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Xie Zhenhua, representante de China en la Cumbre de Cambio Climático, llega a una reunión en Le Bourget, cerca de París. 10 de diciembre de 2015. REUTERS/Stephane Mahe. Para China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, el acuerdo climático global alcanzado en París marca un gran paso hacia un crecimiento más sustentable que proteja su soberanía, aunque se queda corto en el tema de la financiación de una energía más limpia. Xie dio la bienvenida a lo que describió como un acuerdo imperfecto, haciendo eco de unas palabras similares dichas por el presidente estadounidense, Barack Obama.

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Por David Stanway

PARÍS (Reuters) - Para China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, el acuerdo climático global alcanzado en París marca un gran paso hacia un crecimiento más sustentable que proteja su soberanía, aunque se queda corto en el tema de la financiación de una energía más limpia.

Xie Zhenhua, un funcionario de alto rango enviado por Pekín a la cumbre del clima, dio la bienvenida a lo que describió como un acuerdo imperfecto, haciendo eco de unas palabras similares dichas por el presidente estadounidense, Barack Obama.

La cumbre climática de París logró el sábado un acuerdo trascendental, allanando el camino para una transformación en cuestión de décadas de la economía mundial, hoy impulsada por combustibles fósiles, en un intento por frenar el calentamiento global. [nL1N1410B6]

"Este acuerdo no es perfecto", dijo Xie a la prensa después de las negociaciones. "Hay partes que son mejorables, pero esto no afecta el hecho de que la historia ha dado un gran paso hacia adelante, por lo que estamos satisfechos".

A lo largo de las negociaciones, los delegados chinos repitieron el mantra de "la diferenciación, la transparencia y la ambición", como los elemento clave de cualquier acuerdo, y también buscaron asegurar que la soberanía del gigante asiático se mantuviera intacta.

China, en medio de un doloroso programa de reestructuración económica que ha frenado su crecimiento, buscaba mantener la flexibilidad de sus políticas, en particular en el espinoso tema de las revisiones quinquenales, argumentando que cualquier ajuste a su objetivo climático entre 2020 y 2030 debería ser voluntario.

Pekín ayudó a asegurar una excepción a las revisiones cada cinco años con un sistema que a su juicio dará "flexibilidad a los países en desarrollo" y podría realizar las revisiones de forma opcional, aunque funcionarios chinos dijeron que todavía estaban evaluando los detalles.

Temas como la forma en que se medirán y verificarán los esfuerzos para reducir las emisiones, un detalle que puso a Estados Unidos y China en desacuerdo, aún no han sido resueltos.

En la capital china, el portavoz del ministro de Relaciones Exteriores, Hong Lei, dijo que el acuerdo de París es un "nuevo punto de partida para la cooperación internacional sobre el cambio climático".

En cuanto al financiamiento, considerado como un factor crucial, China se mostró menos satisfecha por un acuerdo que en su opinión no hace mucho para extender una promesa anterior del mundo industrializado de proporcionar al menos 100.000 millones de dólares al año a los países más pobres al 2020.

(Editado en español por Rodrigo Charme)

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