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Periodista africano en la ONU


"Un país pequeño, pero que alberga grandes tesoros"


Por Mohamed Cherif


 (swissinfo.ch)
(swissinfo.ch)

Es conocido por ser el primer corresponsal de la prensa senegalesa en Ginebra. El Hadji Gorgui Wade Ndoye trabaja desde hace 13 años como periodista del Palacio de Naciones Unidas. Y es un observador agudo de África y de Suiza.

Hombre alegre y elegante, atrae la atención en donde se encuentre. Desde el Palacio de Naciones de Ginebra cubre las noticias internacionales para periódicos africanos. Sus calificaciones académicas, su educación política y religiosa le permiten una mirada crítica, pero objetiva, sobre la sociedad suiza y las organizaciones internacionales que acoge.

Por mucho tiempo, Gorgui dudó entre estudiar Derecho o Periodismo. Finalmente eligió Historia Contemporánea. Su tesis, La guerra de liberación argelina  y la participación de países africanos en este conflicto, lo convirtió en “un experto del Magreb y del Oriente árabe” y le permitió “dar forma a sus conocimientos históricos sobre Senegal y sobre África, en general”. No obstante, volvió a su primer amor, el periodismo.

Un sueño se realiza

 Este paso se produjo por azar en 2000. Con ocasión de las celebraciones del cambio al nuevo siglo, Ginebra recibe al cantante senegalés Youssou N’Dour, una estrella mundial. Gorgui lo recuerda: “En esa época, había escrito para el diario senegalés Sud Quotidien un artículo sobre N’Dour, que tuvo una muy buena acogida del público. El redactor jefe me propuso trabajar como corresponsal en Ginebra. Así que obtuve una actividad periodística más amplia, cubriendo la Cumbre Social, que tuvo lugar en 2000, en la ONU, con presencia de Kofi Annan”.

Y seguidamente, Gorgui se vuelve corresponsal de otro gran periódico de su país, Le Soleil du Sénégal, y  del tabloide Wal Fadjri. Esto le facilitó la tarea fue Ginebra, en particular, y Suiza, en general, lugares de grandes citas internacionales, gracias a las que pudo “vivir en directo asuntos de interés mundial y reunirse sin dificultad alguna con los dirigentes del planeta”, explica.

Africano hasta el final

De una familia de dignatarios musulmanes, Gorgui creció en un medio que, pese al apego religioso, le permitió “tener una visión de la vida, lejos de toda noción de destino y de fatalidad”, confía a swissinfo.ch. Su presencia en los medios internacionales le permitió, además, abrir los ojos sobre los problemas del mundo, sin olvidar los del continente negro.

“Más del 60% de las actividades de la ONU se concentran hacia los países africanos. Pero cuando uno habla aquí de ellos, es para evocar enfermedades que allí se padecen y los recursos necesarios para socorrerlos. Son buenas intenciones, pero que no ayudan a los africanos a salir de sus dificultades. A esto se suma otro problema: las informaciones trasmitidas desde Ginebra por las agencias de prensa se dirigen, sobre todo, a un público occidental. Desconocen las preocupaciones del continente negro. El trabajo del periodista africano consiste, entonces, en aportar ese enfoque que falta”.

Continent premier nació con ese espíritu. Plataforma electrónica, esta revista mensual panafricana fue creada por Gorgui en 2004. En ella participan estudiantes y maestros africanos, además de periodistas suizos. Gorgui lamenta que no haya hasta ahora en Ginebra, Bruselas o Nueva York suficientes periodistas africanos para mejorar la imagen de esa región.

Derechos humanos y evasión de recursos

¿Cómo ven los africanos a Suiza? “Como el país de los derechos humanos, muy limpio, muy rico y con ciudadanos íntegros. Aquí se pueden hacer estudios en relaciones internacionales y acceder a puestos en el seno de la ONU. Es, en todo caso, la idea que tenían los africanos en la década de 1990 y que persiste aún hoy día entre algunos de ellos. Pero más tarde me percaté de que es también el país donde ocultan dinero los dirigentes africanos”.

Suiza siempre ha contribuido con ayuda humanitaria hacia África, reconoce. Sin embargo, deplora que se concentre en ese papel mientras que en China, por ejemplo, apuesta por las relaciones económicas. Teme, además, la aparición de corrientes políticas de extrema derecha que perjudican la imagen ejemplar de Suiza en África. Él mismo se confrontó a problemas de racismo aquí. Periodistas y parlamentarios suizos  le ayudaron a resolverlos. “Fui invitado así a dar cursos de formación a la policía cantonal ginebrina para explicarles cómo comportarse con inmigrantes africanos y con periodistas suizos para abordar la realidad de mi continente”.

Cuestión de principios

La experiencia de Gorgui en el seno de Naciones Unidas en Ginebra le provoca un sabor amargo. “El muy buen trabajo realizado hasta la década pasada por la ONU en materia de derechos humanos se desestima actualmente con una orientación enfocada en intereses geoestratégicos difíciles de comprender”, admite. Pero no por ello se desespera. Según él, la ONU seguirá siendo indispensable mientras atienda a los principios por los que fue creada.

Y de Suiza, ¿qué impresión tiene?

“Es un pequeño país, pero que alberga grandes tesoros, en particular, la inteligencia. También es un país de diálogo y con instituciones sólidas. Todo esto hace de él un modelo”, sostiene. “De cara al mundo, los suizos deben reivindicar sus cualidades, en lugar de permanecer siempre a la defensiva”.


Traducción del francés: Patricia Islas, swissinfo.ch



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