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Déficit democrático


La financiación de los partidos es un tema tabú en Suiza




Los partidos gastaron al menos 50 millones de francos en propaganda y marketing durante la legislatura 2077-2011. (Keystone)

Los partidos gastaron al menos 50 millones de francos en propaganda y marketing durante la legislatura 2077-2011.

(Keystone)

Suiza es uno de los pocos países democráticos que carece de una financiación transparente de los partidos políticos, una situación que critican varias organizaciones internacionales. Recientemente, el Parlamento helvético rechazó la última tentativa en ese sentido.

“Somos, junto con Suecia, una isla en Europa. En el país escandinavo por lo menos los partidos acordaron algunas normas. En Suiza, en cambio, no hay transparencia en absoluto, como si estuviéramos en una gran caja negra”, sostiene Martina Caroni, docente de Derecho Público e Internacional en la Universidad de Lucerna.

Desde los años 1960 se han multiplicado las tentativas; hasta ahora sin éxito. Hoy falta transparencia no solo sobre la financiación de los partidos, sino también sobre los fondos que recaudan los comités para las votaciones federales y las aportaciones económicas que recibe cada político.

Quienes se oponen sistemáticamente a una reglamentación son los tres partidos del centro y de la derecha, el Demócrata Cristiano (PDC), el Liberal Radical (PLR) y la Unión Democrática del Centro (UDC). No sorprende, ya que estas formaciones, en particular la UDC, se benefician de la mayor tajada del dinero que donan las empresas y los ciudadanos a los partidos.

Oasis de virtudes

“A diferencia de otros países, en Suiza no se habla de dinero y menos aún del sueldo: los suizos prefieren no revelar cuánto ganan. Los partidos burgueses (centro y derecha) se han opuesto hasta ahora a todo intento de transparencia con el argumento de que en política no se habla de dinero”, señala Martina Caroni.

“A ello se suma la percepción de que en Suiza todo va bien y todo el mundo se atiene a conductas éticamente correctas, por lo que no se necesita una reglamentación. Pero como hemos podido observar en los sectores económico y financiero, las cosas han cambiado también en Suiza: ya no somos un oasis de virtudes”.

Una de las razones invocadas es que la transparencia obligaría a muchas personas a recortar o retirar sus donativos. La experiencia de otros países demuestra que esos temores carecen de fundamento, afirma Martina Caroni. Al contrario, la falta de transparencia va en contra de los principios de la Constitución suiza.

“El artículo 34 contempla que los derechos políticos deben estar garantizados de forma que protejan la libre formación de la voluntad y la fiel expresión del voto. Para ello los electores deben disponer de todas las informaciones, y una información fundamental consiste en saber quién está detrás de un partido, quién lo financia”, puntualiza la experta en Derecho Internacional.

Críticas del extranjero

La falta de transparencia, que critica sobre todo la izquierda, ha acaparado la atención de varias organizaciones internacionales. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Grupo de Estados contra la Corrupción (Greco), ambos observadores en las elecciones legislativas de 2011, han criticado a un país que se considera un modelo de democracia. Transparency International es otra organización que critica regularmente a Suiza.

“Si decidimos cambiar algo no será debido a presiones del extranjero, sino solamente porque existe una voluntad común en el país”, afirma el diputado del PLR, Christian Wasserfallen. “En mi opinión, no necesitamos cambios en un sistema de concordancia como el nuestro. En Suiza los partidos mayoritarios están representados en el Gobierno y ninguno predomina. En los países con un partido dominante en el Ejecutivo, en cambio, es importante saber cómo se financia esa formación”.

“En las elecciones legislativas de 2011, la UDC fue el partido con mayor presupuesto; no obstante, perdió un 3% de votos. Esto demuestra que el dinero no lo es todo en política y que los suizos no quieren un partido demasiado fuerte”, señala Christian Wasserfallen. Según el diputado liberal radical, los primeros que deben ser transparentes respecto a sus ingresos son los parlamentarios.

Campañas cada vez más caras

Tras el fuerte apoyo electoral que registró la UDC en las últimas dos décadas hasta convertirse en la formación más votada, varios representantes del PLR y el PDC exigieron  transparencia sobre la financiación de la campaña electoral de 2011.

