Vaya directamente al contenido
Your browser is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this websites. Learn how to update your browser[Cerrar]

Plaza financiera: transparencia


Suiza se familiariza con los estándares de la OCDE


Por Andreas Keiser


Todo parece indicar que a escala internacional el secreto bancario suizo tiene los días contados. (Keystone)

Todo parece indicar que a escala internacional el secreto bancario suizo tiene los días contados.

(Keystone)

Es un gran cambio, pero irremediable. La banca y la clase política se preparan para adoptar el modelo de intercambio automático de información que la OCDE ha elaborado en breve tiempo. Próxima etapa: la reunión del G20 este fin de semana en Sídney.

Los tiempos en los que el ministro suizo de Finanzas decía que el secreto bancario no era negociable y estaba cincelado en granito pertenecen al pasado. Suiza no solo ha participado en la elaboración de los nuevos estándares internacionales para el intercambio automático de información (IAI), sino que ha planteado sus reivindicaciones y varios Estados las han aceptado.

“Sin duda fue un acierto que Suiza participara, aunque lo hiciera a su pesar. Las reivindicaciones helvéticas son sensatas, defienden los intereses de Suiza”, afirma Hans Geiger, experto bancario y ferviente defensor del secreto bancario.

Entre las reivindicaciones figuran el principio de reciprocidad en el intercambio de datos de clientes bancarios -una diferencia con el acuerdo FATCA suscrito con Estados Unidos-, así como la obligación de los trusts (fideocomisos anglosajones) de notificar la identidad de los titulares de los fondos. Además, el IAI se limitará a las autoridades fiscales, por lo que garantiza la protección de datos.

Protección de datos

En la práctica, esto significa, por ejemplo, que el fisco alemán podrá “verificar si la cuenta de la señora Schwarzer o del señor Müller está declarada en Alemania, pero no transmitir esta información a otras autoridades”, explica Peter V. Kunz, profesor de Derecho Económico en la Universidad de Berna.

Si el señor Müller es titular de una cuenta opaca, se abrirá un procedimiento penal fiscal. No obstante, “en el caso de un divorcio, el fisco no podrá remitir la información al tribunal o a la cónyuge. Es un aspecto que los bancos suizos defendieron encarecidamente”.

La obligación de los trusts de comunicar quiénes son los titulares de los haberes depositados evitará que la plaza financiera suiza esté en desventaja respecto a las entidades extraterritoriales anglosajonas”, según Kunz.

El tiempo apremia

Los nuevos estándares del intercambio automático de información (IAI) se han elaborado antes de lo que se preveía, declaró la ministra suiza de Finanzas, Eveline Widmer-Schlumpf en una entrevista al Neue Zürcher Zeitung.

Por ello “el tiempo apremia para hallar una solución con los otros Estados a cuestiones que nos afectan especialmente, o sea, que  nuestros bancos tengan acceso a los otros mercados y la regularización de haberes no declarados”, precisó la titular.

Consciente de que con la adopción del IAI tendrá la obligación de comunicar a las autoridades fiscales todos los datos bancarios de titulares extranjeros, Berna confía en hallar una solución global con países como Alemania, Francia o Italia en los casos de evasión anteriores.

Eveline Widmer-Schlumpf prevé presentar el próximo año un proyecto de ley al Parlamento para la aplicación en Suiza del IAI.

Privilegios para EEUU

ambicioso y concreto. En septiembre, los ministros del G20 adoptarán previsiblemente los nuevos estándares durante la reunión prevista en la ciudad australiana de Cairns. Más de 40 países –entre ellos Estados Unidos, Alemania y Francia- han anunciado que quieren adoptar en breve el nuevo modelo.

Estados Unidos, sin embargo, reclama ciertos privilegios: rechaza el principio de reciprocidad total en el IAI y exige excepciones en las normas relativas a los trusts y los paraísos fiscales extraterritoriales. “Estados Unidos no quiere atenerse a los estándares, es una potencia mundial y como tal hace valer su poder”, destaca Kunz.

Los estándares de la OCDE constituyen un modelo de acuerdo que servirá de base a los gobiernos para la conclusión de convenios destinados a evitar la doble imposición (CDI). El nuevo sistema del IAI no podrá aplicarse con carácter retroactivo. Además, carece de normas para los casos de evasión fiscal cometidos en el pasado, por ejemplo para regularizar fondos opacos depositados en bancos helvéticos.

Un arduo trabajo para el Gobierno

En la mayoría de los países, el Gobierno tiene competencia para introducir el IAI. En Suiza, esta medida requiere una modificación legislativa y nuevos tratados internacionales, que están sometidos al visto bueno del Parlamento y, tal vez, al veredicto de las urnas.

