartera de Economía, Educación e Investigación.

Desde 1999 presidió la Asociación Swissmem, de la Industria del Metal, la Electrónica y la Maquinaria.

En diciembre de 2015, la Asamblea Federal lo eligió como presidente de Suiza (cargo anual, rotativo y solo de carácter representativo)



Traducción: Patricia Islas, swissinfo.ch

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