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Pintar con mugre, sangre y miseria

'Mugre' una de las singulares obras artísticas de Rosemberg Sandoval. (Foto: www.daros-latinamerica.net)

Uno de los artistas que más controversia ha levantado en la escena del arte contemporáneo en América Latina es el colombiano Rosemberg Sandoval.

Con un fuerte sentido de la provocación, este artista de 45 años ha transformado el concepto del video y del “performance” en un arma de crítica social devastadora.

El público suizo ya tuvo la ocasión de enfrentarse al trabajo de este creador que causó un verdadero impacto en la exhibición “Cantos Cuentos Colombianos” de la Galería Daros de Zúrich, en octubre pasado.

En esa exposición Rosemberg Sandoval habla, a través de sus videos, de la realidad inmediata, violenta y caótica que alimenta sus obras. Las acciones (conocidas comúnmente como performance) que él presenta son efímeras y no reproducibles, lo cual expresa su rechazo total a ser absorbido por las leyes del mercado del arte.

En sus ejecuciones este hombre participa de forma directa, sin ningún miramiento, con el cuerpo, el suyo o el de otros, lo cual le ha permitido, como dice él, golpear al público más duro y eficaz.

El creador colombiano se coloca en una situación marginal para convertirse en un guerrillero del arte e ir revelando un mundo de injusticia, violencia, opresión y muerte, que caracterizan la realidad social en la que vive.

La desolación en directo

La crudeza de las escenas que aparecen en los videos de Rosemberg Sandoval, es una respuesta directa y brutal de la vida cotidiana en la cual está sumergido; de ahí que a veces resulte problemático presentar sus obras en museos o galerías, en las que no se acostumbra hablar de la muerte o del sufrimiento de manera tan cruda.

Además, en los museos y galerías colombianos, sostiene este autor, existe una cierta censura de clase social, pues no admiten que una persona humilde como él pueda tener ideas. En verdad, la pobreza económica no tiene nada que ver con la pobreza intelectual.

En una de sus acciones, llamada simplemente “Mugre” (video 1999/2004) se ve a Sandoval llegando a la sala del Museo de Arte de Bogotá cargando a sus espaldas a un chico miserable, uno de tantos indigentes que viven de limosna o reciclan la basura en las calles de la ciudad.

Sobre los muros blancos de la sala el artista va prácticamente restregando al chico como si fuera un pincel humano, y ahí queda plasmada la mugre de su cuerpo y de su ropa. En cierto modo es la mugre de la ciudad y su miseria las que se vierten en las paredes relucientes del museo.

Después de esta acción, Sandoval sale de la sala cargando otra vez al muchacho a sus espaldas y se deshace de él en la calle, es lo mismo que hace la sociedad actual con esta gente, la usa y la aniquila para dejar que más adelante se pierda en la miseria.

Una ejecución como la de “Mugre” tiene una fuerte dosis de violencia y de provocación, que sería impensable hacerla en las calles asépticas y cuidadas de Zúrich, en las que uno se siente como en una sala de operaciones, comenta el artista colombiano con cierta ironía en una entrevista concedida al diario zuriqués Tages Anzeiger.

Una montaña de rosas

Otra performance de crítica despiadada hacia el entorno social colombiano en el que abunda el terror y la indiferencia hacia la muerte, es la que tiene que ver con la sangre y el dolor. Es el caso de “Rosa-rosa” (video 2001/2004)

En ésta, Sandoval juega incluso con su nombre, ya que Rosemberg quiere decir “montaña rosada”. Se trata de ramos de rosas rojas que él destruye de forma frenética y agresiva frente a un público consternado, hasta que las gotas de sangre de sus manos se confunden con los pétalos y espinas ensangrentadas de las flores.

El simbolismo cristiano de la sangre, las espinas y el dolor es evidente aquí, aunque también se manifiesta la relación directa, casi erótica, del autor con el dolor y la sangre.

Sandoval asegura que hacer “Rosa- rosa” le da miedo, sí, quizá por alguna infección que pueda contraer, pero en el momento de su ejecución es la emoción al estado puro lo que él transmite, aparte de que el público espectador es quien lo mantiene en vilo.

Describo lo que veo

En los últimos veinte años la decadencia y el contexto de terror se han instalado definitivamente en Colombia. Existe la amenaza, y el miedo y la miseria se han extendido por todas partes, en particular entre los campesinos despojados salvajemente de sus tierras por los soldados.

Rosemberg Sandoval proviene de ese ambiente, hijo de campesinos desplazados y amenazados decidió hacer del arte una vía para construir una política intensa y devastadora, que no sabe callar nada ni de nada se arrepiente, aun cuando se llegue a los excesos.

Por eso este artista colombiano se sitúa valientemente en el ojo del huracán, articulando a su modo política y estética, y describiendo con ojos duros lo que ve y lo que siente, acaso para llevar esa realidad que es la suya a una nueva dimensión.

Las creaciones de Rosemberg Sandoval se presentan actualmente en la segunda parte de la exhibición “Cantos Cuentos Colombianos” de la Galería Daros del 29 de enero al 17 de abril de 2005.

swissinfo, Araceli Rico, Zúrich


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