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OTHMAR AMMANN El visionario ingeniero suizo que cambió la imagen de Nueva York

Puente Verrazzano-Narrows en Nueva York

La obra maestra de Ammann, el puente Verrazzano-Narrows, que conecta Staten Island y Brooklyn.

(Frenetic Films)

Othmar Ammann diseñó y construyó muchos de los puentes más icónicos de la ciudad de Nueva York y redefinió el arte de construir puentes. El documental suizo Gateways to New York [Entradas a Nueva York], recientemente galardonado, cuenta la historia del suizo de América.

“Todo comenzó cuando la cadena de televisión europea Arte me pidió que investigara sobre héroes suizos desconocidos”, explica el director de la película, Martin WitzEnlace externo. “Así fue como encontré a unas cuantas personas que me pareció que no eran tan famosas como se merecían”.

Entre ellas estaban el fabricante de automóviles Louis Chevrolet, el diplomático suizo que durante la Segunda Guerra Mundial salvó a decenas de miles de judíos en Budapest Carl Lutz, y el piloto Victor Hug, que en 1946 fue la primera persona en aterrizar un avión de rescate en un glaciar.  

“También propuse a Othmar Ammann”, señala Witz a swissinfo.ch durante el Festival de Cine de SolothurnEnlace externo, donde su película ha ganado el Premio del Público. “Pero cuando estaba preparando todos estos nombres, pensé que Ammann podría merecer más de 25 minutos de televisión. Así que empecé a desplegar un tratamiento de pantalla grande. ¡Y creo que tenía razón! Es fácil que merezca 90 minutos”. 

Recién graduado en ingeniería, en lo que hoy es la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ), en 1904 Ammann (1879-1965) partió hacia Estados Unidos.

“Al principio no quería emigrar a Estados Unidos, solo quería hacer unas prácticas. Su profesor lo recomendó como un estudiante de mucho talento y le dijo que en uno o dos años en Estados Unidos iba a aprender más que en diez años en Suiza”, cuenta Witz. “Así se fue, ¡y se quedó atrapado!”.

Rápidamente se convirtió en una persona muy solicitada. “Hablaba varios idiomas, tenía formación en la EPFZ, y durante muchos años había sido primer ayudante de Gustav Lindenthal, el ingeniero más importante de la época. Y los puentes eran necesarios”.

Carpe diem 

Según Witz, Ammann a menudo estaba en el lugar adecuado en el momento preciso. A principios del siglo XX, especialmente en los violentos años veinte, se produjo un auge de la motorización, la urbanización y la sociedad de consumo.  

“Aunque tenía un aspecto y un comportamiento muy suizos: modesto y algo retraído –tal  vez también un poco rarito–, sabía exactamente dónde estaban sus posibilidades y cómo podía aprovecharlas. Tenía dos caras: la tímida y suiza, pero también la de ‘ve a por ello’”, dice Witz.

“Consiguió mejores trabajos, más responsabilidad y finalmente [en 1925] la oportunidad de hacer su propia intervención: el puente George Washington. Su gran salto”.

Sello con el retrato de Othmar Ammann, en 1979

En su centenario, en 1979, Swiss Post le rindió homenaje con un sello especial en el que aparecía un pilar de su imponente puente Verrazzano-Narrows.

(123rf.com)

El puente George Washington atraviesa el río Hudson, conecta el barrio de Washington Heights de Manhattan en la ciudad de Nueva York con el distrito de Fort Lee en Nueva Jersey. Cuando se inauguró en 1931, su envergadura de 1 067 metrosEnlace externo (3 500 pies) lo convirtió en el primer puente colgante de más de un kilómetro. Hoy sigue siendo el puente colgante con más carriles de tráfico (14, distribuidos en dos niveles) así como el puente más transitado del mundoEnlace externo con más de 100 millones de vehículos que lo cruzan cada año.

El profesor jubilado de ingeniería estructural Tom F. Peters ha declarado a swissinfo.ch que “la contribución pionera de Ammann en su primer puente, George Washington, fue poder ampliar la envergadura límite: ¡la duplicó!”. Hasta entonces el récord lo ostentaba el puente Ambassador, entre Michigan y Ontario, con una longitud de 564 metros.

Cartel de ‘Gateways to New York’

(Frenetic Films)

“Esta puesta en escena –en otras palabras, considerar un puente como una cuestión de ciclo de vida y no como un esfuerzo único, en un momento concreto y monumental– fue una solución ‘suiza’. Esto tiene que ver con la tradición militar suiza: los zapadores eran reclutados entre jóvenes ingenieros civiles, y los oficiales militares se entrenaban no solo para construir puentes, sino también para destruirlos”.

Peters señala que su formación en la EPFZ estuvo condicionada por este planteamiento de la construcción como ciclo de vida, en contraste con otras culturas de ingeniería. “De hecho, todos los puentes suizos hasta hace poco se han diseñado incluyendo cámaras para poder minarlos y destruirlos en época de guerra”

‘Único lugar con gracia’   

Peters dice que la elegancia del diseño de Ammann era otra cuestión. “A la manera típica suiza, se esforzó por la simplicidad y la claridad en el diseño y el cálculo. Fue tanto un asunto personal del propio Ammann como cultural”.  

