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Recuerdos y perspectivas


Cuba-EE UU, hora de arriar la bandera suiza y… ¿reabrir bancos?


Por Marcela Águila Rubín


El comandante Fidel Castro (der) y el embajador suizo ante Cuba, Emil Stadelhofer, abordan las condiciones para la salida de los cubanos deseosos de viajar a EE UU (1965). El diplomático suizo, que representaba a Washington, gozaba de la confianza y simpatía del líder cubano. (LIFE Images Collection/Getty Images)

El comandante Fidel Castro (der) y el embajador suizo ante Cuba, Emil Stadelhofer, abordan las condiciones para la salida de los cubanos deseosos de viajar a EE UU (1965). El diplomático suizo, que representaba a Washington, gozaba de la confianza y simpatía del líder cubano.

(LIFE Images Collection/Getty Images)

Washington y La Habana reabren embajadas. Concluye así otro capítulo de la Guerra Fría y más de medio siglo de intermediación helvética. ¿Cuál fue el rol de Berna entre dos visiones del mundo que pusieron al planeta al borde de la conflagración? ¿Cuál puede ser en la nueva etapa que vive la Revolución Cubana?

“Merced a su posición histórica y a su experiencia, Suiza está idealmente posicionada para acompañar el proceso de transición actualmente en curso en Cuba”, asienta el Ministerio helvético de Exteriores (DFAE). Ya en 1961, y en virtud de su calidad de país neutral y digno de crédito, la Confederación recibió el pedido estadounidense de representar sus intereses ante La Habana.

"Suiza, inspiración para la paz"

Cuba y EE UU reabrieron sus embajadas este lunes. En Washington está prevista este mismo día una ceremonia (16.30 hora suiza) en la que participará el ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, y en la que será izada la bandera cubana. En La Habana, la ceremonia tendrá lugar durante la visita del secretario de Estado de EE UU, John Kerry, en fecha aún no anunciada.

Concluyen así los buenos oficios helvéticos entre ambas naciones.

El pasado 1º de julio, con ocasión del anuncio de la reapertura, el DFAE felicitó a los dos países. También divulgó una carta de agradecimiento enviada por Kerry (01.2015), al ministro suizo de Exteriores, Didier Burkhalter.

“John Kerry expresó su profundo reconocimiento a Suiza por sus esfuerzos y su acción como potencia protectora en Estados Unidos y Cuba. El jefe de la diplomacia estadounidense saludó el compromiso de la población suiza en el acercamiento entre los dos Estados, particularmente durante la Guerra Fría, y lo calificó de inspiración para todos y ejemplo de los esfuerzos al servicio de la paz”.

En 1959, y en el tiempo récord de 72 horas, Washington había reconocido al Gobierno emanado de la Revolución Cubana. Pero la ‘luna de miel’ menguó muy pronto. Dos años más tarde, el personal de la embajada de EE UU abordaba el ferry de vuelta a casa. “Fue una enorme decepción”, declaró recientemente a la AFP Wayne Smith, a la sazón tercer secretario de esa legación y posterior jefe de la sección estadounidense de intereses.

La Confederación asumió entonces una tarea espinosa, en particular durante la ‘Crisis de los Misiles’ (1962), momento cúspide de la Guerra Fría en el que luego de la intentona golpista de Bahía de Cochinos, la Unión Soviética estacionó en la isla plataformas de lanzamiento de cohetes capaces de alcanzar Washington. Pendía entonces “la amenaza de una tercera guerra mundial, nuclear esta vez”, se lee en la documentación diplomática suiza.

La misma fuente, que anunció recién la publicación de un dossier especial sobre la representación suiza de los intereses estadounidenses en Cuba, anota que si bien la crisis fue finalmente resuelta entre Moscú y Washington, “la diplomacia suiza tuvo un rol de primer plano”, con la solicitud de la Casa Blanca al embajador Emil Stadelhofer de mediar ante Fidel Castro. Al diplomático suizo correspondió también organizar el traslado del cadáver del piloto estadounidense Rudolf Anderson, abatido al sobrevolar Cuba.

