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Suiza votó


El mercado del oro, los extranjeros ricos y los de a pie, tranquilos tras el voto en Suiza




Suiza rechazó tres asuntos en las urnas este domingo, y deja así tranquilo a su banco central y a sus reservas en oro.  (Keystone)

Suiza rechazó tres asuntos en las urnas este domingo, y deja así tranquilo a su banco central y a sus reservas en oro. 


(Keystone)

El banco central, los extranjeros ricos que viven en Suiza y  aquellos que menos tienen pueden sonreír de nuevo, luego de haberse visto directamente señalados por la democracia directa helvética este domingo, sin consecuencias.

Pocas veces las votaciones representan con claridad las preocupaciones de la corriente nacionalista que surge como bruma sobre los aires de Suiza, y toda Europa, y que en el país alpino ha buscado el apoyo ciudadano para imponerse en decisiones de envergadura nacional, directo en el corazón de la política social, económica y monetaria.

Por 77% de votos en contra, y 22% a favor, hoy todos aquellos mayores de 18 años que tienen la nacionalidad suiza y que decidieron participar en la cita en las urnas (49,92% del electorado)  tomaron una decisión en nombre de los poco más de 8 millones habitantes de este país: dejan tal y como está la política del Banco Nacional Suizo (BNS) y sus reservas en oro.

Voto de confianza al BNS

Con este “no”, el pueblo entierra la iniciativa del partido con mayor respaldo en el país alpino– el Partido Popular Suizo, por sus siglas en alemán, y conocido también bajo sus siglas en francés, UDC (Unión Democrática de Centro). Una iniciativa que habría provocado inestabilidad total en el mercado mundial del preciado metal.

Lo que pedía el documento ‘Salvad el oro de Suiza’ en concreto: prohibirle al banco central que vendiera sus actuales reservas de oro -1.040 toneladas, traer a suelo helvético todos esos lingotes almacenados fuera del territorio nacional (el 30% del total están resguardados en países como Reino Unido y Canadá), y aumentar al doble, al 20%, sus activos totales en oro.

El rechazo ha sido un respiro y, de cierto modo, un voto de confianza para las autoridades del BNS. También será sin duda una noticia importante para el sector financiero  y, en especial el mercado de este metal: de haber dicho ‘sí’ a la iniciativa, Suiza habría debido proceder a la compra masiva de oro, lo que habría provocado serias consecuencias:

La medida hubiese significado que Suiza comprara el 15% de la producción anual mundial de oro durante todo un quinquenio, es decir, unas 2.260 toneladas de oro aproximadamente. 

Por la disciplina monetaria

"Aunque haya salido el ‘no’ como ganador en este referéndum, y por tanto no se va a condicionar la política monetaria del banco central suizo, de imponerle ese 20% mínimo de reservas de oro de su total de activos, es importante que los ciudadanos se interesen y controlen la política de los bancos centrales de sus países, sin quedar al margen", comenta para swissinfo.ch, el economista español Javier Santacruz, en entrevista telefónica, sobre este ejemplo de la democracia directa helvética.

Añade que que otros países europeos, en el futuro, podrían a través de iniciativas ciudadanas como esta, conocer con exactitud la política de los bancos centrales, por ejemplo, del banco central europeo. Tras Suecia y Finlandia,  anota Santacruz, Suiza, es hoy uno de los países más transparentes en Europa en cuanto a sus reservas en oro se refiere. Y esto, gracias a las exigencias de mayor claridad que exigieron los suizos, para comprender a quién debían darle razón: a los precursores de la iniciativa o a su banco central. 

"Los ciudadanos suizos sí que son conscientes que es muy importante que se mantenga la disciplina en la política monetaria y que el franco suizo siga teniendo un cierto porcentaje de su valor anclado en oro", considera el investigador asociado en la Universidad de Essex, Colchester (Reino Unido). 

No a un freno inmigratorio “ecológico”

El recelo de la población suiza y de diversos grupos sociopolíticos ha provocado que los extranjeros en el país sean señalados una y otra vez en las votaciones helvéticas. Esta vez el asunto fue abordado de un modo distinto. No se trataba ni de extranjeros criminales, ni de un ingreso masivo de inmigrantes que amenazan a la mano de obra local. El 74% de los votos, contra el 26 a favor, rechazó la iniciativa de limitar la inmigración para reducir la huella ecológica. Además, los precursores de este concepto pretendían también que al menos el 10% de la ayuda pública helvética al desarrollo se destinara a proyectos de planificación familiar voluntaria en los países en desarrollo.

En concreto, la iniciativa de la asociación Ecología y Población (Ecopop) pedía que la inmigración neta –el número de inmigrantes menos el número de emigrantes– no superara durante tres años una media anual del 0,2% de la población residente.

El rechazo es un respiro, y no solo para los extranjeros en Suiza. Los partidos políticos, los empresarios, los sindicatos y otras organizaciones civiles se opusieron a la iniciativa. Y Europa miró atenta hoy lo que los suizos decidieron, luego de que a inicios de año, en febrero, aceptaron otra iniciativa para frenar la inmigración. Desde entonces este dictamen del pueblo helvético ha puesto en jaque a Berna y a Bruselas en el tema de la libre circulación.

Suiza no da la espalda a sus ricos extranjeros

Por otra parte, el 59% de los suizos votó en contra y el 41%, a favor, de abolir los privilegios fiscales a los ricos (y famosos) que residen en Suiza. Unas 6.000 pesonas podrán seguir gozando de este privilegio, considerado como injusto por los precursores esta iniciativa, del ala rojiverde en el espectro político helvético. 

Durante el debate parlamentario sobre esta iniciativa, varios diputados de la derecha condenaron la caza a los ricos por parte de la izquierda. Asimismo hicieron hincapié en la importancia que revisten estas concesiones fiscales para el atractivo económico de Suiza. 

Pero a cuatro personas de cada 10 que hoy votaron, el concepto de justicia fiscal para todos les resultó más convincente: “Apoyé esta iniciativa porque no es justo que nosotros sí paguemos impuestos, sin concesiones”, comentaba un votante decepcionado al conocer los resultados finales.

swissinfo.ch

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