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Protocolo para atajar el virus


Ginebra se prepara para brotes aislados de ébola


Por Simon Bradley, Ginebra


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Una unidad de aislamiento en el Hospital Universitario de Ginebra (HUG) para eventuales pacientes que hayan contraido el virus del Ébola. (Keystone)

Una unidad de aislamiento en el Hospital Universitario de Ginebra (HUG) para eventuales pacientes que hayan contraido el virus del Ébola.

(Keystone)

El riesgo de que el ébola se propague en Suiza es mínimo, según las autoridades. Pese a ello, entidades como el Hospital Universitario de Ginebra se preparan para atender un número limitado de casos de posibles pacientes contagiados.

“Ahora estoy colocando con sumo cuidado una camiseta contaminada dentro de esta bolsa amarilla de plástico. No se trata de la bolsa tradicional de basura de 35 litros, sino de una que respeta los requerimientos suizos de seguridad para este tipo de casos. Es una bolsa sólida y muy difícil de perforar”, explica Pierre Brennenstuhl mientras la cierra e introduce en una segunda bolsa.

“Estos desechos se desinfectarán posteriormente y se depositarán en un contenedor amarillo que será sellado y desinfectado una vez más, antes de ser transferido a un colega en la habitación contigua que debe repetir todo el proceso antes de que esta basura sea incinerada”.

Esta demostración del manejo que debe darse a una prenda contaminada por un enfermo de ébola es un mero simulacro realizado para la prensa.

Estamos en la deslumbrantemente limpia unidad de aislamiento para casos ébola del Hospital Universitario de Ginebra (HUG). Brennenstuhl, responsable de la seguridad del nosocomio, explica el protocolo de cuidados intensivos que ha sido diseñado para este tipo de casos y  describe con minucia la manera en la que el personal sanitario salud está en condiciones de cuidar de los pacientes y protegerse de todo contagio.

El cuarto de aislamiento donde se realizan las labores descritas, equipado con un sistema especial de doble puerta de seguridad y aire acondicionado con características específicas, es parte del Departamento de Cuidados Intensivos destinado a atender enfermedades altamente infecciosas, como el sarampión o la tuberculosis.

El HUG es uno de los 12 hospitales suizos seleccionados para atender posibles casos de ébola en el país y tiene capacidad para recibir hasta dos pacientes simultáneamente. Pero por ahora se encuentra vacío.

“La epidemia sigue concentrada en Guinea, Sierra Leona y Liberia. Estos dos últimos países aún se encuentran en una fase alcista con entre 10 y 100 nuevos casos por día. La tasa de mortalidad es de un aterrador 70%”, afirma Laurent Kaiser, director del Departamento de Enfermedades Infecciosas y del Laboratorio de Virología del HUG. Cabe recordar que el ébola ha provocado la muerte de más de 4.500 personas.

Mantener la calma

Las autoridades de Ginebra destacan que no hay razón para que cunda el pánico entre la población y dejan claro que una unidad con capacidad para atender a dos pacientes es más que suficiente para Suiza.

"Un total de 15 personas infectadas han sido repatriadas a Europa o a Estados Unidos. Se trata de miembros de ONG o de personal de organizaciones internacionales. La tasa de mortalidad es, sin duda, menor que en África, pero sigue siendo muy alta“, dice Kaiser.

No obstante, añade, “es muy improbable que el virus se propague en Suiza. Primero, porque no se contagia por aire, sino solo por contacto directo. Segundo, porque es poco probable que el virus vaya mutando de una persona a otra y provoque cientos de miles de contagios”.

En su web, la Oficina Federal de Salud Pública (OFSP) afirma que el riesgo de que solicitantes de asilo o viajeros procedentes de los países afectados traigan consigo el virus a Suiza también es "casi nulo". En caso de contagio, lo más probable es que los pacientes caigan enfermos antes de llegar a territorio suizo y que, como consecuencia, sean atendidos y controlados antes de abandonar África por avión o antes de aterrizar en Europa.

"El ébola se está volviendo una especie de obsesión“, explica Jacques-André Romand, médico jefe del cantón de Ginebra. "Pero nuestra principal preocupación por el momento en el cantón de Ginebra es que los casos potenciales de contagio se identifiquen de inmediato y que la seguridad de los trabajadores de la salud sea siempre preservada“.

Desde el inicio de la actual crisis de ébola se han identificado en Suiza una docena de casos sospechosos. Todos han sido descartados posteriormente, ya que los pacientes dieron negativo en las pruebas que les fueron practicadas en el HUG, l principal centro designado por Suiza para atender esta enfermedad.

De acuerdo con la OFSP, es sospechoso de contagio de ébola todo paciente cuya temperatura corporal supere los 38 grados centígrados y que haya viajado en los 21 días previos –periodo de incubación del virus– a uno de los tres países africanos más golpeados por el mal.

Si se reúnen estas condiciones entra en marcha un protocolo. El paciente y el médico reciben una máscara especial, son aislados y se les transporta al HUG en una ambulancia también especial. El mismo procedimiento está previsto en el caso de la repatriación a Suiza de pacientes contagiados.

Trabajo intensivo

A pesar de que se toman medidas de precaución extremas, el cuidado de los pacientes de ébola sigue siendo innegablemente peligroso, por lo que Ginebra adopta medidas suplementarias.

Por ejemplo, cada paciente requiere un equipo de tres enfermeras; una de ellas debe supervisar a sus colegas, mientras se visten y desvisten para evitar contagios accidentales.

Por ejemplo, cada paciente requiere un equipo de tres enfermeras; una de ellas debe supervisar a sus colegas, mientras se visten y desvisten para evitar contagios accidentales.

Despojarse de la ropa de trabajo es la fase más delicada y deben cumplirse estrictamente los 27 puntos incluidos en la lista de verificación, explica Brennenstuhl. Dado el ambiente de estrés que genera el ébola y las complicadas condiciones de trabajo que implica, se requieren dos, e incluso tres, equipos por paciente.

Anticipándose a ello, el HUG ha aumentado las sesiones de capacitación de su personal y ha destinado 200.000 francos suizos (210.000 dólares) a la adquisición de materiales de protección y a la contratación de más personal.

Además de todas las medidas especiales mencionadas, el HUG se ha sumado a los esfuerzos para encontrar una vacuna capaz de combatir la epidemia de ébola.

El 22 de octubre llegó a Ginebra el primer envío de una vacuna experimental producida en Canadá. Unas 250 dosis de un total de 800 se guardan en el HUG. La farmacéutica británica Glaxosmithkline está desarrollando una segunda vacuna experimental.

El HUG y el Hospital Universitario de Lausana, en colaboración con Organización Mundial de la Salud (OMS), prevén realizar  una serie de pruebas para confirmar que el uso de esta vacuna es seguro para el hombre, con la esperanza de que los resultados sean concluyentes. El proceso de ensayo y validación suele tomar varios meses, advierten las autoridades suizas, pero dada la urgencia de la situación se buscará acortar estos tiempos lo máximo posible.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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