Sus reivindicaciones, sin embargo, se han atenuado desde la derrota que sufrió la UDC el año pasado en los comicios legislativos. De manera que en la reciente sesión de marzo, muchos parlamentarios del PLR y PDC contribuyeron a que la última propuesta para adoptar una reglamentación quedara en papel mojado: la moción del diputado Urs Schwaller (PDC) a favor de una financiación transparente de las campañas para las votaciones nacionales.

Fue un error, según Martina Caroni. “El sistema político ha cambiado mucho en los últimos decenios. Las campañas requieren instrumentos de marketing cada vez más costosos. Cada vez se destinan sumas más importantes, por lo que aumenta la necesidad de que haya transparencia”.

“Hubo un tiempo en el que los partidos se financiaban sobre todo con aportaciones de sus miembros. Desde hace algunos años disminuye la identificación con un partido y las fuerzas políticas dependen cada vez más de ayudas externas”, coincide Hilmar Gernet, ex secretario general del PDC y autor de un libro que propone un modelo de financiación transparente, con participación del Estado.

Una paradoja

“La situación actual no satisface a nadie. Ni a los partidos que reciben dinero de origen desconocido, lo que les resta credibilidad, ni a las empresas que corren el riesgo de ser acusadas de corrupción por falta de transparencia, ni tampoco a los ciudadanos que tienen derecho a saber cómo se financian las formaciones políticas”, concluye Hilmar Gernet.

La negativa del Parlamento a reglamentar la financiación resulta paradójica, cuando una mayoría de los partidos respaldan las propuestas del Gobierno a favor de una estrategia de dinero limpio para restablecer la credibilidad de la plaza financiera suiza, lo que requiere una mayor transparencia por parte de los bancos.

Precisamente, dos bancos sorprendieron recientemente a los políticos: el Raiffeisen –a iniciativa del propio Gernet, que es miembro de la dirección del banco cooperativo- y Credit Suisse han decidido que en el futuro financiarán de forma transparente a las principales fuerzas políticas. La iniciativa de las dos entidades bancarias podría hacer escuela y ha dejado en una situación algo embarazosa a los partidos. “Es el mundo al revés”, según palabras de Hilmar Gernet.

Falta de transparencia

En Suiza, no existen medidas para la financiación transparente de los partidos y de las campañas electorales ni a escala federal ni cantonal, salvo en Ginebra y el Tesino.

Las ministra de Justicia y Policía, Simonetta Sommaruga (socialista), se propone presentar propuestas en el transcurso de este año para asegurar una transparencia a escala nacional. Con ese fin ha encargado un estudio que presentó recientemente la Universidad de Zúrich.

Según sus conclusiones, la Unión Democrática del Centro (UDC) utilizó el 40% de los recursos que invirtieron en propaganda los partidos durante la legislatura 2007-2011. Le siguen el Partido Liberal Radical (25%), el Partido Democrático Cristiano (16%) y el Partido Socialista (13%). Las demás formaciones se repartieron el 16% restante.

Un comité de varios partidos ha lanzado una iniciativa popular que exige una mayor transparencia.

Partidos suizos

Cuatro grandes partidos gubernamentales dominan desde hace más de un siglo la política suiza. Representan a cerca del 80% del electorado. Son la Unión Democrática del Centro, el Partido Socialista, el Partido Liberal Radical y el Partido Demócrata Cristiano.

En los años 1980 nació una nueva fuerza política, el Partido Ecologista Suizo, que obtuvo el 8,4% de los votos en las elecciones de 2011. Por el momento, los Verdes no forman parte del gobierno colegiado.

En los últimos años han ganado terreno dos nuevos partidos emergentes que superaron el 5% de los votos en 2011: los Verdes Liberales (que nacieron de una escisión de los Verdes en 2004) y el Partido Burgués Democrático (que se separó de la Unión Democrática del Centro en 2008).

Otros cuatro partidos menores, que juntos comprenden el 5% de los electores, tienen representación en el Parlamento: Partido Evangélico, Partido Cristiano Social, la Lega dei Ticinesi y el Mouvement citoyens romands (Suiza francófona) Movimiento Ciudadanos.


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch



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