Remebranzas de tiempos duros

Otra coyuntura que exigió el amplio concurso de los esfuerzos helvéticos se produjo durante la ‘Crisis de Camarioca’ (1965-1973). Más de 260 000 cubanos abandonaron entonces la isla, primero por mar y luego por aire, con el beneplácito de los países de origen y destino.

“Nosotros nunca decidimos quién se iba o quién no”, recuerda Werner B*, en conversación con swisinfo.ch. “Entrevistábamos a las personas con problemas especiales o que superaban la edad militar (15 a 27 años) cuyos nombres figuraban en las listas que nos entregaban las autoridades cubanas, y remitíamos los informes a las autoridades estadounidenses”.

Primero por mar, luego por aire, 260 000 cubanos abandonaron la isla con destino a EE UU, durante la 'Crisis de Camarioca'. Suiza participó activamente en las tareas administrativas del éxodo. (Immigration (Cuban) Subject File, CG Historian's Office)

Primero por mar, luego por aire, 260 000 cubanos abandonaron la isla con destino a EE UU, durante la 'Crisis de Camarioca'. Suiza participó activamente en las tareas administrativas del éxodo.

(Immigration (Cuban) Subject File, CG Historian's Office)

Fue una labor titánica. “Entre tres y cuatro mil personas salían por mes. Los aviones iban llenos. Había dos vuelos diarios. El primero llegaba (a Varadero) entre las seis y las siete de la mañana. A bordo venían dos oficiales de migración y un médico. Controlaban los documentos y el estado de salud de los viajeros”.

La niña suiza que escribió a Krushev

Otrora diplomática suiza, Regula Ochsenbein tenía entonces 13 años y poco entendía de política, pero no le era ajena la gravedad de la situación durante la 'Crisis de los Misiles'. Decidió entonces enviar una carta al dirigente soviético, Nikita Krushev, “dirección Plaza Roja, Moscú”, para que hiciera lo imposible por evitar una guerra. “Por no tener plata para comprar la estampilla, la dibujé y eché el sobre al buzón. Estaba convencida de que los funcionarios del correo entenderían la importancia de la carta e igual la enviarían…”

Werner tenía 24 años y había sido contratado en Berna para reforzar al desbordado personal en la capital cubana. “Recibíamos centenares de cartas diariamente de gente que preguntaba en qué situación estaba su trámite de inscripción o qué debía hacer para estar en la lista (de emigración). Respondíamos a todos. A algunos con modelos estándar. Era un trabajo enorme”.

Más tarde, nuestro interlocutor se integró de lleno al servicio exterior suizo y viajó por diversos países. Sin embargo hoy, ya jubilado, recuerda con emoción especial los doce meses pasados en la isla: el incesable trajín administrativo, el ir y venir entre La Habana y Varadero. Pero, sobre todo, la aprensión de los entrevistados; el dolor de la separación (los hombres en edad militar no estaban autorizados a emigrar) y la generosidad de un pueblo dispuesto a compartir lo muy poco que tenía. “En Cuba supe realmente lo que es la condición humana”.

Un hito en la Historia

A partir de 1991, con la caída del Bloque Socialista, Checoslovaquia dejó de representar a Cuba ante EE UU y Suiza tomó el relevo. Pero ya desde 1977, Jimmy Carter y Fidel Castro habían acordado la apertura de secciones de intereses entre ambos países, lo que aligeró la tarea helvética.

13 de mayo de 1998: Visita a Berna del comandante Fidel Castro, en el marco del cincuentenario de la OMS. En la gráfica, con el entonces presidente suizo, Flavio Cotti.  (Keystone)

13 de mayo de 1998: Visita a Berna del comandante Fidel Castro, en el marco del cincuentenario de la OMS. En la gráfica, con el entonces presidente suizo, Flavio Cotti. 

(Keystone)

Este 20 de julio, las embajadas vuelven a ser embajadas (por cierto que si Cuba no convirtió la sede estadounidense en su Ministerio de Pesca fue gracias a la intervención helvética). Llegó la hora de arriar la bandera suiza, pero también, a decir de parlamentarios y empresarios suizos, de izar el intercambio con la isla. 

