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Son pocos los padres que reducen el tiempo de trabajo para ocuparse de los hijos, pero la mayoría de las madres laboran a tiempo parcial para hacerse cargo. (Ex-press)

Son pocos los padres que reducen el tiempo de trabajo para ocuparse de los hijos, pero la mayoría de las madres laboran a tiempo parcial para hacerse cargo.

(Ex-press)

La contraposición entre el modelo familiar con la madre en casa y el de la madre activa profesionalmente está en el centro de un acalorado debate político en Suiza. Para el politólogo Michael Hermann, la discusión se basa en una “vieja visión romántica”, cada vez más alejada de la realidad.

Una iniciativa popular encendió la mecha. Obedece a la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora) y será sometida a escrutinio el 24 de noviembre. Pide una deducción de impuestos para los padres que atienden  personalmente de sus hijos “por lo menos equivalente” a la otorgada a los padres que los confían a terceros.

Combatida por todos los demás partidos representados en el Parlamento Federal, excepto el Partido Evangélico y una minoría del Partido Demócrata Cristiano (PDC), la iniciativa reunió un sorpresivo apoyo de 64% de los votantes, a mediados de octubre, según la primera encuesta del instituto de sondeos gfs.bern.

Sin embargo, la movilización de los opositores hizo que ese porcentaje bajara a 43%, de acuerdo con el segundo sondeo, hecho público este miércoles.

El debate se ha centrado en los modelos familiares. Los adversarios de la iniciativa de la UDC afirman que pregona una fórmula tradicional que busca que las madres vuelvan al hogar. Por el contrario, los defensores del texto afirman que las mamás podrían elegir libremente entre continuar trabajando o cuidar a sus hijos todo el tiempo.

A discurso conservador, realidad progresista

A primera vista, el amplio apoyo a la iniciativa en la primera encuesta del gfs.bern podría interpretarse como una tendencia de la mayoría hacia el modelo de familia tradicional. En efecto, “ha habido en los últimos años un importante retorno a la tradición”, valores e imágenes conservadores recobraron auge en muchas áreas, afirma François Höpflinger, profesor de Sociología en la Universidad de Zúrich, en una entrevista publicada por los  periódicos Tages-Anzeiger y Der Bund.

 

Sin embargo, “un retorno a los valores tradicionales está más bien en el nivel del discurso, que se ha hecho un poco más conservador, pero las realidades sociales se han hecho más progresistas. Las cifras hablan por sí solas: el número de divorcios sigue en aumento, las mujeres tienen su primer hijo cada vez más tarde, la proporción de madres que trabajan fuera de casa, así como el de aquellas con una formación académica continúa en crecimiento.

Las amas de casa son una minoría”, subraya a swisinfo.ch el politólogo Michael Hermann.

“También es cierto que la tendencia entre la población no es actualmente la de  querer centrar todo en función de las mujeres que trabajan, de los modelos familiares modernos, y de considerar la tradición como superada definitivamente. Incluso si la realidad se aleja cada vez más de ese modelo, el cuidado de los niños por parte de la madre se sigue considerando de manera positiva”.

Lo anterior se aprecia sobre todo en las regiones de habla alemana. No solamente en Suiza, sino también en otros países de habla alemana, prevalece “la vieja visión romántica del niño que necesita a su mamá” y la idea de que los niños en manos de terceros son descuidados, revela Michael Hermann. De manera contraria, la Suiza de habla francesa recibe la influencia de Francia, “donde hay una larga tradición de madres activas profesionalmente y el hecho de encomendar los niños a terceros es considerado normal”.

No es casualidad que un debate similar esté en marcha en Alemania: las propuestas de la Unión Cristiana Social (CSU) en favor de las familias que se ocupan de los niños son muy similares a la iniciativa de la UDC, observa el politólogo de Zúrich.

Las diferencias culturales

En el análisis publicado por el semanario SonntagsZeitung, Michael Hermann evidenció, con cifras concretas, las diferencias entre las regiones lingüísticas de la Confederación respecto a la actividad de las madres.

La tasa de amas de casa en la Suiza de expresión alemana es de 25.1% y de 19.7% en la de habla francesa. El porcentaje de madres que trabajan a tiempo completo o casi (70% o más) es, respectivamente, de 24,4% y de 41,1%.

El Tesino, de habla italiana, tiene una proporción de 37,1 % de madres amas de casa y de 26,4 % de madres que trabajan a 70% y más.

(Fuente : Michael Hermann)

Ningún avance

Pero, cualquiera que sea el resultado de la votación del 24 de noviembre, nada va a cambiar, estima François Höpflinger: “No creo que los jóvenes piensen en las deducciones fiscales cuando fundan una familia. Y seguramente ninguna mujer renunciará por ellas a su actividad profesional, como tampoco volveremos a las estructuras patriarcales”.

Su colega de la Universidad de Neuchâtel, François Hainard, descarta igualmente la posibilidad de una inversión de la tendencia. “La economía suiza necesita gente activa, las mujeres estudian y desean aprovechar sus conocimientos, un segundo ingreso es a menudo esencial por razones financieras, vivimos en una sociedad de consumo donde todo el mundo quiere mantener un cierto nivel de vida y finalmente, ya no es una regla que madre y padre estén en casa”, declaró la socióloga al diario Le Temps.

Familia y federalismo

La mayor parte de las cuestiones de política de la familia son competencia de los cantones y, en parte, de las comunas. La Confederación tiene un margen de maniobra muy limitado e interviene solamente en materia de integración y promoción.

Por lo tanto, los diferentes aspectos de la política familiar son regulados de muy diversas maneras. Esas diferencias han sido exacerbadas por las profundas transformaciones de la sociedad en las últimas décadas y las fuertes diferencias entre los partidos en la materia.

El objeto de voto del 24 de noviembre  ya rige en el Valais y Zug. Ambos cantones han concedido las mismas deducciones fiscales a los padres que cuidan a sus hijos y a los que los confían a estructuras extrafamiliares.  

Un intento de ampliar el margen de maniobra de la Confederación en materia de política familiar fracasó el 3 de marzo como consecuencia del sistema federalista.

La mayoría de los votantes (54,3%) aprobó el artículo constitucional que encomendaba a la Confederación y a los cantones promover la conciliación de la vida laboral y familiar. Pero el texto no obtuvo la mayoría de los cantones: 15 la rechazaron contra 11 que dieron su sí: todos los cantones latinos, además de Zúrich, Solothurn y los dos de Basilea.  

Escuchar a la clase media

Es cierto que las discusiones sobre la política familiar no terminarán el 24 de noviembre. Otras dos iniciativas sobre el tema fueron presentadas por el PDC y probablemente serán sometidas al escrutinio ciudadano a finales del próximo año. Una pide la igualdad de trato fiscal y en materia de seguros sociales para matrimonios y concubinatos. La otra propone desgravar las asignaciones por hijos y gastos de formación.  

Por su parte, la ministra de Finanzas, Eveline Widmer-Schlumpf, anunció en una reciente entrevista con el SonntagsBlick, que la dependencia a su cargo estudia una modificación en el sistema de deducciones fiscales para los hijos, que serían sustituidas por contribuciones. El proyecto será presentado en el Parlamento el próximo año.

“El debate sobre la familia está fuertemente vinculado con aquel sobre la clase media, que ha sufrido una cierta erosión debido a la pesada carga que lleva. En principio, la clase media siempre ha sido importante para todos los partidos. Pero apenas en los últimos años la clase política advirtió que tener hijos constituía un riesgo financiero también para las familias de la clase media”, explica Michael Hermann.


Traducción, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch



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