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Premio Nansen para activista salvadoreña “En El Salvador, los trans tenemos que huir o morir”

La activista trans salvadoreña Bianka Rodríguez

La activista trans salvadoreña Bianka Rodríguez es la ganadora regional del Premio Nansen por las Américas.

(Keystone / Rodrigo Sura)

En el Triángulo del Norte de Centroamérica (El Salvador, Honduras y Guatemala), la pobreza, la violencia, la persecución y la violación de los derechos humanos son constantes que asolan a la población y la obligan a emigrar. Un problema que se potencia en los grupos más vulnerables, entre ellos, la comunidad LGTBI.

La activista trans salvadoreña Bianka Rodríguez, ganadora del Premio Nansen para los Refugiados 2019 para la región de las AméricasEnlace externo, resume con un mensaje simple pero poderoso una de sus principales aspiraciones: “Quisiera que la expectativa de vida de los transexuales ya no sea de solo 33 años en mi país debido a la violencia”.

La distinción que recibió esta semana en la Ciudad de México reconoce el intenso activismo que ha realizado desde COMCAVIS Trans, entidad que defiende los derechos del colectivo LGBTI y brinda asistencia a personas que, como Bianka Rodríguez, se ven obligadas a huir por acoso y presión.

“En El Salvador, [los transexuales] tenemos que resistir, sobrevivir, huir o morir”, sentencia.

La crisis migratoria en América Latina ya tiene alcances globales, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). 

El Salvador, Honduras y Venezuela forman parte de los cinco países que más solicitantes de asilo tienen en el mundo. 

Suiza trabaja con múltiples actores para paliar los estragos de los desplazamientos forzados.

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Un grano de arena suizo

Suiza y Noruega son los dos gobiernos que auspician el Premio Nansen para los Refugiados. En 2012, se percataron de que las migraciones forzadas enfrentan un desafío perenne: aunque existe el derecho internacional, nada asegura a una persona que abandonó su país de manera forzada que encontrará otro que la acoja y prodigue asistencia. El premio Nansen reconoce este problema y lo pone sobre la mesa cada año.

Durante la entrega de este reconocimiento para la región de las Américas, Eric Mayoraz, embajador de Suiza en México, manifestó que los países desarrollados tienen el gran reto de ayudar a que los derechos humanos se respeten en todo el mundo.

En el caso de Suiza, “nuestro compromiso se basa en tres acciones fundamentales”:

Ser uno de los principales contribuyentes –en términos financieros– de organizaciones como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y del Comité Internacional de la Cruz Roja, entre otros.

Trabajar los problemas desde la raíz a través del desarrollo económico. “Los migrantes no quieren dejar su país; y no lo abandonarán mientras tengan una vida y unos ingresos dignos. Por ello, trabajamos en promover tanto como podemos el desarrollo económico en estas naciones”.

El trabajo regional, a partir de proyectos bilaterales desarrollados por la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (COSUDEEnlace externo) con naciones Centro y Sudamérica.

“Si bien Suiza se ve más afectada por la migración proveniente de África, Siria, Oriente Medio o Afganistán, y no tanto de Centroamérica, nos importa esta región y estamos atentos a lo que le sucede”, añadió el diplomático.

Recordó también que aunque Suiza no forma parte de la Unión Europea (UE), sí es miembro del Tratado de Dublín que se ocupa del tema de los refugiados y la migración. “En nuestro país, cualquier persona que pide asilo es objeto de una investigación y si reúne las condiciones necesarias se le otorgará”.

Bianka Rodríguez

El embajador de Suiza en México, Eric Mayoraz, y el alto comisionado de la ONU para los Refugiados Filippo Grandi, con la ganadora regional del Premio Nansen para las Américas, Bianka Rodríguez. 

(ACNUR)

Los nuevos superhéroes

“Mientras haya gente desplazada por violencia, el mundo tiene mucho por hacer”, afirmó Rut Krüger, embajadora de Noruega en México, al dirigir un mensaje a la activista salvadoreña.

“Bianka es un ejemplo, es una mujer que ha decidido hablar y actuar en favor de quienes no pueden hacerlo y esos son los nuevos superhéroes del mundo”, dijo.

La diplomática destacó que una de las misiones de las embajadas, especialmente cuando se trata de países desarrollados, es hacer visibles los problemas que existen y que ponen en evidencia los activistas.

“Debemos brindar apoyo a las organizaciones que trabajan en mejorar la vida de los migrantes de toda la región [latinoamericana]”, dijo.

“Más protección y no devolución”

La violencia narrada en primera persona es menos teórica y más práctica. La vida de Bianka, víctima de acoso y violencia, ha sido dura. Pero cruzarse de brazos o huir no es la solución, dice.

“Pedimos a los otros gobiernos más protección y la no devolución [de solicitantes de asilo]. Esta es la mejor manera en la que pueden ayudar a las poblaciones más frágiles.  Los derechos humanos tienen que ser para todos, sin importar nuestro género, antecedentes sociales, religión u orientación sexual”, dijo.

Para Rodríguez uno de los principales problemas que enfrentan hoy los migrantes del mundo, tanto en el continente americano como en el africano, “es que son injustamente criminalizados. Se asume de antemano que llegan a otro país para destruirlo, pero no es así”.

“Es gente que busca protección internacional y que quiere reinsertarse en otra nación para trabajar, vivir y recuperar los derechos que le fueron negados en su país de origen. Pero se les niegan estos derechos en los países donde llegan a asentarse”, añade.

Muerte o cárcel

ACNUR reconoce el valor de compromiso que asumen Suiza y a Noruega al auspiciar el Premio Nansen a nivel internacional y regional.

“En la región de las Américas, este premio simbólico –y no económico – es importante porque hay muchas historias de personas que están huyendo de El Salvador, Honduras y Guatemala por abuso, violencia y extorsión. Hoy, este premio reconoce el coraje de una activista que actúa en un entorno de gran peligro, donde su trabajo cotidiano siempre puede suponer la cárcel o la muerte”, expresó Filippo Grandi, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Además de Centroamérica, ACNUR recordó que Venezuela es otro foco de riesgo, ya que 4,3 millones de personas han abandonado su país, para instalarse en las naciones vecinas y en el Caribe, en busca de una oportunidad de vida que su tierra les niega en el presente.

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