Primer año en Suiza Clases gratis para los inmigrantes en Basilea




Basilea, una ciudad en la esquina de Suiza, frontera con Francia y Alemania, donde viven muchas personas que no tienen la nacionalidad helvética.

Basilea, una ciudad en la esquina de Suiza, frontera con Francia y Alemania, donde viven muchas personas que no tienen la nacionalidad helvética.

(Keystone)

Los extranjeros que se mudan a Suiza, al cantón de Basilea-Ciudad, reciben un pase para asistir a lecciones de alemán sin tener que pagarlas de su bolsillo. Las autoridades cubren los costos de las clases en un esquema para favorecer la integración, único en Suiza. Pero no todos hacen uso de esta oportunidad.

Es un día nublado en Basilea. En la Escuela de Idiomas Inlingua, en el centro de la ciudad, cuatro mujeres conversan en la clase de alemán, nivel intermedio. El tema: vivir de modo saludable. Las chicas, en parejas, discuten sobre hábitos alimenticios y sobre estrés. Están muy motivadas en aprender.

Algunos de los participantes en estos cursos acuden gratis a las clases, gracias al papel que les da la comuna donde se han mudado para inscribirse en la escuela de idiomas para aprender el idioma local, sin tener que pagar un centavo.

Basilea otorga este pase para obtener clases a los inmigrantes con el permiso de residencia B, dirigido a nacionales de la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio que viven en Suiza. Pueden con este documento recibir 80 clases de alemán durante su primer año de vida en el cantón de Basilea. Una oferta establecida desde agosto de 2015, aunque vía la entrega de estos pases apenas se instauró en mayo de este 2016.

Inlingua indica que se ha incrementado el número de estudiantes, desde que inició este programa. Lo mismo ocurre en ECAP Basel, institución dedicada a la formación de extranjeros, adultos, de todas las nacionalidades. Desde agosto, 89 personas con los pases para los cursos gratuitos se inscribieron a los cursos intensivos de alemán para el nivel de principiantes.

Marion Kussmaul, encargada de los curos intensivos de alemán en esa escuela indica que la mayoría son mujeres con buena base educativa, que llegaron con sus familia o que buscan empleo.

Incentivo

En el semicantón de Basilea-Ciudad, la población inmigrante representa el 35% de la población (según datos del 2015), lo que hace de este estado el segundo con el mayor porcentaje de extranjeros en Suiza, después de Ginebra (41%).

“El cantón quiso crear un incentive para aquellos recién llegados a Suiza para aprender el idioma local y poder así integrarse más fácil en la sociedad que los acoge”, indica

Ulrich Maier, al frente de la educación secundaria y la formación en Basilea-Ciudad.

El pase se entrega a todos los inmigrantes que llegan a este semicantón, según una disposición aprobada por el electorado en noviembre de 2014, como contrapropuesta gubernamental a la iniciativa popular de derecha intitulada ‘Para la Mejor Integración de los Inmigrantes”. El partido Unión Democrática de Centro (UDC, según sus siglas en francés) solicitaba que los inmigrantes fueran obligados a someterse a un “acuerdo para su integración social” que exigía el aprendizaje del idioma local a cambio de recibir un permiso de residencia. La iniciativa quería que los cursos fueran obligatorios. Con el contraproyecto aceptado, son voluntarios.

A mediados de agosto, 1 032 personas de 101 países hicieron uso de estos pases, de acuerdo con las cifras dadas a conocer por Maier en septiembre. Es decir, solo 23% de los inmigrantes que recibieron estos pases -  4 480 – hicieron uso de ellos hasta entonces.

Pero Maier anota que hoy, alrededor de 33% de las personas invitados toman las clases con este pase, válido durante 12 meses a partir de la fecha de haberlo recibido. “Al final de los cursos las escuelas nos envían los pases empleados, así que solo entonces sabremos realmente cuánta gente participó”.

Pases vigentes por un año

De agosto de 2015 a agosto de 2016, 1 032 personas de 101 países hicieron uso del pase para aprender alemán que otorga el cantón de Basilea-Ciudad. En total, 214 cursos han resultado de esta empresa.

Dos tercios de los participantes iniciaron las clases para principiantes (Nivel A1), pero solo algunos terminaron las 80 clases gratuitas a las que tienen derecho para alcanzar el nivel intermedio B2. Solo el 60% participó en, al menos, 80% del total de clases. La razón de la deserción; causas familiares o profesionales, indica un comunicado de septiembre.

A la espera de mayor respuesta

“Esperábamos más participantes, y todavía analizamos las razones que provocan no aceptar esta oferta, ya sea porque no les resulten atractivos o porque están muy ocupados en el mundo laboral o familiar como para hacerse un espacio para aprender el idioma cuando apenas se están adaptando a su nuevo entorno de vida”.

Uno de los motivos puede ser que muchos de estos extranjeros trabajan para empresas internacionales. “Consideran tal vez que no tienen realmente necesidad de aprender alemán y que no vivirán por mucho tiempo en Suiza, apenas unos dos o tres años, por lo que estas clases pueden ser una opción, pero no una necesidad”, explica.

Basilea es sede de muchas multinacionales, en especial de la industria farmacéutica.

“Hay mucha gente que llega y que sabe que permanecerá por mucho tiempo aquí porque su familia vive en Suiza. Este es el grupo al que apuntamos más que a ninguno otro. Tratamos de saber si realmente hoy nuestro mensaje les llega.”

Maier indica que el cantón seguirá con el concepto pues el idioma es la clave de una vida plena en la sociedad de acogida. Y en eso coinciden los estudiantes con los que conversamos: ”Entre mejor se hable la lengua, mejor uno puede moverse en este entorno y encontrar su propio camino en esta sociedad”, dice el holandés Taco de Liefde.

¿Cree que este modelo de clases gratis para inmigrantes debe ser establecido en toda Suiza?


(Traducción: Patricia Islas), swissinfo.ch

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