“Y lo primero es restablecer una relación bancaria”, subraya Andreas Winkler. En entrevista con swissinfo.ch, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria Suiza-Cubana (Cham) considera “lastimoso” que, pese a la buena reputación del sistema helvético, “en Cuba no haya un solo banco suizo”.

¿Por el embargo?

“Más bien por la sobrerreacción de los bancos luego de los problemas con EEUU (en materia de fiscalidad)”, anota Winkler y explica que no sería necesaria una apertura de sucursales, pero sí de representaciones bancarias para facilitar a las empresas la comercialización de sus productos.

Coincide con el diputado Hans-Peter Portmann (PLR), artífice del Grupo Suiza Cuba, en la pertinencia de incrementar el intercambio con La Habana dado el capital de confianza de que dispone la Confederación y los recursos de la isla, naturales y humanos. “Con el tiempo y un plan claro, se puede hacer algo maravilloso, puntualiza. De hecho, tras el anuncio del “deshielo”, el pasado 17 de diciembre, misiones económicas de EEUU, Francia, Italia y España acudieron a la perla del Caribe.

“Ahora que ya no somos terroristas”, ironiza Winkler, es momento de actuar. El empresario suizo comenta que la reanudación de relaciones diplomáticas entre la isla y su poderoso vecino "es el acontecimiento más grande" que ha vivido en sus 22 años en la isla. Confía en que tras la supresión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, “que nunca se justificó”, y la reanudación diplomática, “se imponga la razón” y acabe por caer “el embargo, que tanto daño ha hecho a Cuba”.

Moción parlamentaria

Portmann presentó una moción parlamentaria (04.05.15) que pedía “intensificar la cooperación intergubernamental con Cuba” en materia económica, de investigación y formación. Inclusive propuso establecer un acuerdo bilateral de libre comercio. Su idea, precisa a swissinfo.ch, “es contribuir al mejoramiento de la situación económica de Cuba y a reducir la dependencia suiza de Estados Unidos y la Unión Europea”.

Berna rechazó la propuesta arguyendo que hasta ahora el comercio entre los dos países es exiguo con 31,2 millones de francos en las exportaciones cubanas y 17,8 millones en las suizas, en 2014.

El DFAE estima también suficientes los programas para la cooperación al desarrollo cuyo presupuesto es de 10 millones de francos anuales.

En respuesta a swissinfo.ch sobre el particular, el Ministerio destaca que la cooperación técnica es considerada por Cuba como un modelo:

“El peso y la importancia de la cooperación técnica deberá fortalecerse en los años por venir puesto que si las reformas (económicas de la isla) así como el deshielo de las relaciones con Estados Unidos abren oportunidades, al mismo tiempo ahondan desigualdades en el seno de la población cubana”.

Es decir, sí se prevé un mayor intercambio con La Habana en materia de cooperación y, en cuanto al resto, la embajadora Livia Leu, titular de las relaciones económicas bilaterales de la Secretaría de Estado de Economía (Seco) participará en noviembre (aunque como mera invitada) en la Feria Internacional de La Habana (FIHAV), lo que genera expectativas en el legislador del Partido Liberal Radical.

El de Berna “no es un ‘no, no queremos’, sino un ‘no por el momento’”. Y claro, conviene, “por el momento no se pueden hacer grandes negocios, pero sí establecer contactos y explorar posibilidades futuras. Y es importante que Suiza se posicione desde ahora”, acota Portmann.

“¿Por qué no?”, abunda Winkler. “Cuando abrimos la Cámara hace doce años, hubo gente que pensó que no funcionaría, que no era posible hacer negocios con Cuba. Sin embargo, hoy tenemos 61 socios, de los cuales 10 cotizan en la bolsa”.

Fechas principales

3 de enero de 1961: EE UU y Cuba rompen relaciones diplomáticas.

Desde entonces, y hasta este 20 de julio, Suiza representa los intereses de EE UU en La Habana.

Desde 1991, y hasta este 20 de julio, representa también los de Cuba en Washington.

En 1997, EE UU y Cuba establecen secciones de intereses bilaterales.

17 de diciembre de 2014: Raúl Castro y Barack Obama anuncian el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

29 de mayo de 2015: EE UU anuncia el retiro de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

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