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Presidencia de la OSCE


Berna intenta romper su aislamiento




Observadores de la OSCE participaron en el recuento de votos en las elecciones bosnias de 1996. (Keystone)

Observadores de la OSCE participaron en el recuento de votos en las elecciones bosnias de 1996.

(Keystone)

El país alpino asume en 2014 la presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que cuenta con 57 Estados miembros. Pese al poder decreciente de la organización, el compromiso de Suiza no es del todo desinteresado.

No es la primera vez que Suiza preside la OSCE, con sede en Viena. La última vez fue hace apenas veinte años. Pero los desafíos que afronta son múltiples: conflictos locales en el sureste europeo y en el Cáucaso, reformas institucionales imperativas y tensiones derivadas del desarme entre Estados Unidos y Rusia, dos de los miembros más importantes de la organización.

Aun así, la presidencia aporta solo beneficios a Suiza, ya que el país sufre actualmente presiones internacionales por su política fiscal y lucha por mantener la vía bilateral en sus relaciones con la Unión Europea (UE). Ganar aliados y respeto no le viene mal.

“La presidencia va a reforzar el tradicional papel de Suiza como país negociador y mediador”, afirma Christian Nünlist, del Centro de Estudios de Seguridad de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ).

Suiza no aspiraba a presidir la OSCE, según funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores. Otros miembros de la organización la incitaron a relevar a Ucrania al frente de la OSCE.

Para evitar un eventual estancamiento, Berna propuso, junto con su principal rival, Serbia, asumir la presidencia anual durante dos años – una novedad en la historia de la OSCE.

Contactos

“Suiza asume así un riesgo calculable y los dos años de presidencia consecutivos aportarán estabilidad a la organización”, sostiene el embajador helvético ante la OSCE, Thomas Greminger.

Formalmente, será el jefe de la diplomacia, Didier Burkhalter, quien encabezará a partir del 1 de enero de 2014 la OSCE. En 2015 lo hará su homólogo serbio. Casualmente, Burkhalter asume el próximo año la presidencia rotativa de la Suiza que le permitirá entrevistarse con otros jefes de Estado.

Nünlist cree que Berna aprovechará la presidencia para mejorar sus relaciones con Serbia, deterioradas desde hace cinco años. En 2008, Suiza fue uno de los primeros países que reconocieron a la provincia serbia de Kosovo como un Estado independiente. “La presidencia reforzará el papel de Suiza como mediadora imparcial en el sureste europeo”, sostiene el experto en seguridad.

Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa

Fue fundada en 1975 como plataforma de diálogo y negociación entre los países del Este y Oeste de Europa. Hoy cuenta 57 países miembros y su objetivo es reforzar la seguridad y estabilidad.

Suiza asume, junto con Serbia, la presidencia de la OSCE el 1 de enero de 2014 para un periodo de dos años.

La primera presidencia helvética se remonta a 1996.

La OSCE, que tiene sede en Viena, suele confundirse a menudo con la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), con sede en París, que se ocupa de cuestiones económicas y sociales.

Neutralidad

El periodo al frente de la OSCE ofrecerá a una nueva generación de diplomáticos suizos una plataforma internacional, mientras el país prepara, según expertos, su candidatura para ser uno de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La OSCE, que celebra en 2015 su cuadragésimo aniversario, se beneficiará durante la presidencia helvética de las buenas relaciones que sostienen Berna y Moscú. Suiza es un país neutro y siempre se ha mantenido al margen de alianzas políticas y militares.

La organización también puede confiar en que la presidencia suiza ayude a resucitar la política de compromiso: acuerdos consensuados entre todas las partes que tantos éxitos cosecharon en los inicios de la entonces denominada Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europea (CSCE).

Además, Serbia evalúa actualmente un acercamiento a la Europa unida.

Expectativas

Aunque Didier Burkhalter destaca la tradición suiza de “tender puentes”, quiere desalentar las expectativas de que se alcance un acuerdo durante la presidencia helvética.

Según Heidi Grau, directora de la fuerza operativa para la presidencia de la OSCE, las prioridades de Suiza son la reconciliación en los Balcanes occidentales y en el sur del Cáucaso, reforzar la seguridad humana y los derechos humanos, así como fomentar la cooperación regional y los buenos oficios.

“No queremos hablar a humo de pajas”, dice y asegura que Suiza busca soluciones sostenibles. Pero la diplomática subraya también las estructuras complejas de la OSCE: “La competencia de liderazgo (leadership) es importante, pero no suficiente en una organización cuya política se basa en decisiones consensuadas”.

Como país neutro, Suiza tiene interés en garantizar a Europa un futuro estable y seguro, prosigue. Durante su presidencia, Suiza intensificará las relaciones bilaterales con numerosos Estados, entre ellos cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y ocho de los miembros del G20.

En cambio, no hay una correlación entre la presidencia helvética de la OSCE en 2014 y la intención de formar parte de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU en 2023/24, puntualiza Grau.

Durante su presidencia, Suiza defenderá el compromiso de la OSCE para garantizar el pleno respeto de los derechos humanos, la promoción de la democracia y el Estado de derecho.

Aportación económica de Suiza

El Gobierno prevé 16 millones de francos para el compromiso en la OSCE.

La suma incluye la participación en los costes de seguridad de la reunión ministerial de la OSCE, que se celebrará en diciembre de 2014 en Basilea.

El Parlamento helvético debatirá la propuesta durante la actual sesión de invierno.

Una de las Asambleas Parlamentarias de la OSCE se celebrará en Ginebra.

El Gobierno ha elegido a tres altos funcionarios para reforzar a la delegación suiza durante la presidencia de la OSCE.

Los embajadores Gérard Stoudmann y Angelo Gnädinger se encargarán de los Balcanes y el Cáucaso meridional, respectivamente. El embajador Fred Tanner ha sido designado asesor del secretario general de la OSCE en Viena.

Consejo de Seguridad

Dentro de las fronteras helvéticas no hay oposición política a las obligaciones de Suiza en el seno de la OSCE. El Parlamento aprobó la presidencia y, según Andreas Aebi, presidente de la Comisión de Política Exterior de la cámara baja, se dispone a avalar una contribución económica de más de 16 millones de francos a la organización.

“Es una aportación importante en beneficio de la comunidad internacional”, dice. La cámara baja reconoce que las crisis que ha sufrido la OSCE en los últimos años han afectado a su imagen. Pero Aebi recalca también la buena reputación de Suiza en mediaciones internacionales y el papel de la organización en la observación electoral y la promoción de la democracia.

Aun así, Aebi y su partido, la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora), se oponen a que se utilice la presidencia de la OSCE como campo de entrenamiento para allanar el camino de Suiza hacia un papel de más peso en la ONU.

Nünlist pide que no se vinculen las obligaciones en la OSCE con la candidatura para formar parte del exclusivo círculo de los 15 miembros de la ONU, ya que no es realista plantearse un ingreso en el Consejo de Seguridad hasta dentro de diez años. El Ministerio de Exteriores es consciente de las altas expectativas, los riesgos y las oportunidades que conlleva presidir la OSCE, agrega el experto.

Durante la anterior presidencia de la OSCE (1996), los esfuerzos de Suiza para alcanzar un acuerdo de paz en el conflicto en Bosnia-Herzegovina contribuyen a que la organización ganara renombre.


(Traducción del inglés: Belén Couceiro), swissinfo.ch



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