El diseñador suizo Le Corbusier, uno de los pioneros de lo que hoy se conoce como arquitectura moderna, fue gran admirador suyo. “El puente George Washington sobre el Hudson es el puente más hermoso del mundo”, escribió en When the Cathedrals were WhiteEnlace externo (Cuando las catedrales eran blancas), en 1937.

“Hecho de cables y vigas de acero, brilla en el cielo como un arco invertido. Está bendecido. Es el único lugar con gracia en la ciudad desordenada. [...] Cuando tu coche sube por la rampa, las dos torres se elevan tanto que te dan felicidad; su estructura es tan pura, tan resuelta, tan regular que aquí, finalmente, la arquitectura de acero parece reírse”.

Witz señala que el aspecto moderno y desnudo que tanto le entusiasmaba a Le Corbusier, a Ammann le llegó de manera forzada por la Gran Depresión, que golpeó justo en pleno proceso de construcción y requirió que ahorrara dinero. Al final, eliminó el caparazón de piedra planeado, dejando el esqueleto de acero visible.

“Después de esta bendición de Le Corbusier, Ammann se percató de que podía reducir la forma de acuerdo a las exigencias y funciones de la ingeniería”, dice Witz. “Era libre. Ya no tenía que preocuparse por el empleo”.

‘Ammann de Nueva York’

Durante los siguientes 35 años, Ammann diseñó muchos de los puentes más famosos que conectan la ciudad de Nueva York con el resto de los Estados Unidos. No solo sus puentes eran famosos, también Ammann fue una estrella.

Galería de fotos de los puentes diseñados por Othmar Ammann

“Se convirtió en alguien en Estados Unidos y también se reflejó en Suiza”, observa Witz. “Era nuestro hombre en América: el que lo consiguió. Era muy conocido e idolatrado por la generación de mis abuelos. Él era ‘Ammann de Nueva York’. Tal vez no tanto como hoy Federer, pero algo así”.

No es que le diera la espalda a Suiza. “Cada vez podía permitirse más viajar una vez al año a Suiza, a veces incluso dos veces al año. Amaba Pontresina y Zermatt. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, dejó el trabajo y le dijo a su jefe que tenía que volver a casa, alistarse en el ejército y combatir. Pasó algunas semanas en Andermatt como teniente. Al ver que Suiza no fue atacada directamente, regresó a Estados Unidos. Pero realmente era un hombre patriótico”.   

También era un hombre de familia, con dos hijos y una hija. “Tenía una forma muy disciplinada de trabajar”, explica Witz. “Iba a trabajar por la mañana temprano, salía del trabajo a las 5 de la tarde, se marchaba a casa, trabajaba en el jardín, jugaba con sus hijos. Era un marido cariñoso”.

Ammann y su esposa Kläry

Ammann y su esposa Kläry de vacaciones frente al Matterhorn

(courtesy of Othmar Ammann private archive)

En la película, Margot, la hija de Ammann, explica en una entrevista de 2006 que sus padres tenían un apartamento en el hotel The Carlyle de Manhattan que daba al norte, al este y al oeste. “Todas las noches, antes de acostarse, mi padre decía: ‘¡tengo que darles las buenas noches a mis chicas!’. Y miraba hacia el puente George Washington y luego hacia el puente Verrazzano-Narrows”.

Obra maestra

Cuando se le pide que elija el puente de Ammann que más le gusta, Witz escoge el puente Verrazzano-Narrows de 1 298 metros. “Es una estructura muy muy hermosa y enorme, profundamente elegante”.

Ammann tenía 80 años cuando lo inició, “pero sabía que esta sería su obra maestra en belleza, en la excelencia de su modelo de desarrollo de la forma a partir de la construcción. Fue el punto álgido de su desarrollo profesional como un ingeniero pionero. Murió un año después de su apertura”.

En 1934 el New Yorker escribió: “Es una pena que Ammann no pueda vivir 100 años más porque entonces podría construir un puente sobre el océano”. 

‘Gateways to New York’se estrenó en los cines suizos el 4 de abril. Hay planes para su distribución en los Estados Unidos.

Othmar Ammann

1879: Nace en Feuerthalen, al norte de Suiza

1902: Se gradúa en la ETH de Zúrich

5 de mayo de 1904: Llega a Ellis Island, Nueva York

1905: Se casa con Lilly Wehrli (fallece en 1933), que se une a él en Estados Unidos.

1924: Adquiere la nacionalidad estadounidense.

1925: Recibe luz verde para su puente George Washington

1930: Visita Suiza para recibir el doctorado honoris causa de la ETH de Zúrich, con Albert Einstein

24 de octubre de 1931: Se inaugura el puente George Washington

1935: Se casa con Kläry Nötzli

1959: Comienzan las obras del puente Verrazzano-Narrows

1964: Recibe la Medalla Nacional de la Ciencia de manos del presidente Lyndon B. Johnson en el ala oeste de la Casa Blanca. Era la primera vez que se entregaba la medalla a un ingeniero civil; inauguración del puente Verrazzano-Narrows.

1965: Muere en Rye, Nueva York

Fin del recuadro


Traducción del inglés: Lupe Calvo, swissinfo.ch

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