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Oriente Medio Siria: aumenta riesgo de "libanización"

Una grenada RPG que no explotó fue hallada en el poblado de Kourin, luego de ataque del ejércitio sirio el 22.02.

(Timo Vogt/Bildrand)

Con el correr de los meses las potencias de Oriente Medio se involucra cada vez más en la crisis de Siria, como en Líbano hace 30 años. La comunidad internacional sigue dividida e impotente. Pero el impulso creado por el plan de Annan aún puede dar sorpresas.

La masacre de Hula (cerca de Homs) demuestra una vez más que las violencias en Siria son esencialmente el acto de un régimen y sus milicias que reprimen un levantamiento popular y una oposición mal armada. Mientras, y desde el inicio de la sublevación, Bachar al-Assad repite que Siria es víctima de grupos terroristas financiados desde el exterior.

El sangriento conflicto entre un pueblo y su tirano no escapa a la interferencia de los países de la región, opina Yves Besson, embajador de Suiza en Líbano y en el mundo árabe de 1971 a 1982 e implicado siempre como académico en la región.

Yves Besson destaca las similitudes entre la guerra civil libanesa (1975-1990) y la que tiene lugar en Siria: “Como Líbano fue el campo de batalla de un conflicto interárabe, Siria se convierte en el escenario de un juego regional más amplio”.

“Múltiples indicios permiten pensar que el islamismo radical apoyado secretamente por Arabia Saudí busca la confrontación, la guerra civil. Enfrente, encontramos, también en Siria, la Guardia Revolucionaria Iraní con la base de retaguardia en que se ha convertido Irak”.

Entre los bastidores de la crisis de Siria, tiene lugar también la presión que enfrenta a Irán, Siria y el Hezbollah libanés, por un lado, y por otro a las monarquías del Golfo, lideradas por Qatar y Arabia Saudí .

Sunitas VS chiís

“Muchos observadores se niegan a reconocer la importancia de la dimensión religiosa en las tensiones de Oriente Medio. Sin embargo, la oposición entre chiítas y sunitas no desapareció con los levantamientos populares en el mundo árabe, pese a que con mayor frecuencia es subyacente. La represión del levantamiento mayoritariamente chií en Bahrein es muy clara en este sentido”, señala Yves Besson.

De hecho, el derrocamiento de Saddam Hussein en Irak por Washington y Londres se tradujo en el impulso del vecino chií Irán, fortaleciendo los temores de las monarquías sunitas de Oriente Medio. Las tensiones cristalizan ahora con la voluntad de Teherán de dotarse de los medios necesarios para fabricar la bomba atómica.

El futuro del régimen de al-Assad constituido esencialmente por la comunidad chií de los alauitas – va a tener peso en el equilibrio regional entre chiís y sunitas.

Yves Besson recuerda que la mayoría de las ciudades donde se han dado levantamientos y que han sido violentamente reprimidas por Damasco, son en su mayoría sunitas. Subraya igualmente que “las minorías en Siria tienen todo que temer de este enfrentamiento entre sunitas y chiíes. Los armenios, al norte, por ejemplo, tienen mucho miedo de un nuevo exilio.

Los más expuestos son los cristianos, protegidos del régimen de al-Assad, pero sin apoyo externo. Muchos cristianos de Irak se refugiaron en los suburbios de Damasco, desde la caída de Saddam Hussein”.

Pacificar o amplificar la guerra civil

Una intervención militar internacional contra el régimen de al-Assad -opción evocada con insistencia en los últimos días- conlleva el riesgo de implicar a toda la región en una espiral de violencia con consecuencias impredecibles.

Es el temor de Marcelo Kohen, del Instituto de Estudios Superiores  Internacionales y del Desarrollo, de Ginebra.

“Frente a las atrocidades cometidas por el régimen sirio, es muy fácil decir - la opinión pública está preparada para ello – utilicemos la fuerza. Pero hay que pensar en las consecuencias del uso de la fuerza, ya sea una intervención directa o una ayuda militar a los rebeldes”.

“Tras el fin de la Guerra Fría, una cultura de la fuerza se estableció a escala internacional. Empero, se ha constatado (Irak, Afganistán, Libia) que el uso de la fuerza no resuelve todos los problemas, ni mucho menos”, dice el profesor.

