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Proceso Swissair: el veredicto no sorprende a nadie


La absolución general en el proceso Swissair prácticamente no sorprendió a nadie del mundo político, ni de los sindicatos, ni de los expertos que esperan el proceso civil.

Si el veredicto era esperado, no así los tres millones de francos de indemnizaciones, que fueron muy criticados.

Si bien reconoce que "una mala gestión no es criminalmente reprensible" y que su conclusión era de esperarse, Urs Eicher, presidente de Kapers, el sindicato de personal de cabina de la aviación, considera que las indemnizaciones pagadas a las personas absueltas son incomprensibles a los ojos del común de los ciudadanos.

Si el proceso no se hubiera efectuado, las frustraciones hubieran sido mayores, estima por su parte el diputado radical Gerold Bührer, también presidente de la organización patronal economiesuisse.

Según él, el interés de cumplir escrupulosamente con el derecho es más importante que los costos engendrados por el proceso.

El diputado verde Daniel Vischer, también responsable del sector aéreo del
Sindicato del Servicio Público (SSP/VPOD), es de una opinión diametralmente opuesta. Piensa que un proceso "no era el mejor medio para esclarecer el grounding" del 2001.

"Un castillo de naipes"

En su opinión, se trata de un asunto de orden del derecho civil así como de consideraciones políticas y morales.

El ecologista, que siguió desde el interior todas las etapas del naufragio, estima que la acusación "fue construida como un castillo de naipes" y que "el Estado no debió comprometerse" en una aventura semejante.

La Unión Democrática de Centro (UDC, derecha populista derecha) de Zúrich comparte ese punto de vista.

La agrupación pidió incluso la cabeza del procurador Daniel Weber, encargado del expediente, al que responsabiliza de lo que considera "una derrumbe monumental". Un caso perdido por anticipado y pagado con fondos públicos (3 millones de francos de indemnizaciones, más la instrucción y los gastos de tribunal, es decir, un total superior a los 10 millones de francos).

En cambio, el profesor en Derecho Penal, Daniel Jositsch, de Zúrich, toma partido por el Ministerio público.

Los magistrados sólo hicieron su trabajo, estima. Reconoce no obstante, que no les correspondía "escribir la historia de la tragedia Swissair", sino establecer si el derecho penal había sido violado. Y el mal trabajo de los administradores no es delictivo si no conlleva la intención de perjudicar.

"Una farsa"

"Una farsa", comentó por su parte el encargado del proceso de liquidación de la compañía aérea belga SABENA, Christian Van Buggenhout. Considera que el proceso no esclareció totalmente el naufragio y espera más del procedimiento civil.

Esta postura es la de numerosos observadores. Hay que ver el proceso como "un calentamiento" que no interfiere en el desenlace civil, dijo el senador demócrata cristiano Hansruedi Stadler, también presidente de la Comisión de Gestión que dirigió la investigación sobre la debacle de Swissair.

Subrayó que las absoluciones significan la ausencia de actos criminalmente reprensibles, lo que no significa nada en materia de responsabilidad estratégica.

Del lado socialista, (PS/izquierda) parece no esperarse mucho del proceso civil bajo la consideración de que éste sólo tiene sentido en caso de condena penal.

Jean-Claude Rennwald, vicepresidente de la Unión Sindical Suiza (USS), comparte esa decepción. Espera sin embargo que el proceso civil permita establecer mejor las responsabilidades.

"Enormes privilegios"

Si la UDC de Zúrich la toma contra el procurador, el diputado Hans Kaufmann, de esta sección, piensa, por su parte, que "se atrapa a los pequeños dejando huir a los grandes". Para él, este proceso mostró la indulgencia de los expertos ante el mundo de los negocios.

Los 19 acusados, por su parte, manifestaron su satisfacción por su rehabilitación en el plano penal.

El último titular de Swissair, Mario Corti, no se expresó personalmente, mientras que el banquero ginebrino, Bénédict Hentsch, recordó haber dicho siempre que "la acusación era infundada".

swissinfo y agencias

LA DEBLACLE

La de Swissair fue la quiebra más importante de la historia económica suiza. Se trata también de una de las mayores debacles económicas e escala europea.

Cerca de 4.000 millones de francos de fondos públicos y privados fueron inyectados a la compañía para intentar salvarla de la bancarrota. Parte de la aerolínea sobrevivirá, bajo el nombre de Swiss, nacida de la fusión de Swissair y de la compañía regional suiza Crossair en el 2002.

El derrumbe de Swissair ocasionó la pérdida de 9.000 puestos de trabajo.

Durante la fase de liquidación, 13.000 acreedores exigieron pagos por un total de 49.000 millones de francos. El responsable del proceso de liquidación reconoció la validez de las demandas por 9.700 millones, pero sólo había 1.600 millones de francos a disposición.

PROCEDIMIENTO CIVIL

Seis años después de la quiebra más importante de la historia económica suiza
concluyó el primer proceso contra los 19 ex dirigentes de Swissair.

Los acusados más conocidos eran el último titular de Swissair Mario Corti, el antiguo responsable del grupo Philippe Bruggisser, el ex presidente del consejo de administración de SAirGroup y director Eric Honegger, así como los antiguos administradores Thomás Schmidheiny, Vreni Spoerry, Lukas Mühlemann y Benedict Hentsch.

Todos los acusados fueron absueltos. Se les atribuyeron indemnizaciones por un monto total de tres millones de francos.

La conclusión del procedimiento penal contra los antiguos responsables del grupo Swissair no tendrá efecto directo sobre el procedimiento civil.

Karl Wüthrich, responsable de la liquidación de Swissair ha intentado tres procedimientos civiles en contra de los antiguos responsables del grupo de transporte aéreo.

En total, les reclama alrededor de 590 millones de francos.

Según él, durante el proceso civil no se requiere probar que los acusados actuaron con premeditación. Basta con probar la existencia de un vínculo de causalidad entre sus acciones y el daño sufrido por Swissair.



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