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POBREZA La tercera edad se queda sin aliento

Casi una de cada cinco personas entradas en años tiene dificultades para salir adelante en Suiza. El Consejo Suizo de Personas Mayores (CSA) exige pensiones decentes, de lo contrario, saldrán a las calles para manifestarse. Ha caído el tabú de la pobreza entre los séniores.

Roland Grunder

En su resolución, Roland Grunder, del Consejo Suizo de Personas Mayores, reclama “pensiones decentes”.

(Alain Meyer)

En comparación con el resto de la población, las personas mayores están doblemente expuestas a la precariedad. Según las últimas cifras de la Oficina Federal de Estadística, el fenómeno afecta o amenaza actualmente a un total de 350 000 pensionistas. Las causas del mal son múltiples: un alquiler que absorbe más de la mitad de la pensión del AVS (seguro de vejez y supervivencia), una prima de seguro de enfermedad en aumento, el incremento en el costo de la vida. Por lo tanto, no es muy difícil caer en la indigencia cuando las pensiones ya no cubren ni siquiera las necesidades básicas.

Miles de jubilados, por vergüenza, apenas se atreven a pedir las “ayudas complementarias” para llegar a fin de mes. Entonces, se desvanecen y se hunden. Las privaciones se multiplican. Muchos pensionistas ya no van al dentista o al médico y se encierran en una dolorosa soledad.  

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Los derechos humanos en juego

“En Suiza, decir que eres pobre no es algo bien recibido”, dice Roland Grunder, copresidente del Consejo Suizo de Personas Mayores (CSAEnlace externo), organización fundada en 2001 que representa los intereses de 200 000 jubilados. El pasado 5 de noviembre en Biel, durante la reunión del CSA, este suizo de Vaud, de 77 años, se convirtió en el líder de los pensionistas indignados. Las cifras son elocuentes: cada año se registran en Suiza 5 000 nuevos pobres de ese grupo de edad. Privados de un segundo pilar (fondo de previsión profesional) y de fortuna personal, una cuarta parte de los nuevos jubilados solamente tienen sus pensiones para vivir o sobrevivir. “Los derechos humanos no se acaban a los 70 años”, clamó Roland Grunder ante la audiencia. Desde finales de octubre, el CSA distribuye una resolución en la que pide rentas que respondan mejor a las exigencias de subsistencia.

+Aportaciones a la seguridad social 

Exhortación a los jóvenes

“Salgan a la calle”, sugirió a los mayores. “Debemos hacer que los jóvenes tomen conciencia de que ya son los ancianos del mañana. Hoy, ellos deben asumir sus responsabilidades como nosotros lo hicimos ayer”, recalcó. De esa manera, invitó directamente a los 2,3 millones de pensionistas suizos a manifestarse, pero de forma apolítica. “Observo que los jóvenes que se reagrupan por el clima y las mujeres que se manifiestan no muestran un color partidista, ni de derecha ni de izquierda. Así debemos manifestarnos nosotros”.

La lucha de este jubilado nacido en Zúrich en 1942 quiere abrazar a toda la sociedad. El momento de su anuncio intergeneracional no es completamente anodino. Con la renovación de las Cámaras Federales, más mujeres y jóvenes electos podrían ser sensibles al mensaje del CSA. El avance de los Verdes también llevó al Parlamento más a la izquierda en Berna.

“Pensiones decentes”

“No vengan a decirme que este país rico no tiene los medios suficientes para proporcionar soluciones financieras para los tres pilares de la previsión para la vejez”, truena Roland Grunder. Considera que este sistema de los tres pilares, del que el AVS es aún la base, “sigue siendo la menos mala de las soluciones”. Sin embargo, sobre todo, habría que “armonizar” todas las prestaciones, ayudas y cuidados de enfermería que se ofrecen a las personas mayores. Se trata de un área que es responsabilidad prioritariamente de los cantones y las comunas, donde las disparidades tarifarias son escandalosas.

Como grupo de presión, el CSA quiere ejercer presión tanto en los cantones como en la Confederación para mejorar el cotidiano de los pensionistas vulnerables. “El Consejo Federal [Gobierno] debe actuar rápidamente con los cantones. Nuestras asociaciones de pensionistas reciben cada vez más solicitudes de sus miembros. Hay más ancianos necesitados".

