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Piden a Berna y Bogotá cuidar derechos humanos (2/2)


El Cerrejón, la mina a cielo abierto más grande del mundo en la Guajira colombiana. (Keystone)

El Cerrejón, la mina a cielo abierto más grande del mundo en la Guajira colombiana.

(Keystone)

Este 2010 entra en vigor el Tratado de Libre Comercio Suiza-Colombia que, en opinión de ONG helvéticas, carece del sustento necesario para velar por el respeto de los derechos humanos en el país andino.

Y ello, en un contexto en el que trabajadores y comunidades pagan la factura del desarrollo de las trasnacionales. Entidad suiza exhorta a las autoridades de ambos países a comprometerse con mayor eficacia en la defensa de la sociedad civil.

“En Seco (Secretaría de Estado de Economía) dicen que si apoyan a las empresas consiguiendo posibiliddes de inversión, están legitimados para pedirles que se comporten bien, pero de hecho sólo ven el fomento a la inversión y no el buen comportamiento y falta un instrumento vinculante”, lamenta Stephan Sunner.

El representante del Grupo de Trabajo Suiza Colombia (ask!) precisa que una coalición de ONG suizas busca la introducción de un tal mecanismo y recuerda que previo a la ratificación del TLC entre Suiza Colombia por el Parlamento helvético, diversas entidades locales pidieron su supeditación al mejoramiento de los derechos humanos en el país sudamericano.

En su opinión, ni las autoridades colombianas, ni las suizas hacen lo necesario para proteger los intereses de los trabajadores de las empresas trasnacionales ni de las comunidades afectadas por el desarrollo de las mismas.

Un caso reciente es el de la empresa FENOCO (Ferrocarriles del Norte de Colombia), entre cuyos propietarios principales está la firma Xstrata (otrora Glencore) con capital suizo. El mayor sindicato del ramo (SINTRAIME) creó una sección para defender los intereses de sus empleados.

Carta a ministro colombiano

Empero, el organismo, que reivindicaba mejoras salariales, plazas de trabajo estables, subvenciones en las áreas de salud y educación, así como la creación de un fondo para la construcción de viviendas, fue desconocido.

Ante la gravedad de la situación y la posibilidad de represalias contra los trabajadores sindicalizados, Stephan Sunner envió una carta al ministro colombiano de Protección Social, Diego Palacio, en la que se lee:

“Considero que el Ministerio que usted dirige no ha hecho lo suficiente para resolver el conflicto. Más bien parece que sus funcionarios han actuado al lado de la empresa FENOCO para evitar el reconocimiento de la sección de Sintraime, desconociendo de esta manera la legislación colombiana en materia laboral y sindical y los convenios de la OIT, ratificados por Colombia”.

El conflicto de FENOCO se ha prolongado por más de un año e incluye, amén de las protestas y paros de labores, la violenta irrupción de la policía en la primavera de 2009.

El de FENOCO es un ejemplo del historial de atropellos derivados del desarrollo de las trasnacionales.

Otro es el de El Cerrejón, la mayor mina a cielo abierto del mundo, situada en la Guajira colombiana y cuyas labores han incidido en un severo deterioro ambiental, los problemas consecuentes de salud de los pobladores aledaños y el desplazamiento de comunidades enteras.

Denuncias en Suiza

El pasado mes de octubre viajaron a Suiza los representantes de dos de las poblaciones afectadas, Joé Arregoces, del poblado de Roche, y Wilman Palmezano, de la comunidad de Chancleta. El propósito de su visita era el de exponer a la comunidad internacional la problemática que enfrentan derivada de la expansión de El Cerrejón.

“Tenemos problemas por doquier y de toda índole: de respeto de los derechos humanos, de territorio, desempleo, miseria total, problemas de salud, por el polvillo del carbón”, dijo entonces Joé Arregoces en entrevista con swissinfo.ch.

Además, añadió, “nos toca desarraigarnos de nuestro territorio. La empresa impone las condiciones para los reasentamientos en otros sitios y tenemos demasiados inconvenientes porque no es lo mismo concertar que imponer, que socializar. Por eso tenemos diversos choques con la empresa”.

Los líderes comunitarios denunciaron la carencia de apoyo por parte de las autoridades locales para hacer valer sus derechos y el hecho de que la empresa utiliza toda suerte de estrategias para apropiarse de las tierras, incluida la intimidación.

“Y las comunidades tenemos la desventaja de no contar con los gobiernos locales, lo que lleva a que el sufrimiento de la gente sea tremendo porque una comunidad tan desamparada como ésta, sin ayuda del gobierno… ¡Es terrible!”

Amén de Roche y Chancleta, actualmente son afectadas las comunidades de Patilla y Tamaquito, pero el complejo carbonífero ha impactado a muchas otras comunidades y miles de personas han tenido que dejar sus tierras. Labriegos en su mayoría, los desplazados han perdido también su fuente de sustento.

Amenazados, desplazados…

“En el pasado han salido más de 10 pueblos, que fueron totalmente destruidos, sin conservación del tejido social. Unos quedaron mal reasentados… la misma empresa ha declarado que hubo ‘reasentamientos fallidos’”, narra Wilman Palmezano.

“En oros casos -prosigue- como el de la comunidad de Tabaco, destruido con máquinas, la empresa reconoce hoy, después de 8 años, que los ‘migajaron’ y prometen que van a ayudarlos a reconstruir, pero todavía no han comenzado”.

Durante su gira de octubre, y luego de una serie de solicitudes, los líderes comunitarios se reunieron en Londres con representantes de Xstrata. Sin embargo, más allá de externar sus inquietudes y presentar sus denuncias, sólo recibieron la respuesta de que los representantes locales de la firma tenían que resolver los problemas.

Hasta ahora, tres meses después, no se ha logrado ningún avance.

A principios del mes de enero, el representante de Roche recibió llamadas telefónicas anónimas con amenazas de muerte. En el acta que presentó ante la municipalidad correspondiente quedó asentada la frase intimidatoria: “¡Por imbécil, morirás!”.

Stephan Sunner manifestó a swissinfo.ch su inquietud ante una situación semejante y recordó que en Colombia persiste igualmente una situación muy adversa al movimiento sindicalista con más de 2.500 líderes de trabajadores asesinados en las últimas dos décadas.

Por todo ello, reitera el representante del Grupo de Trabajo Suiza-Colombia, es fundamental que las autoridades de ambos países no concentren sus esfuerzos sólo en fomentar las inversiones, sino en velar por el respeto de los derechos humanos.

Marcela Águila Rubín, swissnfo.ch

Suiza-Colombia

Suiza y sus tres socios de EFTA representan para Colombia un mercado de sólo 12,5 millones de habitantes, pero con un poder adquisitivo mucho más alto. El PIB per capita en EFTA es de 50.000 francos suizos; cuatro veces superior al colombiano.

Además del TLC, Suiza y Colombia tienen en marcha dos acuerdos económicos fundamentales: Promoción y Protección de las Inversiones (2006) y Tratado para evitar la doble tributación (2007).

La inversión suiza en Colombia, según datos del Ministerio helvético de Economía, suma 1.200 millones de francos suizos y las empresas helvéticas generan 11.000 empleos en este país.

Cerrejón

Cerrejón es una operación de minería de carbón.

Son propietarias del Cerrejón, en tres partes iguales, compañias subsidiarias de BHP Billiton plc, Anglo American plc y Xstrata.

La operación está dedicada a la exploración, producción, transporte y embarque de carbón térmico de alta calidad de los depósitos del Cerrejón, localizados en la península de La Guajira, en el nordeste de Colombia, el lugar más septentrional de América del Sur.



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