La responsabilidad de proteger

Los partidarios de la opción militar invocan la “responsabilidad de proteger”, un principio adoptado por la ONU en 2005 que permite a la comunidad internacional intervenir en casos de genocidio y crímenes contra la humanidad.

“La responsabilidad de proteger ha generado expectativas exageradas, explica Marcelo Kohen. Sin embargo, este principio no ha aportado elementos nuevos sobre el uso de la fuerza previsto en la Carta de las Naciones Unidas”.

Queda entonces la opción diplomática y el plan de paz de seis puntos de Kofi Annan, ex secretario general de la ONU. Una iniciativa enterrada por muchos observadores, debido a su incumplimiento por parte de Damasco.

Para Yves Besson, sin embargo, tiene el mérito de existir.

“Diplomáticamente, políticamente es útil. Es la única concesión hecha por el régimen de al-Assad, a pesar de que sabía muy bien que tenía los medios para hacerla inoperante. La comunidad internacional no va a ponerle fin, aunque nadie se hace ilusiones sobre su eficacia, debido a que alrededor de este plan, es posible construir otra cosa”.

Una alternativa a la guerra

Punto de vista al que adhiere Marcelo Kohen: “Esta crisis también puede permitir a la comunidad internacional encontrar fórmulas innovadoras para resolver los conflictos dentro de otros Estados por un medio diferente al de la fuerza”.

Las herramientas a disposición de las Naciones Unidas (sanciones, misión de observación, justicia internacional) se están aplicando. Es muy pronto para hacer un balance. Para la comunidad internacional se trata de aprender a articular mejor todas esas herramientas. La esperanza es obtener más resultados y a menos costos, incluido en vidas humanas y en destrucción, que con el uso de la fuerza”.

Como sea, la actitud de Rusia - aliado estratégico de Damasco - es crucial. Es  la convicción de Yves Besson: “La clave está en Moscú, en ninguna otra parte. Lo que Washington no quiere reconocer. Todo ese despliegue de compasión humanitaria enmascara un juego perfectamente cínico de relación de fuerzas que opone a los occidentales contra los rusos y los chinos”.

Frente diplomático

La Liga Árabe pidió el 2 de junio a las Naciones Unidas establecer un calendario para la aplicación del plan de Annan y recurrir al Capítulo VII de la Carta para imponer sanciones a Damasco, y la ruptura de relaciones diplomáticas.

La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, dijo que la comunidad internacional debería tener la posibilidad de actuar como último recurso fuera del Consejo.

Sin embargo, el secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, dijo luego que cualquier operación militar en Siria debería ser aprobada por la ONU.

El presidente ruso, Vladimir Putin, mantiene su posición: de visita en Berlín y París, descartó cualquier sanción, lo mismo que la idea de la salida de Bachar al-Assad.

El mandato de los observadores de la ONU expira el 20 de julio.

Fuente: Agencias

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Investigación Hula

En una reunión celebrada en Ginebra el 1 de junio, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU pidió una investigación completa e independiente de la masacre en Hula, Siria, para identificar a los responsables y someterlos a juicio.

La resolución del Consejo fue aprobada por 41 votos contra tres (Rusia, China, Cuba) y dos abstenciones.

El texto también exige la aplicación inmediata y completa del plan de paz del enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan.

Durante esta cuarta sesión especial consagrada a Siria desde el inicio de la insurgencia, el embajador suizo, Alexandre Fasel, declaró:

“Los autores de los crímenes cometidos en Siria, tanto los que ejecutaron las órdenes como los que las dieron, partidarios del gobierno como opositores, deben saber que deberán responder por sus actos ante la justicia.

Por lo tanto, Suiza pide al Consejo de Seguridad remitir inmediatamente la situación a la Corte Penal Internacional”

Fuente: swissinfo.ch y agencias

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Nuevas sanciones de Suiza

Haberes sirios por 20 millones de francos depositados en Suiza a nombre de personas del entorno del presidente Bachar al-Assad, han sido congelados en las últimas semanas.

El importe total de los fondos congelados asciende a 70 millones.

El gobierno había decretado sanciones contra Bachar al-Assad, diversos miembros de su familia, ministros y empresarios en mayo de 2011.

Esas sanciones se han incrementado desde entonces.

Hay doce nombres en la lista de personas concernidas por tales sanciones.

Fuente: ATS

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(Traducción: Marcela Águila Rubín), swissinfo.ch

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