“El clima político interno tendrá un gran peso en este proceso. El Gobierno afronta una ardua tarea política”, vaticina Peter V. Kunz.

“Debe tratar de obtener concesiones a cambio de la renuncia al secreto bancario en las negociaciones para concluir nuevos convenidos con otros Estados. Las amnistías fiscales para regularizar los casos del pasado, los programas de autodenuncia o un impuesto liberatorio en el país determinado constituirán un gran desafío”. En el centro de las negociaciones estará, además, el libre acceso de los bancos suizos a los mercados.

Si no se encuentra una solución para regularizar los fondos evadidos antes de la introducción del IAI, “existe el riesgo de que muchos capitales abandonen la plaza financiera suiza rumbo a paraísos fiscales”, según Kunz.

Intercambio automático de Información (IAI)

Los nuevos estándares internacionales constituyen un cambio de paradigma en la lucha contra la evasión fiscal.

El objetivo es que los capitales depositados en otros países y no declarados al fisco salgan a la luz.

El Comité de Asuntos Fiscales de la OCDE, del que Suiza es miembro, presentará los nuevos estándares del IAI en la cumbre ministerial del G20, prevista para los días 22 y 23 de febrero en Sídney.

El Gobierno suizo decidió en junio de 2013 que la administración participara en la elaboración de los nuevos estándares.

El Comité de Asuntos Fiscales de la OCDE los aprobará en junio próximo y los miembros del G20 lo avalarán previsiblemente en septiembre.

Los nuevos estándares carecen de carácter retroactivo, por lo que no contemplan normas explícitas para los casos de evasión fiscal registrados en el pasado.

Los bancos aceptan el cambio

El Gobierno quiere acelerar los procedimientos legislativos y administrativos para la adopción del IAI. Tendrá que hacer frente a la oposición de la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora). Los bancos, en cambio, han enterrado el hacha de guerra.

“Desde que en 2013 Luxemburgo y Austria decidieron renunciar a sus reservas, era evidente que la plaza financiera suiza tenía que abrirse. Estamos ante una evolución a escala internacional a la que no podemos cerrarnos. Queremos y estamos dispuestos a aplicar el IAI”, declara Sindy Schmiegel Werner, portavoz de la Asociación Suiza de Banqueros (ASB).

Suiza “no ha tenido más remedio que familiarizarse con la idea del IAI, porque hemos seguido su transformación en un estándar internacional. Y ocurrió más rápido de lo que pensábamos. No tiene sentido oponer resistencia a algo que es irremediable”, sentencia Peter V. Kunz. “No solo los bancos han aceptado este cambio, sino también la clase política suiza”.

Contra el principio de buena fe

Para Hans Geiger, las normas del IAI son “métodos policiales” que van en contra del “principio de buena fe que debe imperar en la relación entre Estado y ciudadano”. Por esa razón, dice, preservará el “modelo de autodeclaración y, por ende, el secreto bancario” en suelo helvético.

A escala internacional, en cambio, Suiza “se ha resignado” a aceptar los nuevos estándares, lo cual, según Geiger, es “probablemente una decisión correcta que tiene en cuenta la realidad práctica”.


Traducción del alemán: Belén Couceiro, swissinfo.ch



Enlaces

Derechos de autor

Todos los derechos reservados. Los contenidos de la oferta web de swissinfo.ch están protegidos por los derechos de autor. Solo se permite su utilización para fines personales. Cualquier uso de contenidos de la oferta web que excede esta finalidad, especialmente su difusión, modificación, transmisión, almacenamiento y copia, solo puede tener lugar con el previo consentimiento por escrito de swissinfo.ch. Si tiene interés en un uso en estos términos, le rogamos que nos envíe un correo electrónico a contact@swissinfo.ch.

Más allá del uso personal, se permite únicamente la colocación de un hiperenlace a un contenido específico en el propio sitio web o en un sitio web de terceros. Los contenidos de la oferta web de swissinfo.ch solamente pueden incorporarse respetando su integralidad y en un contexto sin publicidad. Para todo soporte lógico, directorio, todos los datos y sus respectivos contenidos de la oferta web de swissinfo.ch que explícitamente se ponen a disposición para descargar, se otorgan licencias exclusivas y no transferibles que se limitan a la descarga y al almacenamiento en equipos personales. Todos los derechos extensibles que van más allá, continúan siendo de la propiedad de swissinfo.ch. No se admite, en particular, la venta o cualquier tipo de uso comercial.

×