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Imagen de archivo de munición requisada en las zonas de Palmira y El Cerrito, Colombia, sep 11, 2011. La violencia en Colombia se redujo por el cese al fuego bilateral que acordaron el Gobierno y la guerrilla de las FARC, pero para que el país logre una paz estable necesita una cultura de respeto por la vida, además de la inclusión económica y social de la población más pobre, dijo el jueves la ONU. REUTERS/Jaime Saldarriaga

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Por Luis Jaime Acosta

BOGOTÁ (Reuters) - La violencia en Colombia se redujo por el cese al fuego bilateral que acordaron el Gobierno y la guerrilla de las FARC, pero para que el país logre una paz estable necesita una cultura de respeto por la vida, además de la inclusión económica y social de la población más pobre, dijo el jueves la ONU.

El Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron en noviembre del 2016 un acuerdo de paz para acabar con un conflicto interno de más de medio siglo que ha dejado 220.000 muertos y que se ha evidenciado en una disminución de las muertes en combates, así como de los ataques en selvas y montañas.

"El cese al fuego con las FARC ha tenido un gran impacto en términos de reducción de los niveles de violencia. Gracias al cese al fuego se han salvado vidas y estimo se ha evitado mucho sufrimiento", dijo el coordinador residente de las Naciones Unidas en Colombia, Martín Santiago, en la presentación del informe anual de derechos humanos en el país sudamericano.

"Pero no es suficiente. Nos preocupa muy profundamente la violencia contra líderes, lideresas, defensores y defensoras de derechos humanos. La persistencia de esta violencia pone en riesgo el propósito común de la paz en el país", aseguró.

La oficina en Colombia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU verificó la muerte violenta de 63 defensores de derechos humanos en ataques que se registraron en áreas que estuvieron bajo el control de las FARC y en donde se registran actividades ilícitas como narcotráfico y minería ilegal.

En su informe anual la ONU alertó al gobierno colombiano sobre la intención de grupos armados ilegales como las bandas criminales de ocupar los espacios que antes controlaban las FARC y le pidió que asuma el control territorial con las Fuerzas Armadas, además de la implementación de planes de asistencia social para reducir la pobreza en esas regiones.

"La construcción de paz debe traducirse en mejorías concretas de la vida de las personas (...) entendida como acceso a bienes públicos, a la salud, la educación, la alimentación, la vivienda", afirmó Santiago.

Actualmente, los alrededor de 7.000 integrantes de las FARC que conformarán un nuevo partido político, se encuentran ubicados en 26 zonas como parte del proceso de abandono de armas que debe concluir a mediados del año con la facilitación de las Naciones Unidas.

(Reporte de Luis Jaime Acosta, editado por Gabriela Donoso)

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Reuters