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Precursor del gas sarín Suiza autorizó exportar a Siria isopropanol

Un soldado noruego participa en la destrucción del arsenal sirio de armas químicas en 2014.

Un soldado noruego participa en la destrucción del arsenal sirio de armas químicas en 2014.

(Keystone)

Suiza autorizó en noviembre de 2014 la exportación a Siria de isopropanol, un posible precursor del gas sarín. Un año antes, la Unión Europea había prohibido el comercio de ese producto.

“El isopropanol es de uso común y no está prohibido por la Convención sobre Armas Químicas, pero se puede utilizar para producir gas sarín”, según indicó la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas a la Radio Televisión Suiza de habla francesaEnlace externo (RTS), el pasado 24 de abril. “Hecho público por Siria como parte de su programa de armas químicas, fue destruido”, dijo la organización.

Sin embargo, menos de 6 meses después de esta eliminación, una empresa suiza, sin la oposición de Berna, ha podido exportar 5 toneladas de isopropanol al país asolado por la guerra civil, según supo la RTS.

Sancionado por la UE, validado por la Confederación

El producto (también conocido como alcohol isopropílico) se incluyó en las listas europeas de sanciones en julio de 2013. Pero la Confederación, que habitualmente apoya las medidas de la UE, no lo ha incluido en su catálogo de prohibiciones. ¿Un descuido de las autoridades?

Preguntada la Secretaría de Estado para la Economía (Seco), sostiene que “Suiza ha adoptado totalmente las sanciones europeas contra Siria”, pero que “en algunos casos las medidas (...) están reguladas de manera diferente, a través de la ley sobre el control de bienes, por ejemplo”.

“Estos productos (...) en ese momento no requerían ninguna autorización en Suiza”, dice la Seco, que no se ha opuesto a la exportación porque, según dice, en 2014 no había ninguna indicación de que estas entregas pudieran utilizarse para un programa de armamento.  

Una venta “muy posible en 2018”

¿Podría aceptarse hoy en día una venta de este tipo? Probablemente estaría “bloqueada”, dice la Seco, que se refiere al supuesto uso reciente de armas químicas. Sin embargo, ya en el verano de 2013 la comunidad internacional -encabezada por Francia y Estados Unidos- denunció los ataques con gas sarín atribuidos al gobierno sirio.

Las sanciones europeas adoptadas con posterioridad se referían, en particular, al isopropanol, que, a diferencia de otras sustancias, ya no podía venderse ni tan siquiera en envases de venta al por menor. En una nota desclasificada desde entonces, los servicios franceses denunciaban el uso de esta sustancia en el programa químico sirio.  

Si bien el isopropanol tiene múltiples usos civiles, incluso en la fabricación de desinfectantes o productos de limpieza, se sabe que se utiliza en la fabricación de armas químicas utilizadas durante la guerra siria.

Según un análisis de muestras realizado por expertos del gobierno francés, el gas sarín liberado en abril de 2017 durante un ataque a la ciudad de Khan Cheikhoun, donde murieron cerca de 100 personas, fue sintetizado a partir de isopropanol.

 “No hay conexión con el régimen”, dice la Seco

La Secretaría de Estado para la Economía ha explicado que el cliente de la empresa suiza es una farmacéutica privada siria sobre la que “no hay indicios de que esté vinculada con el régimen sirio, ni entonces ni ahora”.

En la Siria de Bashar al-Assad, sin embargo, sigue siendo difícil obtener una garantía de independencia del régimen. “Dada la estructura clientelar de la economía del país, las redes comerciales sirias están íntimamente ligadas al poder”, explica Joseph Daher, profesor de investigación de la Universidad de Lausana y especialista en la crisis siria.

“El propietario de una empresa farmacéutica de facto no está vinculado al régimen, pero el gobierno controla las principales fuentes de suministro del país directamente o a través de empresarios relacionados”, explica.

Investigación en Bélgica

Las estadísticas comerciales de la ONU indican que Suiza, junto con Bélgica, es el único país europeo que ha exportado este producto a Siria desde la supuesta destrucción de su arsenal químico. Los otros principales proveedores son Líbano, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur.

En Bélgica, tras estas exportaciones, se abrió una investigación, según reveló la semana pasada la revista ‘Knack’. Tres empresas comparecerán el 15 de mayo ante el Tribunal Penal de Amberes. 

Para Manon Schick, directora de Amnistía Internacional Suiza, “la Seco ha olvidado que Siria no es un socio comercial como los demás con el que podemos firmar este tipo de contratos”.


RTS/sb

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