Las mujeres, más afectadas

Y entre ellos, muchas mujeres que viven difícilmente de su pensión. En definitiva, entre aquellos que sufren por la pobreza, son más las mujeres que los hombres. Las razones se encuentran en la formación profesional y a menudo en posiciones sociales inferiores. O en “fracturas biográficas”, por ejemplo, una ruptura en la trayectoria profesional, que afectan más a las jubiladas porque lógicamente han cotizado menos al segundo pilar. 

“Antiguamente, las mujeres trabajaban a menudo a tiempo parcial”, explica Carlo Knöpfel, profesor de la Escuela Superior de Trabajo Social de Muttenz (Basilea Campo). “Una décima parte de las personas que se jubilan hoy en día simplemente no tienen suficiente dinero para vivir”, dice. Y 200 000 pensionistas viven ahora gracias a las prestaciones complementarias. Especialmente las mujeres solteras.

Carlo Knöpfel no se muestra optimista sobre el futuro. Según él, la sociedad es aún demasiado exigente con las mujeres, cuyas tareas tienden a multiplicarse (familia, trabajo, cuidados, etc.). En su opinión, no recibirán una pensión del AVS igual a la de los hombres en el futuro. Y elevar la edad de jubilación solamente tiene sentido si los trabajadores mayores de este país dejan de ser desterrados del mundo laboral hoy en día. “A largo plazo, sería más prudente flexibilizar la edad de jubilación y tener en cuenta la dificultad de las profesiones”, concluye el experto.

El astillero AVS21 está abierto

Entre las personas  jubiladas en Suiza, más del 30% de las mujeres solamente disponen de la pensión del AVS para vivir. En el caso de los hombres, esta proporción baja al 17%. Para reducir el riesgo de caer en la precariedad dentro de esta categoría vulnerable, ¿no debería adaptarse el importe de las pensiones y de las prestaciones complementarias al costo real de la vida?

Es la opinión de Peter Burri Follath, miembro de la dirección ampliada de Pro Senectute. “El objetivo del proyecto de reforma AVS21 es mantener el nivel de las prestaciones”, dice el responsable de comunicación de Pro SenectuteEnlace externo. Una organización fundada en 1917 cuyo objetivo desde sus inicios fue mejorar las condiciones de vida de las personas mayores pobres y enfermas de Suiza mientras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se eternizaba. 

Pero, continúa Peter Burri Follath, “este objetivo de AVS21Enlace externo también requiere un examen completo de la situación, considerando principalmente el segundo pilar. En los últimos años, la reducción de las tasas de conversión de las rentas del segundo pilar ha dado lugar de hecho, y sigue haciéndolo, a una disminución de las prestaciones. Pro Senectute trabaja desde hace mucho tiempo para que en las prestaciones complementarias se tenga en cuenta un aumento de las cantidades máximas para el alquiler. Pero a pesar de un ajuste, las nuevas cantidades máximas son aún insuficientes para 19 000 hogares en Suiza.

El 3 de julio pasado, el Consejo Federal adoptó las medidas clave de la llamada reforma AVS21: mantener el nivel de las pensiones, garantizar la financiación del AVS hasta 2030 en Suiza, flexibilizar la edad de jubilación y crear incentivos para prolongar el ejercicio de una actividad lucrativa.

“Desnormalización” de la ayuda

La idea de armonizar mejor en el futuro las prestaciones de las organizaciones (Cruz Roja, Pro Senectute, Spitex, etc.), que acuden cotidianamente en ayuda de las personas mayores, enfermas y discapacitadas, también está en el aire. Las ofertas en este campo son ahora tan diversas que a veces se sobreponen. El pasado mes de mayo, en un coloquio sobre la tercera edad celebrado en Thun, la exministra federal Eveline Widmer-Schlumpf, que ahora preside el Consejo de la Fundación Pro Senectute, utilizó la palabra “destandardización” para definir el estado actual de ese mercado, en el que las tarifas vigentes pueden variar significativamente de un cantón a otro o de una comuna a otra. “El financiamiento de la política de la vejez es complejo. Las tareas son compartidas por la Confederación, los cantones y las comunas. Esta repartición debe estar bien regulada. Si no es así, pueden aparecer lagunas con consecuencias negativas para los ancianos”, advierte Pro Senectute.

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Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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